50 horas de pie es un proyecto de Ana Basilio que, a través de la poesía, visibiliza y sensibiliza sobre algunos aspectos laborales; surge de experiencias de la creadora y con las que, en 2017, inició un diario.
El proyecto de poemario que trabaja cuenta con el apoyo de Jóvenes Creadores 2024, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales.
La escritora considera que el proceso creativo es complejo y confrontativo; durante meses se dedicó a entrevistar a personas que desempeñan diversos oficios, como empleadas domésticas y empacadores de la tercera edad, entre otros.
“He sido testigo de tantas historias… sabía que tenía un cauce a través de la poesía. Por eso me pareció urgente; tampoco encontré una línea de poetas que están dedicándose a atestiguar esto y cualquiera de nosotros podemos reflejarnos en las vivencias de otros, y es importante abrirse a la sensibilidad de los demás”.
Con el poemario homenajea el trabajo, la dignidad y la memoria. “Lo lindo para mí ha sido dedicar cada poema y ponerle nombre, porque son personas y existen”.
Para la poetisa ser seleccionada como beneficiaria de Jóvenes Creadores 2024 representa una experiencia transformadora; invita a más personas interesadas en la escritura a participar en convocatorias que impulsan el talento y les ayudan a conectar con otros artistas emergentes.
Ana Basilio estudió Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana y la Licenciatura en Derecho en la Universidad Veracruzana. Es autora de los libros de poesía Éter para victimarios (2019), Retorno de Saturno (2023) y Nadie sabe hasta dónde llegan las flechas de Sagitario (2023); en año 2023 recibió el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino por su obra Alondra, y beneficiaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Veracruz (PECDA), en la disciplina de Letras.
Es profesora de Derecho y Escritura, imparte talleres gratuitos a jóvenes, en los que motiva, forma y acompaña a las y los nuevos escritores en su camino literario.
Como escritora y poetisa, su formación es constante y autónoma, con base en la disciplina y la constancia, porque cree firmemente que es la clave: “La escritura es un trabajo de toda la vida, a la que hay que dedicarse con mucho enfoque y disciplina. Darle seguimiento al sueño que uno tiene y no abandonarlo”.






































