Ay, qué bonito es el poder, ¿verdad? Hace unos añitos, cuando Morena andaba en campaña, los morenos no se cansaban de mentar la madre a los “fifís”, a los de Televisa que “manipulaban al pueblo” y a los Hank que, según ellos, eran puro prianero corrupto con avioncito privado. ¡Puro “fuera el neoliberalismo, fuera los monopolios, viva la Cuarta Transformación!”. Y ahora, ¡pum!, la presidenta Claudia Sheinbaum anuncia su flamante Consejo Asesor Empresarial con… ¡tachan! Carlos Slim, Bernardo Gómez de Televisa, y hasta Carlos Hank González, el nieto del Profesor que tanto odiaban.
¿En qué quedamos, compas? ¿Ya no son los villanos que nos robaban el país? ¿O de repente se volvieron santos porque la inversión fija bruta se cayó 8.4% y el PIB va a crecer menos que mi sueldo en los últimos seis años? Pues sí, ahora son “necesarios para levantar la economía”. Traducción: “Sin lana no hay revolución, y estos cuates traen la lana”.
Es como si de pronto la izquierda mexicana se mirara al espejo y dijera: “Órale, me veo bien pinche de derecha”. Porque, vamos, abrazar a los que antes llamabas “mafia del poder” no es pragmatismo, es cinismo con doctorado. Sheinbaum dice que es para “dialogar” y “crecer juntos”. Yo digo que es para que no se les vaya el nearshoring a Vietnam y no nos quedemos con un peso más devaluado que promesa de político en campaña.
Morena ya no es de izquierda, es de “lo que convenga”. Un día te expropian, al otro te invitan a Palacio a tomar cafecito. Un día Televisa es el demonio, al otro es tu asesor estrella. ¿Y los votantes que gritaban “no que no, sí que sí”? Pues ahí andan, aplaudiendo el cambio de chaqueta como si fuera estrategia maestra.
En fin, bienvenidos al México real: donde los principios duran lo que tarda en caer la inversión. Y mientras, los de siempre siguen en la mesa grande, riéndose de todos nosotros. ¡Salud por el nuevo PRI, pero con guaraches!



































