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	<title>Luis Fernando Bernal &#8211; Re-Evolución</title>
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	<description>Opinión y Análisis de la Política Mexicana</description>
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	<title>Luis Fernando Bernal &#8211; Re-Evolución</title>
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		<title>Ingenuidad y cobardía derrotan a México</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Re-Evolución]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Apr 2022 02:05:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Fernando Bernal]]></category>
		<category><![CDATA[cobardía]]></category>
		<category><![CDATA[inseguridad]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos pensadores, filósofos e historiadores del mundo occidental están concluyendo, en obras recientes, que el mundo está entrando a un cambio de época que, lamentablemente, todavía no se percibe hacia donde puede ir. Por tanto, lo que reina en el mundo occidental actualmente es la incertidumbre. Para unos, este cambio implica transformar principios que antes nos parecían incuestionables. Para otros, conlleva una ruptura con las estructuras sociales tradicionales. Para algunos más implica un cambio en el orden mundial, en la forma de convivencia entre las naciones; y, para algunos otros, sólo se trata de cambios tecnológicos que nos facilitarán la vida cotidiana y la comunicación.</p>
<p>La realidad es que todo está en cuestionamiento. Se cuestiona el viejo orden mundial que dejó la 2ª Guerra Mundial. Se cuestiona la democracia liberal como sistema político al cual aspirar. Se cuestiona al capitalismo como sistema económico. Se está a disgusto con las estructuras sociales, por la desigualdad, por el sistema patriarcal, por la marginación que provocaron en diversas minorías. Esta visión que vuelve todo, sujeto de queja y revisión, se le conoce comúnmente como “progresismo”. Por otro lado, de unos años para acá, ha surgido una réplica a esa posición. Es la visión conservadora, que apela a valores humanos e históricos inmutables, que no deben ni pueden ser cambiados. La visión del mundo de estos conservadores a los que se les llama la <em>alt-rigth</em>, en el mundo sajón, o la “nueva derecha” en el mundo latino, involucra un fuerte nacionalismo cultural, unido a principios morales y religiosos. La confrontación de estas dos visiones ha provocado que se agudice la inconformidad social general en Occidente.</p>
<p>La combinación de incertidumbre con inconformidad es una mala combinación. La incertidumbre desemboca en el miedo, la inconformidad desemboca en el enojo. El miedo y el enojo son campo fértil para la violencia.</p>
<p>En México, esta situación no ha penetrado totalmente en la discusión pública, pero es un hecho que los asuntos de interés político invaden cada vez más la vida cotidiana de las personas, provocando una tensión mayor entre la sociedad y sus gobernantes. En nuestro país, la respuesta temporal de la política al enojo y al miedo social ha sido elegir un gobierno muy enojado también, que se victimiza por todo y que, por tanto, ha reflejado bien el estado de ánimo de la sociedad hasta ahora. Tenemos un presidente que diario agrede e insulta a diversos sectores de la sociedad mexicana y eso sirve de catarsis para otros sectores que se sentían marginados y estafados por los gobiernos pasados. Pero el gobierno que venía a transformar ese sistema ha resultado sólo un gobierno de frases, de retórica, bien construida y que por eso ha tenido éxito, pero cuya transformación sólo ha consistido en hablar y en derrumbar.</p>
<p>Los escenarios a futuro para el país no son halagüeños. En el caso que al gobierno actual le alcance la retórica y la victimización, será reelecto y continuará con la destrucción de las instituciones y de la incipiente cultura democrática que existía en el país. En el caso de que ciertos grupos sociales se den cuenta de esa demagogia y de que no es capaz de construir nada que valga la pena, entonces podría ganar la oposición, pero el actual gobierno nunca reconocerá su derrota ni aceptará irse por la buena. El verdadero peligro son los ingenuos que creen que el gobierno actual se irá con la fuerza de los votos. Ese escenario ya no es viable. Este gobierno ya ha destruido demasiado y ha logrado, con bastante éxito, transformar su discurso en ideología. Su proyecto, entonces, no es democrático, es revolucionario, lo que significa que es ideológico y autoritario. Cuando impera la ideología se acaba el diálogo y se desvanece la razón.</p>
<p>Este gobierno no ha creado nada tangible que mejore la vida de los ciudadanos, pero han sido muy exitosos en debilitar y destruir cualquier vestigio del régimen anterior, lo cual dificulta construir una oposición política y cívica fuerte que pueda hacer frente a sus ímpetus autoritarios y a sus intenciones de perpetuarse en el poder. Esos ímpetus sólo podrán contrarrestarse con grandes movilizaciones, una protesta social organizada y la resistencia civil. Esta es la realidad, pero muchos no quieren verla. El presidente cada vez avanza más en su concentración de poder, cada vez eleva más su agresión y encono contra sus enemigos políticos e ideológicos, y hay quien todavía piensa que entregará la banda presidencial a un opositor.</p>
<p>Los protagonistas de gobiernos pasados han sido claramente temerosos e ineptos para defender algo de sus gestiones anteriores. Los grandes empresarios, torpes y egoístas, creen que su tradicional estrategia de no confrontarse con el presidente será suficiente para mantener sus privilegios. Los partidos de oposición prácticamente no funcionan como tales, son pequeñas mafias hechas para mantener ciertos cotos de poder que no quieren sacrificar, incapaces de abrirse a la sociedad, ni de ver más allá de sus mezquinos intereses. Lo mismo se puede decir de los intelectuales, del mundo académico, de la prensa y los medios de comunicación. Lo que antes fue complacencia de su parte, ahora es cobardía. Es difícil imaginar a alguien de ahí que se atreva a confrontar al régimen o al presidente con la valentía y la dureza que la peligrosa situación que ya vivimos amerita.</p>
<p>Así, el gobierno seguirá avanzando en su control de entidades e instituciones que deberían fungir como contrapesos de poder y entonces, cuando menos lo pensemos, ya será imposible dar marcha atrás. El voto no será entonces, un arma suficiente para salvarnos. Es triste reconocerlo, pero qué le vamos a hacer, es lo que tenemos, es lo que hay.</p>
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		<title>¿Es posible aún reformar al PAN?</title>
		<link>https://re-evolucion.mx/es-posible-aun-reformar-al-pan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción Re-Evolución]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Jan 2022 13:12:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Luis Fernando Bernal]]></category>
		<category><![CDATA[PAN]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Luis Fernando Bernal En mi artículo anterior mencioné la disyuntiva de seguir intentando salvar al PAN o de plano enfocarse a crear otro partido que defienda los principios originales de Acción Nacional y que actúe en congruencia con ellos, dado que el PAN ya no lo hace. Recibí muchos comentarios que agradezco, de quienes [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Luis Fernando Bernal</p>
<p>En mi artículo anterior mencioné la disyuntiva de seguir intentando salvar al PAN o de plano enfocarse a crear otro partido que defienda los principios originales de Acción Nacional y que actúe en congruencia con ellos, dado que el PAN ya no lo hace. Recibí muchos comentarios que agradezco, de quienes coincidían y de los que no coincidían con lo expresado en ese texto. Varios se incomodaron por decir que había que formar un nuevo partido de derecha, argumentando que el PAN no es un partido de derecha. Creo que realmente es irrelevante esa discusión. Siempre ha sido relativo y más, actualmente, definir qué es derecha y qué es izquierda, pues depende de diversas circunstancias. Decir que alguien o algo es de derecha no deja de ser sólo una tosca descripción, que es práctica en términos explicativos, pero que no nos dice mucho de lo que realmente es una postura política. Usé esa palabra deliberadamente porque, más allá de lo que se defienda, me confirma que en México “derecha” es un término tabú. Un término puesto en la lista de censura por la Inquisición política que diseñó en nuestro país la cultura priísta; algo que en las democracias occidentales no sucede.</p>
<p>Pero la objeción que más me preocupó fue de quienes me dijeron que todavía se debía intentar salvar al PAN, que aún era posible, que aún tenía remedio. Incluso encontré que hay quienes piensan que una próxima Asamblea donde habrá una reforma de estatutos es la oportunidad para hacerlo. Y esto me preocupó porque pienso sinceramente que el actual PAN ya no tiene remedio. El PAN siempre ha tenido una cultura legalista y se ha caracterizado por tener en sus filas a grandes abogados. Quizá ese es el problema. Esperan mucho de los reglamentos y la verdad es que esa no es la cuestión. He vivido a lo largo de mi militancia en ese partido muchos cambios de reglamentos que se hicieron con el objeto de evitar “malas prácticas” y las malas prácticas siguieron. Siempre encontró como darle la vuelta a cualquier norma bienintencionada quien tenía un propósito malintencionado. Creo, además, que hacer una Asamblea en los tristes momentos que ahora vive el partido es peligroso porque puede aprovecharse para cambiar o moderar algunos de sus principios doctrinarios, en aras de la “corrección política” y del “progresismo” en boga.</p>
<p>Cada vez más confirmo que el PAN heroico, el PAN con mística, el PAN doctrinario, pero también el pragmático que tuvo logros históricos, lo fue porque quienes lo conformaron entonces y, sobre todo, quienes lo dirigieron, eran a su vez heroicos, místicos, doctrinarios cuando había que serlo y pragmáticos también cuando había que serlo. Y si el PAN de hoy no tiene mística ni mueve las almas, es porque quienes los conforman y lo dirigen, en su mayoría, no tienen a su vez, ni mística ni alma. No es algo personal contra su dirigencia actual, esto es algo que viene sucediendo desde hace varias gestiones. No sé si fue el cambio generacional, o fue producto de las organizaciones “reservadas” que infiltraron al partido, o fue la ola de militantes que ingresaron desde fines de los 90, que vieron que el PAN se podía convertir en una vía de ascenso económico y social.</p>
<p>Hay quien dice que el deterioro se dio a partir de que Javier Corral propuso en una Asamblea de no grata memoria, la elección de las dirigencias por el voto directo de los militantes, pero no es así. Las prácticas clientelares ya existían y la cooptación de consejeros por medio del otorgamiento de cargos y prebendas también ya existía y eso es sabido. Apenas ayer salió una noticia de que los dirigentes de Acción Nacional en las alcaldías de la CDMX, cobraban en las alcaldías gobernadas por el PAN. MORENA inmediatamente dijo que eran “aviadores”, lo cual es mentira. Ellos cumplen con sus trabajos, el problema no es ese, el problema es que, si un dirigente partidario vive de su trabajo en una alcaldía que dirige un panista, el verdadero dirigente partidario no es él, sino el que le dio la chamba. Igual pasa con un consejero, su voto no es de él, sino del que le consiguió el empleo del que vive. Es por eso, que los órganos de dirección en el PAN se han convertido en aburridas pantomimas.</p>
<p>No es posible reformar al PAN desde adentro, mientras sus dirigentes y varios militantes sean beneficiarios directos del funcionamiento del PAN actual, ¿porqué habrían de querer cambiarlo? Eso sólo lo lograría una fuerte presión ejercida por un amplio sector del partido o de un grupo interno con poder. Pero ninguna de esas dos cosas se ve que esté sucediendo. Quienes están a disgusto con el PAN actual no son, ni con mucho, la mayoría del padrón de militantes actuales, es más, muchos de ellos están prácticamente fuera del partido, o porque no se re-afiliaron, o porque los sacaron del padrón, o porque se fueron a México Libre. La mayoría de los dirigentes con poder en las distintas regiones del país se preocupan prioritariamente por acumular más poder, privilegios y cargos para ellos mismos y un reducido grupo de incondicionales, o por estar cerca del dinero público, más que, por el ideal, la doctrina humanista o el bien del país.</p>
<p>Es una realidad triste, pero eso es lo que hay. Una asamblea dirigida por los mismos acabará en lo mismo. El andamiaje y el sistema de funcionamiento actual del partido están hechos para estimular la mediocridad y la sumisión, no el talento y el debate. Mientras esos incentivos sigan, no habrá reglamento que pueda cambiarlo, es, más bien, un asunto de conciencia y de voluntad. Por eso creo que es mejor crear algo nuevo en tierra fértil y con semilla sana.</p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>Hacia un nuevo partido de derecha en México</title>
		<link>https://re-evolucion.mx/hacia-un-nuevo-partido-de-derecha-en-mexico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción Re-Evolución]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 13:46:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Luis Fernando Bernal]]></category>
		<category><![CDATA[PAN]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Luis Fernando Bernal Llegó la hora. Es necesario admitir ya que el actual Partido Acción Nacional no tiene nada que ver con el partido heroico y ejemplar que logró se diera la alternancia pacífica del poder en México y que puso fin al sistema autoritario que nos gobernó por décadas. El que instauró un [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por<strong> Luis Fernando Bernal</strong></p>
<p>Llegó la hora. Es necesario admitir ya que el actual Partido Acción Nacional no tiene nada que ver con el partido heroico y ejemplar que logró se diera la alternancia pacífica del poder en México y que puso fin al sistema autoritario que nos gobernó por décadas. El que instauró un régimen donde gobernara quien realmente obtenía más votos. Ese partido que defendía los valores morales tradicionales, a la familia como fundamento de la sociedad, a la vida desde la fecundación y que los padres decidieran la educación de sus hijos; que promovía el amor a la patria, a nuestra herencia indígena, pero también a nuestra herencia hispánica como esencia de nuestra Nación. Ese partido ya no existe. Se quedaron las siglas y el registro ante el IFE, es decir, sólo la marca sobrevivió.</p>
<p>Es por ello, que ha llegado el tiempo de pensar en cómo construir un nuevo partido de derecha en México. En el PAN mismo siempre rehuyeron a aceptarse como un partido de derecha. En los tiempos que se fundó, ante los radicalismos que asolaban al planeta, era entendible esa postura. Después, ante el éxito de los partidos moderados y de centro en el mundo, era explicable también que se asumieran como de “centro”. Pero en la época actual, si el PAN siguiera defendiendo lo que siempre defendió, en el mundo sería considerado sin duda como un partido de derecha, cuestión que no debería temer. El terrorismo de opinión que ejercen los medios de comunicación y las élites dominantes de la cultura hace que en México atemorice asumirse de derecha en la vida pública. Pero esto no tiene por qué ser así y menos en las circunstancias en que ahora se está dando la lucha política en el mundo. Dado que el PAN ya no defiende lo que siempre defendió y dado que funciona ajeno a los principios que le dieron origen y a su doctrina, pues entonces es necesario fundar un nuevo partido que sí los asuma y los defienda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este nuevo partido hablaría por muchísimos mexicanos que no ven representados sus valores y sus intereses en ningún partido. Es una mayoría silenciosa que no tiene manera de expresarse ni en la política, ni en los medios. Pero hay que tener cuidado. En el mundo están surgiendo ahora muchos movimientos de derecha y el partido que debe formarse en México debe analizar bien qué tipo de derecha quiere representar. Yo diría, antes que nada, que debe asumir una “derecha equilibrada”, ¿a qué me refiero con esto? A que debe ser una derecha en donde exista un adecuado balance entre la razón y las emociones, entre los datos y el relato. Un partido que sólo apele a la razón y a los datos sería un partido frío y aburrido y, por cierto, con poco éxito electoral. Un partido que sólo apele a las emociones sería un partido demagogo y populista que aportaría soluciones simbólicas e irresponsables. Del tipo primero es la que perdió en Chile recientemente, en México con el PAN y el PRI tecnócrata y en Argentina con Macri. Del segundo tipo es la que perdió con Trump, que tiene en vilo a las instituciones democráticas en EUA y la que ha fracasado como gobierno en Brasil. No le podemos comprar el paquete completo a ninguna de estas derechas. Ni a la tecnócrata que pensó que se podía gobernar con la macroeconomía y fomentando el consumo, pero que se olvidó de las emociones y de crear un discurso con ellas; ni a la “nueva derecha” que en Latinoamérica y en México admira a Trump y defiende a Bolsonaro, que rechaza las vacunas y quiere la libre portación de armas.</p>
<p>En el PAN siempre hubo gente que se asumía de derecha pero que no lo hacía públicamente, incluso algunos hubo de ultraderecha, pero soterrados, agazapados. Unos de ellos se fueron, pero otros se acomodaron tan bien que llegaron a puestos dirigentes y siguen ahí, y aunque el PAN ya abandonó su identidad, ellos seguirán ahí ocultando sus verdaderas filias ideológicas, siempre y cuando haya cargos de por medio. El nuevo partido de derecha debe prescindir también de esa derecha soterrada que tanto daño le ha hecho a Acción Nacional en los últimos años y al pensamiento conservador en México.</p>
<p>Hay dos maneras de crear legalmente ese nuevo partido de derecha y las dos son sumamente difíciles. Una es intentando conseguir el registro siguiendo las normas constitucionales, lo cual actualmente es una misión imposible, como se ha visto, para partidos de izquierda o de derecha. Es tan difícil, que muchos sugieren utilizar la marca del PAN nuevamente para refundarlo, lo cual implicaría desterrar a los caciques que controlan el padrón y los órganos directivos del partido, los cuales están repletos de sus incondicionales. Esto también parece una misión imposible y, de darse, tendría que ser una labor de varios años.</p>
<p>Por ello, yo sugiero que primero hay que intentar fundar ese partido reuniendo a las inteligencias más preclaras de la derecha en México en un seminario o congreso, y si se logra definir un proyecto claro, luego entrar a la operación política para reclutar simpatizantes. Si eso avanza, entonces ya pensar en los requisitos para conformar una asociación política y más adelante un partido. Pero primero son las ideas y a eso es a lo que deberían convocar quienes tienen cultura, se informan y están al tanto de las corrientes políticas en el mundo, que razonan y no se afrentan al asumirse como conservadores o de derecha. Convocar a una reunión que delinee los rasgos distintivos de lo que sería un nuevo partido de derecha en México, debe ser el primer paso.</p>
<p>Espero que haya quien atienda a este llamado.</p>
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		<title>Las miserias de la oposición (El PAN)</title>
		<link>https://re-evolucion.mx/las-miserias-de-la-oposicion-el-pan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción Re-Evolución]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Nov 2021 15:13:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Luis Fernando Bernal]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[oposición]]></category>
		<category><![CDATA[PAN]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Luis Fernando Bernal En la entrega pasada decía que la oposición actual en México padecía de varias carencias que le impedían enfrentar con eficacia al gobierno actual y al monopolio más peligroso que éste detenta: el del discurso político. Un discurso, o narrativa, que triunfó desde antes de que MORENA ganara la elección en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por: <strong>Luis Fernando Bernal</strong></p>
<p>En la entrega pasada decía que la oposición actual en México padecía de varias carencias que le impedían enfrentar con eficacia al gobierno actual y al monopolio más peligroso que éste detenta: el del discurso político. Un discurso, o narrativa, que triunfó desde antes de que MORENA ganara la elección en 2018 y que ahora en el poder, con múltiples recursos, está imponiendo exitosamente en la mayoría de la población. Un discurso muy elemental, de blanco y negro, de “buenos” y “malos”, pero que, precisamente por ello, es fácilmente entendible para muchos ciudadanos. En la ocasión anterior hablé de la incapacidad del PRI para combatir esto, ahora hablaré del PAN.</p>
<p>Si hay un partido que, en idea, tendría la historia, la doctrina y los instrumentos necesarios para enfrentar al modelo autoritario que quiere implantar López Obrador, ese sería el PAN. El problema es que ese PAN ya no existe, dejó de existir hace tiempo y parece que muchos panistas ni siquiera se dieron cuenta de cuándo o cómo sucedió esto. Hay tres elementos, principalmente, que permitieron que el PAN fuera una oposición persistente y finalmente exitosa, durante la larga hegemonía de los gobiernos de la Revolución: su solvencia técnica, su solvencia moral y su solvencia doctrinal. Ninguna de ellas permanece actualmente y a continuación intentaré una explicación de por qué se extinguió cada una.</p>
<p><strong>Solvencia Técnica</strong>: Desde antes de fundar el PAN, Gómez Morin siempre hizo énfasis de que en México hacía falta solvencia técnica para resolver los problemas del país. Su paso como rector de la UNAM le permitió reclutar para el partido a maestros y especialistas en distintos temas, quienes se caracterizaban por su actitud crítica y su seriedad académica. Eso hizo que el PAN, desde su fundación, tuviera el distintivo de que su crítica al gobierno siempre se basaba en datos, en analizar la eficacia de los métodos, sin substituir la realidad con discursos o con ideología, siempre en búsqueda de la verdad. Esto, desgraciadamente, se perdió a partir de que el PAN se volvió un partido de poder y luego de gobierno, pues su prioridad se volvió ganar elecciones. La crítica ya no fue su función principal y, menos, para ejercerla respecto a sus propios gobiernos. La preparación, el talento y la elocuencia dejaron de ser importantes para buscar candidatos, dándole prioridad a la popularidad o al atractivo de un personaje que facilitara ganar una elección. Todavía se guardó el interés en tener candidatos preparados y especializados para las diputaciones plurinominales. Pero cuando en el partido se volvió más importante la lealtad o la sumisión que el conocimiento o la experiencia, esto terminó. Aun así, el PAN se preocupó por crear fundaciones de estudio para proporcionar a sus dirigentes y, especialmente, a sus legisladores, elementos técnicos para poder ejercer una crítica sólida frente a sus opositores. Sin embargo, estas fundaciones se han ido desmantelando hasta, incluso, desaparecer.</p>
<p><strong>Solvencia Moral</strong>: Desde su fundación y durante muchos años el PAN se destacó por tener dirigentes, nacionales y locales, que se distinguían por sus sólidos valores morales y su convicción ética. Hombres y mujeres a quienes caracterizaba su honestidad, su valentía y su compromiso de servicio; eso también se fue terminando. Y no es que pensemos que deban ser igual ahora los perfiles de sus dirigentes a los de aquella época “heroica”, pero al menos debió cuidarse en sus candidatos y directivos los antecedentes, su trayectoria o, en el caso de descubrir conductas inapropiadas, sancionarlas a nivel interno. Pero Acción Nacional se olvidó de eso, no cuidó ya la solvencia moral de sus cuadros, priorizando otros aspectos e intereses y terminó igualándose a los otros partidos a los que, con razón, siempre criticó. La última generación que todavía se preocupó por estos temas, se fue incorporando a los, cada vez más, gobiernos locales y luego a los federales que iba ganando el PAN, y abandonaron el trabajo de partido. Éste fue tomado entonces por una generación juvenil poco formada éticamente, de principios endebles y gran codicia. Buscando sin recato altos cargos desde muy jóvenes, especialmente los que los pusieran cerca del dinero público, se apoderaron del partido en distintas zonas del país, actuando de manera mafiosa y facciosa. Marko Cortés y Jorge Romero, quienes se han “adueñado” del PAN casi como patrimonio propio, son un claro ejemplo de esto.</p>
<p><strong>Solvencia Doctrinal</strong>: El pragmatismo al que lo obligó ser gobierno fue haciendo que el PAN se fuera olvidando de la doctrina, aun, de sus principios fundamentales. Se dejó arrastrar por la inmediatez, precisamente al revés de lo que pedía uno de sus principales fundadores, Efraín González Luna. En el PAN se sigue hablando de la doctrina, dirigentes y candidatos se enorgullecen de ella, pero casi nadie la ejerce. En realidad, se ha ido convirtiendo en un estorbo más que en un activo. La defensa de la familia tradicional y de la vida desde la fecundación, son temas que los actuales dirigentes y legisladores tratan de evadir, más que, de abordar, para no “meterse en problemas”. La juventud de los nuevos cuadros influidos por la “cultura progre” y el que éstos lleguen a cargos públicos rápidamente, hace que la doctrina pese cada vez menos. Además, la época no ayuda. El PAN siempre rehuyó a que se le denominara como partido conservador o de derecha, aunque muchos de sus miembros lo fueran, pero de forma agazapada. Se ostentaba como de centro. Cuando en el mundo prevalecía el moderantismo, esto fue adecuado. Pero ahora la polarización está imperando a nivel global. En el mundo occidental, los electores, si se asumen de izquierda, buscan una más radical; si se asumen de derecha, buscan una derecha más radical también. De hecho, estamos viendo un renacimiento de la derecha en las democracias occidentales. El centrismo del PAN es cada día menos atractivo para el elector. Y en el partido lo que reina es la desorientación.</p>
<p>Ante esta realidad, no es que el PAN esté débil para ejercer como la oposición política que tanto le urge al país. El PAN heroico, doctrinario, valiente, con autoridad moral, que tan útil le sería en el momento actual a México, ya no existe, se esfumó. Sus dirigentes actuales dirigen otra cosa, aunque se quedaron con la marca; es su feudo, eso sí, pero no es Acción Nacional.</p>
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