Diez millones

Las reformas, los impuestos y las excusas

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El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar
en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones

Winston Churchill

Nuevamente, y seguro de forma temporal, vivimos momentos de enojos, insultos, ofensas, señalamientos, excusas y casi una revolución por los aumentos que se vienen en el precio de las gasolinas y el diésel, además de ver qué pasa con el pronóstico de la inflación  para el 2017.

La triste realidad es que llevo muchos años de mi vida viviendo estos momentos de gran ira y de insultos a la clase política por los aumentos que a la gasolina, que al azúcar, que a productos básicos y desafortunadamente a los pocos meses cuando nos acostumbramos a pagar caro los productos y servicios ya todo es calma, o por conformistas o porque nos meten bolas de humo y distractores.

Los Legisladores y sus partidos, los funcionarios hacendarios y sus jefes nos conocen muy bien y nos toman la medida perfectamente,  en este momento sobre la reforma energética hay miles de señalamientos y hay recordatorios a Peña Nieto por sus discursos y compromisos populistas. Pero aquellos que votaron por él y sobre todo aquellas que votaron por él “por bombón y tenerlo en su colchón” son igualmente responsables de la incapacidad del Presidente de tener políticas públicas que generen el Bien Común.

Desde luego que no es el momento de las disculpas, de evadir responsabilidades, de manifestar disculpas por parte de los partidos políticos y sus legisladores, es momento de aceptar la realidad de lo que vivimos como una consecuencia de su voto en el Congreso y de los Poderes Ejecutivo y Legislativo por no ser demócratas, por no ser transparentes, por no ser veraces y engañar con  discursos falsos a la ciudadanía, porque nunca dijeron la verdad de lo que se venía y que ellos sabían, son cobardes y demagogos por no hablar de frente y preparar al pueblo en lo que se vendría.

No debemos caer en confusiones las reformas estructurales, entre ellas la energética, no podrían dar resultados positivos a la ciudadanía de México sin tener una reforma que era la madre de las reformas, la reforma hacendaria integral, esa es la verdadera debacle que tenemos, el gobierno incapaz de tener una Hacienda efectiva con ingresos justos y equitativos sin sangrar al pueblo y con gasto público inteligente y acorde a las necesidades propias de sus funciones.

La reforma energética por sí misma era muy buena para la libre competencia, para quitar el monopolio gubernamental, para favorecer la inversión privada y generar empleos, pero nunca se acompañó de una reforma fiscal acorde, donde se quitara  toda la carga impositiva a los energéticos y por ende nunca se quitó el lastre que encarece los  combustibles, desde luego el gobierno no pierde y sigue manejando mal el dinero de los mexicanos.

Para aceptar también el error de los ciudadanos debemos preguntarnos ¿Por qué desde el 2004 no se exigió que salera la Reforma Hacendaria Integral? Ya estaba lista, salió de la Convención Nacional Hacendaria, salió de la consulta ciudadana de la iniciativa privada y se quedó como letra muerta, los ciudadanos donde estaban, los ciudadanos no castigaron  a los que se opusieron a Bien Común, el voto en las urnas no se cambió y hablo de darle la mayoría al PRI en el Congreso. ¿Por qué con las reformas energéticas que nunca pasaron los ciudadanos no se manifestaron? Ahora tenemos un caos por una reforma hacendaria pésima aprobada por PRI y PRD al inicio del sexenio de un mal Ejecutivo como Peña, reforma hacendaria populista.

Por mentiras y falsas expectativas de un Federalismo Hacendario y fortalecer las arcas municipales con participación del IEPS y participación de impuestos de origen petroleros se aprueban muchas tonterías con cargas impositivas y lógico respaldado por  los gobiernos locales, en lugar de valorar el daño que se le hacía a sus ciudadanos y pedir una reforma federalista real, en lugar de pedir más facultades recaudatorias locales y sobre todo que estos gobiernos locales no quieren ser más autosuficientes y eficientes, ese es otro pecado de impuestos y excusas.

Vamos a pagar más por el precio de las gasolinas, el diesel y otros energéticos de consumo básico en hogares, comercio e industria por no tener la capacidad de acabar con la alta burocracia en PEMEX, CFE y otros,  por la corrupción y prebendas sindicales, por no generar inversión en la producción nacional de estos insumos, por tener incapacidad de conducción de las gasolinas y su almacenamiento, solitos nos ahorcamos.

Así que ahora es el momento  de que el Congreso de la Unión convoque a un período extraordinario de sesiones,  escuchando las voces de los ciudadanos y ponga fin a los abusos de las cargas impositivas y obligaciones fiscales de los mexicanos, que el Ejecutivo respete estas decisiones y se haga urgente la Reforma Hacendaria Integral, no llevaría tiempo, ya que hay demasiadas propuestas, hay bases firmes y es solo retomar lo que existe en el consenso nacional. Ya basta de lamentos y mejor a exigir que se haga lo necesario.

Sin populismos, sin falsas expectativas la clase política debe dar la cara, debe pensar en el Bien Común, debe hablar con la verdad y aplicar las políticas públicas que exigimos los mexicanos para salir adelante y que no se repitan los errores de los fines de sexenio que eran como película de terror, ya corrijan el rumbo.  “La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros”