Kuri, Johnson y la mañanera

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La política mexicana tiene una regla no escrita: antes de soltar el madrazo, conviene revisar el expediente. Porque luego resulta que el madrazo rebota.

Este lunes 5 de octubre, Claudia Sheinbaum cuestionó al gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, y al embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, por la colocación de la primera piedra de una Academia Internacional de Capacitación Policial. La presidenta dijo que un proyecto de esa naturaleza debió pasar por Relaciones Exteriores y reclamó que no se hubiera convocado al Gobierno federal. Incluso remató: “No creo que incurra en un delito como tal, pero sí es muy importante exhibirlo”.

Hasta ahí, el reclamo presidencial podía entenderse como una llamada de atención por los protocolos de cooperación internacional. El problema apareció después, cuando comenzaron a salir los papelitos.

Resulta que el Gobierno de Querétaro sí informó a la Cancillería sobre la visita de Johnson. Hay un oficio fechado el 23 de septiembre, dirigido a Roberto Velasco y recibido por la SRE el 25. En él se notificaba la visita del embajador para el 2 de octubre y se precisaba que la interacción tendría carácter protocolario.

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Y todavía faltaba otro detallito: al acto sí acudieron representantes federales. Estuvieron el general brigadier Aldo Raúl Gómez Quintero, comandante interino de la 17ª Zona Militar; el capitán primero David Valadez Arenas, en representación de la Guardia Nacional, y Javier Rodríguez Uribe, delegado de la FGR en Querétaro.

Entonces, una cosa es cuestionar si el proyecto debió tener una coordinación federal más amplia y otra afirmar que nadie avisó y que la Federación brilló por su ausencia. Son asuntos distintos.

Y aquí aparece el déjà vu.

En abril, con el asunto de los agentes de la CIA que participaron en un operativo en Chihuahua, Sheinbaum también puso el acento en la soberanía, los protocolos y la necesidad de que aquello fuera “un caso de excepción”.

La diferencia es que en Querétaro el papelito apareció bastante rápido. Pero hay una coincidencia, ambas entidades están gobernadas por el PAN, partido que no cuenta con el aprecio presidencial.

Así que quizá la moraleja de esta mañanera sea sencilla: antes de sacar el exhibidor, hay que revisar qué hay dentro de la vitrina.

Porque en política, como en el dominó, uno puede querer poner la ficha sobre la mesa… y descubrir que ya estaba puesta.

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