Mientras en Morena se rasgan las vestiduras y lloran a gritos por la revocación de la visa del hijo del expresidente, ese ciudadano común y corriente que de repente se volvió tema de soberanía nacional, en las redes sociales la gente no para de señalar lo obvio: hay asuntos mucho más urgentes que un documento para cruzar la frontera.
Versiones que circulan por doquier, algunas confirmadas por lo que se publica y otras que siguen siendo puro comentario de usuarios, apuntan a que el escándalo de Andy López Beltrán ha servido para distraer. Usuarios escriben cosas como “asesinaron a 80 indígenas en Guerrero y nadie dijo nada, pero le quitan la visa al nepobaby y todos salen a solidarizarse”. Otros se burlan: “defender la soberanía ahora significa pelear por el permiso de viaje del hijo de papi para que siga dándose la gran vida”. Hay quien recuerda el viaje a Japón, el hotel de lujo y la cena cara, y pregunta por qué ese estilo mirrey no genera el mismo escándalo que perder un papelito.
Mientras tanto, el desabasto de medicinas sigue golpeando a quien menos tiene. La corrupción no se ha ido. La inseguridad y el crimen organizado cobran piso, extorsionan, secuestran y trafican drogas en zonas enteras del país. La economía no termina de levantar y el empleo sigue estancado. Pero, según lo que se lee en las publicaciones, lo prioritario es cerrar filas alrededor del joven que ya no podrá viajar tan fácil al extranjero.
Trascendidos no confirmados y sospechas que corren en las redes hablan de que Morena incluso está organizando asambleas en varios estados para “defender la soberanía” ante esta decisión. Comentarios de usuarios no se cortan: “¿La soberanía nacional ahora cabe en la visa de un solo tipo?”. “Primero el pueblo, dijeron, pero el pueblo no necesita visa para ir a comprar medicinas que no hay”. Hay quien supone que todo esto es una cortina de humo para no hablar de investigaciones que circulan desde hace meses sobre posibles nexos y manejos de dinero.
No falta quien diga, con tono irónico, que hay que solidarizarse con el nepobaby que perdió su privilegio de viajar y vivir como se le antoje. Otros, más directos, escriben que mientras se discute si fue politiquería o no, la gente sigue enfrentando el día a día sin remedios, con miedo y sin trabajo decente.
Todo esto, insisto, son versiones, comentarios y rumores que corren por las redes sociales el día de hoy. Algunas tienen respaldo en lo que se ha reportado, otras son pura especulación de la gente que ya se hartó de ver cómo se prioriza lo que no debería. Al final, el espacio digital refleja lo que muchos piensan en voz baja: hay problemas reales que esperan atención, y una visa no es uno de ellos.









