El peso de la continuidad en la Cuarta Transformación (4T), la dinámica de poder en un sistema con mayorías legislativas abrumadoras y la tensión entre liderazgo personal y dependencia de un equipo heredado, es parte del escenario político actual. La salida reciente de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República (FGR) —confirmada el 27 de noviembre de 2025 tras una renuncia que Sheinbaum atribuyó a una oferta de embajada, aunque rodeada de tensiones y críticas por su carácter «forzado»— ejemplifica cómo el Ejecutivo federal está moldeando instituciones clave para alinearlas con su visión. Ernestina Godoy, una aliada cercana de Sheinbaum desde su gestión en la Ciudad de México, asumió temporalmente el cargo, lo que refuerza la percepción de una transición hacia perfiles más afines al Palacio Nacional. Esto, sumado a la mayoría calificada de Morena y aliados en el Congreso (que facilita reformas como la judicial de 2024, con elecciones de jueces en 2025), y a la influencia en un Poder Judicial en reconfiguración, dibuja un panorama de concentración de poder que, aunque efectivo para avanzar agendas, genera inevitables críticas y presiones externas —desde la oposición debilitada hasta observadores internacionales, que señalan un «episodio de autocratización» desde 2023.
No es extraño que Sheinbaum concentre las críticas: su aprobación ronda el 70% en encuestas de finales de 2025, pero esto coexiste con protestas sociales apartidistas (contra reformas o escándalos en Morena) y presiones globales, como las amenazas arancelarias de Trump o el deterioro en seguridad heredado. La «tormenta perfecta» que menciona un análisis reciente —empoderamiento criminal, crisis fiscal y colapso en gobernanza local— es precisamente esa herencia de López Obrador que Sheinbaum debe navegar, mientras construye el «segundo piso» de la 4T.
Ahora la pregunta: ¿aguantará Sheinbaum tanta presión sin un equipo propio, dado que muchos en el gabinete son «herencia» de AMLO? Aquí va un análisis equilibrado, basado en la composición actual y dinámicas observadas hasta noviembre de 2025.
El gabinete: una mezcla de continuidad y toques personales
Sheinbaum asumió con un gabinete que refleja lealtad a AMLO (alrededor del 40-50% de posiciones clave heredadas o influenciadas directamente por él), pero ha inyectado perfiles de su círculo capitalino para marcar sello propio. Esto genera eficiencia en la continuidad de políticas (como Bienestar o nearshoring adaptado), pero también riesgos de fricciones internas si las presiones escalan. Un desglose rápido:
| Secretaría/Área clave | Titular (2025) | Origen/Perfil | ¿Herencia AMLO? | Notas sobre rol en presiones |
|---|---|---|---|---|
| Gobernación | Rosa Icela Rodríguez | Exsecretaria de Seguridad (AMLO) | Sí (directa) | Maneja coordinación con Legislativo; clave para reformas, pero expuesta a críticas por centralización. |
| Hacienda y Crédito Público | Rogelio Ramírez de la O | Continuista desde 2022. Presentó su renuncia en marzo de 2025 | Sí (designado por AMLO) | Enfrenta crisis fiscal heredada (déficit y deuda por megaproyectos); Sheinbaum lo respalda, pero presiones de EU por aranceles lo estresan. |
| Seguridad y Protección Ciudadana | Omar García Harfuch | Exjefe de policía CDMX (Sheinbaum). | No (círculo propio) | Pilar personal; lidera despliegue de Guardia Nacional en frontera vs. Trump. Reduce presión en seguridad, pero hereda violencia. |
| Bienestar | Ariadna Montiel | Repite de AMLO; programas sociales. | Sí (prioridad de AMLO) | Base de popularidad; críticas por clientelismo, pero amortigua presiones sociales. |
| Energía | Luz Elena González Escobar | Exfinanzas CDMX (Sheinbaum). | No (círculo propio) | Enfocada en Pemex y transición energética; alivia herencia de subsidios fósiles. |
| Relaciones Exteriores | Juan Ramón de la Fuente | Académico; ex canciller interino. | Parcial (influencia AMLO) | Neutralidad en conflictos globales; maneja presiones diplomáticas (e.g., Perú, China). |
| Consejería Jurídica | Ernestina Godoy | Exfiscal CDMX (Sheinbaum); ahora en FGR temporal. | No (aliada clave) | Fortalece control judicial; salida de Gertz la posiciona como «mano derecha». |
| Oficina de la Presidencia | Lázaro Cárdenas Batel | Nieto de Lázaro Cárdenas; joven operador. | Parcial (simbólico para 4T) | Coordina agenda interna; ayuda a mitigar fricciones con «viejos» morenistas. |
(Fuentes: Anuncios oficiales y actualizaciones al 2025; 9 secretarías directas de AMLO, 6 de CDMX).
¿Resistirá la presión?
Sí, probablemente en el corto plazo (2025-2026), pero con límites. Sus fortalezas:
– Liderazgo propio emergente: A diferencia de una mera «heredera», Sheinbaum ha consolidado un estilo técnico y dialogante (e.g., acuerdos con Trump en febrero 2025 para suspender aranceles a cambio de tropas en frontera). Su aprobación alta se debe a resultados tangibles: ingresos fiscales +10.3% en 2025 y avances en pacificación vía FGR renovada. Convoca mítines como el del 6 de diciembre para reforzar base social.
– Equipo híbrido como amortiguador: Los «heredados» aseguran lealtad de Morena y continuidad en programas populares (que blindan contra críticas económicas), mientras sus aliados CDMX (como Harfuch o Godoy) inyectan agilidad en crisis inmediatas. Esto distribuye algo de presión, evitando que todo recaiga en ella.
– Mayoría legislativa: Obediencia en el Congreso facilita respuestas rápidas a presiones (e.g., reformas fiscales o judiciales), aunque genera backlash por «concentración abusiva».
Riesgos a mediano plazo:
– Dependencia de AMLO: Con más de la mitad del gabinete influenciado por él, cualquier fisura (e.g., escándalos como el de Adán Augusto) podría erosionar su autonomía y amplificar críticas de «títere».
– Presiones acumuladas: Herencia de violencia (huachicol, cárteles) y debilidad institucional (salud colapsada, como el desabasto de medicinas) podría desbordar al equipo si no hay rotaciones. Opositores (PAN-PRI) son débiles, pero protestas sociales o ultraderecha global podrían explotar.
– Sin «equipo propio» completo: Aún no ha renovado masivamente; si la presión (e.g., recesión o migración) escala, necesitará inyectar más figuras frescas para evitar burnout o lealtades divididas.
En resumen, Sheinbaum aguanta por su astucia y el colchón de la 4T, pero el verdadero test vendrá en 2026-2027, cuando expire la «luna de miel» electoral y deba diferenciarse más de AMLO. Si rotará el gabinete o delegará más (como en FGR), ganará resiliencia; de lo contrario, la concentración podría volverse contra ella.




































