La voluntad política establece prioridades, construye capacidades y sostiene decisiones cuyos resultados no siempre son inmediatos. Ese recurso, que no es económico, se vuelve especialmente relevante cuando el margen de maniobra financiera es reducido, como sucede ahora en México.
El camino a seguir nos lo ofrece el caso de Coahuila en seguridad: con voluntad política la entidad invirtió de manera sostenida en instituciones de seguridad y justicia, en la profesionalización de sus integrantes y en sus condiciones laborales. Hoy los resultados positivos son palpables.
En contraparte, los desafíos a nivel federal exigen ese mismo poder de resolución y visión de largo plazo. Las finanzas públicas enfrentan compromisos crecientes que limitan el espacio para nuevas prioridades. Los estados aún dependen ampliamente de recursos federales. Aumenta el presupuesto educativo, pero no fortalece los aprendizajes. En la economía digital existe infraestructura, lo que falta es decisión para generar los incentivos para que más personas y empresas la utilicen.
La voluntad política no sustituye a los recursos ni a las instituciones, pero puede determinar cómo se utilizan y qué capacidades se decide construir con ellos.
