¿Alguna vez te has preguntado por qué es tan difícil atrapar a una mosca? No es solo que sean rápidas, es que viven en una «Matrix» constante. Para una mosca de la fruta, nosotros nos movemos en cámara lenta. Esto sucede porque su cerebro procesa la información visual unas siete veces más rápido que el nuestro. Mientras tú apenas estás levantando la mano, ella ya vio el movimiento, calculó tu trayectoria y se tomó un café antes de volar.
Pero lo más loco no es su velocidad, sino su reloj interno. Resulta que las moscas tienen genes específicos (llamados period) que funcionan como un cronómetro molecular. Este descubrimiento fue tan importante que les dio el Premio Nobel a sus investigadores. Gracias a estos bichitos, hoy sabemos que todos los seres vivos —incluyéndote a ti— tenemos un ritmo circadiano que le dice al cuerpo cuándo fabricar energía o cuándo inducir el sueño.
Si te desvelas y te sientes fatal, es porque estás peleando contra una maquinaria genética que compartimos con los insectos desde hace millones de años. Así que, la próxima vez que una mosca te esquive, no te enojes: simplemente estás ante un atleta del tiempo que percibe el presente mucho antes que tú. ¡La ciencia está en los detalles más pequeños!





































