La ultraderecha, también conocida como extrema derecha o derecha radical, se refiere a un espectro político que engloba movimientos, partidos o ideologías que promueven posiciones conservadoras extremas, a menudo nacionalistas, autoritarias y opuestas a ciertos pilares de la modernidad liberal. Surgió con fuerza tras crisis económicas globales, como la de 2008, alimentada por el descrédito de las élites tradicionales y resentimientos sociales. A diferencia de la derecha moderada, la ultraderecha suele incorporar elementos populistas, donde se distingue entre una «derecha populista radical» (que opera dentro del sistema democrático pero lo critica) y una «extrema derecha» más abiertamente antisistema. Ejemplos globales incluyen partidos como Vox en España, el Partido Republicano en su ala trumpista en EE.UU., o figuras como Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina.
En América Latina, la ultraderecha ha ganado terreno en contextos de inestabilidad, combinando conservadurismo social (antiaborto, antifeminismo) con narrativas antiinmigrantes y anticomunistas.
¿Es Antidemocrática y Antiliberal?
Sí, en gran medida, aunque no siempre de forma absoluta o uniforme. La ultraderecha se caracteriza por posiciones hostiles hacia la democracia liberal, que incluye instituciones como el Estado de derecho, separación de poderes y derechos individuales universales. Expertos la describen como «antiliberal» porque rechaza el liberalismo en su sentido clásico (libertades económicas y personales, multiculturalismo) y «antidemocrática» al promover autoritarismo, centralización del poder o erosión de checks and balances. Por ejemplo, puede cuestionar elecciones si no les favorecen, promover narrativas conspirativas o priorizar «la voluntad del pueblo» (definida por ellos) sobre procedimientos democráticos.
Sin embargo, no toda la ultraderecha es inherentemente fascista o totalitaria; algunos sectores operan dentro de marcos democráticos para reformarlos desde adentro, como en elecciones europeas donde ganan votos sin derrocar sistemas. En Latinoamérica, su capacidad para erosionar democracias depende de acceso al poder ejecutivo o legislativo. Críticos argumentan que su antiliberalismo económico (a veces proteccionista) la aleja del liberalismo puro, pero se alía tácticamente con él contra la izquierda.
Considerando los Ejes Derecha (Libertad) vs. Izquierda (Igualdad): ¿Qué Busca Esta Tendencia?
El eje clásico derecha-izquierda se basa en que la derecha enfatiza la libertad (individual, económica, de mercado) y la izquierda la igualdad (social, redistribución, derechos colectivos). La ultraderecha distorsiona esto: busca «libertad» selectiva, priorizando la soberanía nacional, tradición cultural y orden social sobre libertades universales. Sus objetivos comunes incluyen:
– Nacionalismo y antiinmigración: Protección de la identidad cultural contra «amenazas externas» (inmigrantes, globalización).
– Conservadurismo social: Oposición a agendas progresistas (LGBTQ+, feminismo, secularismo), promoviendo valores tradicionales o religiosos.
– Populismo antiélites: Crítica a instituciones «corruptas» o «globalistas», apelando a resentimientos económicos.
– Economía mixta: No siempre liberal; puede ser proteccionista o estatista si beneficia «al pueblo nativo», diferenciándose de la derecha clásica.
En resumen, busca restaurar un «orden perdido» mediante liderazgos fuertes, a menudo sacrificando igualdad por jerarquía y libertad universal por seguridad selectiva.
Posibilidades de Avance Electoral en México, Considerando Retrocesos de la Izquierda en Chile y Honduras
En México, la ultraderecha tiene un espacio emergente pero limitado, con posibilidades moderadas de avance en elecciones futuras (intermedias 2027 para Congreso y locales; presidencial 2030). Actualmente, no hay un partido consolidado de ultraderecha, pero figuras como Eduardo Verástegui (actor y activista conservador) buscan registrar uno en 2025, aprovechando el vacío opositor post-2024 y euforia trumpista. Grupos como México Republicano o ex-Encuentro Solidario (derecha cristiana) alistan intentos, pero México carece de base social masiva para extremismos, a diferencia de EE.UU. o Europa. En X, discusiones destacan avance entre Gen Z por descontento económico, pero también críticas por falta de territorio y violencia percibida.
Comparado con retrocesos de la izquierda en Latinoamérica:
– Chile: La izquierda sufrió golpes en 2025. En presidenciales, Jeannette Jara (izquierda) va a segunda vuelta contra José Antonio Kast (ultraderecha), tras avance derechista en parlamento y municipales 2024. Esto refleja fragmentación post-estallido 2019 y rechazo a reformas constitucionales progresistas.
– Honduras: En elecciones 2025, viraje a derecha con rechazo al oficialismo de Xiomara Castro (izquierda), favoreciendo a Tito Asfura (derecha, respaldado por EE.UU.). Factores: inestabilidad, corrupción y tensión con Maduro.
Estos casos muestran que retrocesos izquierdistas (por inflación, inseguridad o polarización) abren puertas a ultraderecha, pero en México, Morena domina con alta aprobación de Sheinbaum (~70% en encuestas 2025). Posibilidades de avance: 20-30% si oposición tradicional (PRI-PAN) se fragmenta más, atrayendo votos descontentos (jóvenes, clase media urbana). Barreras: Cultura política anti-extremista, fortaleza de Morena y falta de carisma unificado en derecha. Si Trump influye (aranceles, migración), podría polarizar y beneficiar narrativas nacionalistas.
| Factor | Favorece Avance en México | Limita Avance en México |
|---|---|---|
| Contexto Regional | Retrocesos izquierda en Chile/Honduras crean momentum para derechas. | México tiene izquierda consolidada post-2018, a diferencia de fragmentación chilena. |
| Base Electoral | Descontento Gen Z (economía, seguridad) podría sumar 10-15% votos. | Baja identificación ultraderechista; oposición tradicional absorbe conservadores. |
| Estructura Política | Vacío opositor permite nuevos partidos en 2025. | INE regula registros; Morena controla Congreso, limitando reformas. |
| Influencias Externas | Trumpismo inspira (Verástegui aliado). | Rechazo a injerencia extranjera (e.g., críticas a figuras como Javier Negre). |
En conclusión, la ultraderecha podría ganar escaños locales en 2027 si capitaliza descontento, pero un triunfo presidencial en 2030 parece improbable sin coaliciones amplias. Depende de cómo evolucione la economía y polarización.





































