Diez millones
Nutriseg-control-temperatura-concretos

Torres Cofiño Marcelo

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

El alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís, ha tenido, por supuesto, aciertos en su gestión. Obras como el complejo deportivo y cultural La Jabonera, el Metro Parque Lineal Río Nazas o la Línea Verde Oriente, son acciones que ameritan el reconocimiento de la ciudadanía. De manera lastimosa para el Municipio, se trata de excepciones que, para colmo, no dejan de estar empañadas por la otra cara de Riquelme: La del priista codicioso, que se deja conducir por sus ambiciones personales.

Riquelme ha tomado decisiones, algunas de ellas muy equivocadas, constantemente guiado por el espejismo de que será el candidato a gobernador de su partido; esa es la principal razón por la que ha terminado siendo un mal alcalde para Torreón. Tal aspiración –indudablemente legítima, por supuesto– lo condujo, por ejemplo, a embarcarse en la aventura fallida de concesionar el Alumbrado Público a una compañía que, como se dice de manera coloquial, nos “está viendo la cara” a los torreonenses.

Cada vez que se quedan algunas calles y avenidas a oscuras; o que tardan días en reponer alguna lámpara dañada; o que, tras la reparación, dejan sus escombros por semanas; o que se precipita una luminaria al suelo como ocurrió en la Morelos y en una colonia residencial, se cae también la pretendida imagen de que Torreón estaría iluminado al 100%. Y el alcalde Riquelme, en lugar de reconocer que hubo un error en acomodar la licitación para que sólo participara Construlita, seguirá defendiendo su postura, no por el bien que se le hizo a la ciudad sino por el negocio político, o de cualquier otra naturaleza, que logró con su decisión.

Nutriseg-termometro-cooper-1246-02c

Como he sostenido en otras ocasiones, la concesión del Alumbrado Público, caracteriza a la perfección la gestión de Riquelme, porque revela sus verdaderas intenciones. Sin embargo, no es la única equivocación en la que ha incurrido, movido por sus aspiraciones personales. Ahí está el caso de la retención ilegal de cuotas partidistas a los trabajadores del Ayuntamiento, que persigue cual sombra al alcalde de Torreón; asunto sobre el que, más tarde o más temprano, deberá rendir cuentas ante la ley.

Todos conocemos a Miguel Ángel Riquelme, sabemos de su “mecha corta” y de su “piel delgada”; no le gustan las críticas ni acepta que se le contradiga; desearía que, para él, todo fueran halagos y aplausos. Pero, ha equivocado el camino para obtenerlos. Tenía dos caras, pero, hasta ahora, casi no ha querido mostrarnos la de alcalde; en cambio, casi todo el tiempo enseña la de precandidato a la gubernatura por su partido, el PRI de los corruptos. 

 

@marcelotorresc