En las redes sociales no paran de circular versiones sobre un patrón que ya se volvió costumbre en el partido que se dice la encarnación de la honestidad. Cada vez que un gobernador de Morena se mete en un lío gordo, cuando el escándalo empieza a crecer y la gente comenta sin parar, de pronto aparece otro tema que le quita el foco. Así lo dicen usuarios en sus publicaciones y comentarios, aunque muchas de estas versiones no están confirmadas y se quedan en el terreno de los rumores y las sospechas.
Pasó con Marina del Pilar Ávila, la gobernadora de Baja California. Cuando los audios que la involucraban empezaron a sonar fuerte —aquellos en los que, según versiones difundidas, hablaba de posibles acercamientos con autoridades de otro país—, el ruido mediático se desvió. En las redes se comentaba que justo cuando el caso subía de volumen, otros asuntos ocuparon los titulares y las conversaciones. Usuarios señalaban que el partido se movió para bajarle el perfil, aunque nada de eso se ha confirmado de manera oficial.
Después llegó el episodio de Rubén Rocha Moya en Sinaloa. El regreso del gobernador al cargo, tras meses de licencia por las acusaciones que le hacen desde el extranjero, generó una ola de comentarios. Muchos en redes se preguntaban cómo era posible que volviera así, y de nuevo surgieron otros temas que opacaron la discusión. Versiones no confirmadas hablaban de operaciones internas para controlar el daño. Al final, Rocha pidió otra licencia y el asunto se enfrió un poco, pero los usuarios siguen recordando el momento en que el escándalo amenazaba con crecer demasiado.
Ahora el turno es de Mara Lezama, la gobernadora de Quintana Roo. Un reportaje habló de decenas de viajes en aviones privados, algunos de ellos a destinos de lujo, y de posibles vínculos con empresas que tienen contratos con el gobierno estatal. Ella niega que se haya usado dinero público y dice que muchos viajes fueron familiares. En las redes el tema explotó: hay quienes exigen investigación, quienes hablan de privilegios y quienes se preguntan quién pagó esos vuelos. Comentarios de usuarios señalan que, otra vez, cuando el caso empezaba a tomar fuerza, otros asuntos intentaron distraer la atención. Algunos incluso comparten videos y capturas que circulan como prueba, aunque no todos están verificados.
Lo curioso, como dicen varios comentarios que se repiten en distintas plataformas, es que esto sucede una y otra vez en un partido que se presenta como el más limpio y honesto de todos. Las versiones que corren en redes apuntan a una estrategia: cuando el escándalo de un gobernador sube de tono, aparece un tema nuevo o se reactiva otro para bajarle el volumen al anterior. No hay pruebas contundentes de que sea una operación coordinada, pero las coincidencias tienen a mucha gente comentando lo mismo.
Mientras tanto, los usuarios siguen escribiendo. Unos hablan de doble discurso, otros de protección interna y algunos más de que la honestidad se predica pero no se practica. Todo esto son versiones que circulan, rumores y opiniones de la gente en redes. Algunas se basan en reportajes periodísticos, otras en simples sospechas. Lo cierto es que el patrón se repite y la conversación digital no se detiene.


















