Ocho años al frente del IMSS y apenas ahora, después de que los trabajadores salieron a gritar en las calles, Zoé Robledo decide hacer una consulta “piso por piso” en 277 hospitales para saber si faltan medicamentos, insumos, equipo y personal. ¿En serio? Como si las redes no estuvieran llenas desde hace años de derechohabientes mostrando recetas incompletas, de enfermeras comprando gasas de su bolsillo y de pacientes haciendo filas eternas solo para escuchar el clásico “no hay”.
Resulta que el instituto presume un abasto del 94 por ciento. Qué bonito número. Solo falta el detalle de que ese 6 por ciento que falta se traduce en miles de personas diarias sin su insulina, sin su presión o sin el tratamiento que necesitan para no complicarse. Y ahora, tras las protestas por salarios y por trabajar con las manos casi vacías, se les ocurre preguntar a los propios trabajadores qué es lo que ya todo el mundo sabe.
No hace falta ser adivino ni pagar una encuesta carísima. Basta abrir cualquier red social y ver las denuncias de los mismos pacientes y derechohabientes que viven el desastre en carne propia. Pero parece que en ciertos escritorios solo se escuchan los números bonitos hasta que la gente sale a tapar avenidas. Entonces sí, de repente aparece la voluntad de “escuchar de manera directa” y revisar insumos, recetas, vacantes y hasta el aire acondicionado.
Bienvenida sea la consulta, claro. Más vale tarde que nunca. Pero resulta un poco insultante que se necesite una movilización nacional para que alguien se dé cuenta de lo que los usuarios y el personal llevan años gritando. Si después de casi una década al mando todavía hay que preguntar si hay jeringas, guantes o medicinas, quizá el problema no sea solo de abasto, sino de oídos muy selectivos.
Mientras tanto, los pacientes siguen cargando con el costo real: tiempo perdido, dinero de su bolsa y la incertidumbre de no saber si el siguiente mes les van a surtir lo que el médico les recetó. Y los trabajadores, entre el desgaste y la falta de herramientas, siguen haciendo magia para que el sistema no se caiga del todo.
Ojalá esta vez la consulta no se quede en el anuncio y se traduzca en acciones concretas. Porque de diagnósticos tardíos y promesas ya estamos hasta el gorro.



















