Acaba de terminar el Segundo Encuentro Continental de Comunicadores Independientes en Palacio Nacional, y las redes están que arden con comentarios de todo tipo. Como siempre en Off the Record, les traigo las versiones que circulan por ahí, algunas confirmadas por fotos y videos, otras puras sospechas y opiniones fuertes de usuarios que no se guardan nada.
El evento lo organizó Jesús Ramírez Cuevas, el exvocero de AMLO que ahora coordina asesores con la presidenta Sheinbaum. Se hizo en el Salón Tesorería, con youtubers, tuiteros y creadores que suelen aparecer en las mañaneras o que defienden a muerte la 4T. El lema fue «Informar es liberar», y hablaron de ética periodística, IA, profesionalización y los retos del periodismo «independiente». Hasta tomaron cafecito y chocolate en grupo, como si fueran compas de toda la vida.
Pero en redes la cosa pinta diferente. Muchos usuarios lo ven como un club de propagandistas pagados con recursos públicos. Un tuitero escribió: «Encuentro de comunicadores independientes #BañaGatos? Más bien, encuentro de maiceados que son esbirros del oficialismo». Otro lo llamó directo: «croqueteros fanáticos de AMLO buscando formar una red propagandística de chairos para ocultar la corrupción del régimen». Y no faltó el que recordó la frase de una participante: «Soy comunicadora independiente porque así me bautizó López Obrador». Eso se viralizó rapidísimo.
Hay quienes suben videos donde se ve a los asistentes aplaudiendo a rabiar, criticando a los medios tradicionales y jurando lealtad a la transformación. Un comentario recurrente es que el gobierno decide quién es «independiente» y quién no, filtrando por métricas de audiencia y hasta pidiendo INE para registrarse. Dicen que es financiado con nuestros impuestos, y que en realidad sirven para cuidar la imagen de AMLO y ahora de Sheinbaum, atacando a quien critique al gobierno.
Del otro lado, los participantes y sus seguidores defienden que son voces del pueblo contra los medios chayoteros, que informan sin ataduras y que el encuentro fue para dialogar y profesionalizarse. Pero las críticas pesan más en las tendencias: «autonomía o control político», «propaganda pagada», «narcogobierno organizando chairos».
En fin, versiones hay para todos los gustos. Lo que sí es evidente es que este segundo encuentro (el primero fue con AMLO y hasta con una propagandista rusa de invitada) genera más ruido que consenso. ¿Independientes de verdad o dependientes del erario? Las redes ya juzgaron, y el veredicto no es amable. Mientras, el gobierno sigue apostando por estas «nuevas voces». Veremos cuánto duran estas alianzas cuando las cosas se pongan feas.































