Acomodos para 2027 en Morena, entre protestas y pleitos

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Morena ya terminó de repartir los “coordinadores” para las 17 gubernaturas de 2027. Como siempre, el anuncio llegó con sonrisas, abrazos y el discurso de unidad. Pero debajo de la mesa, el reparto huele a acomodo, reciclaje y favores entre aliados. Y el Partido del Trabajo, ese que tanto grita en las plazas, se quedó viendo el tren pasar.

Empecemos por Nuevo León. La apuesta es Clara Luz Flores, la misma que perdió en 2021 frente a Samuel García. Expriista de hueso colorado que se pasó al guinda cuando el viento soplaba a favor. Ahora la vuelven a poner al frente. Como quien dice: “Si no te salió a la primera, te damos otra oportunidad, nomas no te vayas a la oposición”. Hay quien se rasca la cabeza y pregunta si no había alguien más fresco. Pero no, la apuesta es a la conocida.

En Nayarit el golpe fue más seco. Nombraron a Jasmine Bugarín, militante del Partido Verde, y dejaron fuera a Geraldine Ponce, esa que tanto visitaba al expresidente López Obrador y que se creía con derecho de pista. Resulta que el Verde pesa más que la cercanía con el tabasqueño. Así de claro. Al PT ni le ofrecieron café. Mientras al Verde le dan una gubernatura, a los petistas les tocó el “gracias por su apoyo, luego les avisamos”.

San Luis Potosí se llevó la cereza del pastel. Elí César Cervantes, cercano a Ricardo Monreal, aceptó el cargo y de inmediato se lanzó contra el nepotismo. Habló de “la clase política que hace negocios al amparo del poder” y rechazó los lazos familiares. Casualidad que la posible candidata del Verde sea Ruth González, esposa del actual gobernador Ricardo Gallardo. Elí no dio nombres, pero el mensaje quedó más claro que el agua. En Morena dicen que no habrá coalición en ese estado precisamente por ese tema. Qué coincidencia, ¿no?

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En Tlaxcala nombraron a Ana Lilia Rivera y, como era de esperarse, Alfonso Sánchez García —cercano a la gobernadora Lorena Cuéllar— se inconformó. La pelea interna ya estaba cantada desde hace meses. Unos jalan para un lado, otros para el otro, y al final gana quien tiene más peso en la Ciudad de México.

En Baja California Sur, Morena eligió a Manuel Cota Cárdenas como coordinador estatal rumbo a 2027. Cota es diputado federal con licencia y también carga con un apellido de peso en la política local, pues es hijo del expriista y experredista Leonel Cota Montaño, quien es muy influyente en la entidad.

En Chihuahua, Cruz Pérez Cuellar —expanista y alcalde de Ciudad Juárez— le ganó la partida a la senadora con licencia Andrea Chávez, quien se caracterizó por sus constantes actos anticipados de promoción.

El resultado es el de siempre: se acomodan los que convienen, se reciclan los que ya perdieron y se premia a los aliados que saben negociar. El PT se quedó con las migajas y el Verde, con su tradicional habilidad para acomodarse, se llevó un buen bocado. Mientras tanto, la gente sigue esperando que algún día dejen de repartir puestos como si fueran tacos de canasta y se pongan a gobernar de verdad.

Pero eso, como diría el clásico, es otra historia.

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