El malestar laboral, dura prueba para el morenismo

0
1

El 12 de octubre, policías municipales de Cuernavaca iniciaron una protesta que derivó en paro de labores para exigir aumento salarial, mejores prestaciones y equipamiento. Denuncian ingresos de 5 mil 100 pesos a la quincena, es decir, poco más de 10 mil al mes. Casi al mismo tiempo, trabajadores del IMSS y maestros de la CNTE intensifican sus movilizaciones. La coincidencia es evidente, pero atribuirla solo al calendario electoral exige separar tres conflictos con causas distintas.

Tres demandas, tres orígenes

En el IMSS, las bases rechazan una propuesta de 6.8%, compuesta de 2.9% al salario tabular y 3.9% en prestaciones. Piden 10% y la destitución del secretario general del sindicato, Rafael Olivos. Es una protesta dirigida también contra su propia dirigencia gremial, no solo contra el gobierno.

La CNTE calificó de insuficiente el aumento de 9% del Ejecutivo y señaló que solo 4% llega al salario base. Había convocado a un paro nacional por tiempo indefinido desde el 1 de junio. Ahora anunció que se sumará a la marcha del 14 de octubre. Se prevé también la presencia de trabajadores del ISSSTE, el Metro, Pemex y el sector eléctrico.

El caso de Cuernavaca es distinto. Los policías exigen un aumento aplazado en tres ocasiones. El ayuntamiento confirmó que solo los agentes certificados recibirán 17 mil 700 pesos, y el resto, 13 mil. Mientras tanto, el gobierno estatal elevó el salario base de sus policías de 10 mil 100 a 16 mil 30 pesos mensuales. El conflicto es con un ayuntamiento incumplido, no con el gobierno estatal. Además, Morelos renovó gubernatura en 2024, por lo que no figura entre las 17 de 2027. Esto debilita la hipótesis de una presión electoral directa en ese caso.

-Publicidad-

¿Cálculo electoral u oportunidad?

La elección será el 6 de junio de 2027, con 500 diputaciones federales y 17 gubernaturas en juego. Faltan menos de ocho meses, no un año. La cercanía importa: un gobierno que se prepara para competir es más sensible al costo político de un conflicto prolongado.

Aun así, conviene distinguir. Las protestas de la CNTE son recurrentes, el IMSS está en su revisión salarial 2026-2027 y los policías reclaman un incumplimiento concreto. Hablar de orquestación política no tiene respaldo en las fuentes consultadas. Hablar de oportunidad política, en cambio, es razonable: los sectores organizados saben que su capacidad de presión crece cuando el oficialismo tiene más que perder.

El discurso frente a la calle

El contraste con el mensaje oficial es real, aunque matizable. La aprobación presidencial es de 70% según la encuesta de El Financiero de septiembre. Sin embargo, la economía recibe solo 49% de valoración positiva, y en salud 42% percibe mejoras y 36%, empeoramiento. La presidenta afirmó al iniciar su tercer año: «Vamos bien». Pero también reconoció que las demandas laborales de los trabajadores del IMSS son legítimas.

La tensión está en que una aprobación alta convive con descontento sectorial persistente. Ese descontento no necesariamente se traduce en pérdida de votos. Las encuestas apuntan a que Morena y sus aliados conservarán el control de la Cámara, aunque la mayoría calificada dependerá de cómo se repartan los distritos en la coalición.

Lo que hay que observar

La protesta no define por sí sola una elección, pero ofrece indicios de cohesión. Conviene seguir tres señales. La primera es el resultado de la consulta del IMSS el 14 de octubre. La segunda es si la CNTE retoma el paro. La tercera es si el Cabildo de Cuernavaca, que discutirá el ajuste de prestaciones ese mismo día, cumple lo prometido.

La pregunta de fondo para Morena no es si hay presión, sino si puede atender demandas salariales de varios sectores a la vez sin sacrificar su narrativa de que el país va bien. Para la oposición, el reto es distinto: capitalizar el malestar requiere una propuesta, no solo un inventario de agravios.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí