Diez millones

Torres Cofiño Marcelo

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

En la medida en que se va dando a conocer nueva información en torno Humberto Moreira, se confirma también aquello que, durante tantos años, hemos denunciado desde el PAN: El carácter delincuencial del ex gobernador de Coahuila. Humberto, nunca tuvo mayor intención que la de adueñarse de los recursos del Estado. El poder, propio de su investidura, lo utilizó para tejer toda una red de complicidades que incluía a funcionarios, empresarios y criminales; con el único fin de enriquecerse de manera ilegal.

El hermano de Humberto y actual gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, no sólo conocía las corruptelas del primero, sino que se beneficiaba de ellas directamente. Al tiempo, los coahuilenses pagamos los platos rotos. La megadeuda ha absorbido el presupuesto estatal a lo largo del mandato del menor de los Moreira; y lejos de disminuir, los pasivos no dejan de crecer.

Por eso, se equivocan quienes intentan deslindar la gestión de Rubén, de aquella que encabezó el ex líder nacional del PRI; porque una y otra administración han ido perfectamente de la mano. Además, cada intento por deslindar a los hermanos, implica un reconocimiento tácito de la criminalidad de Humberto.

El priismo se sigue consolidando como la encarnación misma de lo corrupto. Para muestra lo que pasa en Veracruz, en donde, pese a todas las evidencias de los malos manejos del gobernador de aquella entidad, el Congreso local usa su mayoría priista para impedir que Javier Duarte sea llevado a juicio político.

Nutriseg-termometro-cooper-1246-02c

Por eso, no hay duda de que los Moreira y el PRI no son algo distinto; por el contrario, Humberto y Rubén representan de manera perfecta las aspiraciones y los medios para alcanzarlas que caracterizan a ese partido. No son una excepción, sino la constante. Son parte de esa gigantesca maquinaria diseñada para hacer de la política y el servicio público un negocio multimillonario y comprar votos para sostenerse en el poder.

Lo tenemos claro: De cara al año que viene, esa maquinaria ya está en marcha en Coahuila, como ahora mismo está operando en Durango. Con tal de permanecer en el poder, las cúpulas priistas no dudan en hacerle daño al país o a la entidad; poco les importa si, en su desmedida ambición, dejan más gente sumida en la pobreza y la desesperanza. Necesitan ganar la elección para poder seguir delinquiendo.

Por eso, la decisión importante debe llegar de la ciudadanía: ¿Vamos a permitir o no que, priistas como los Moreira, continúen saqueando al país?