Diez millones

Aerolíneas, llamado al orden

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En los años recientes las aerolíneas parecen haber perdido el rumbo alineado con el bienestar del consumidor. 

La aviación comercial alrededor del mundo está sumergida en prácticas de abuso al usuario, que no sólo elevó las condiciones de incertidumbre en torno a su transportación aérea, sino disminuyó de manera notoria la calidad de los servicios ofrecidos tanto a bordo como en tierra. La industria en México ha comenzado a adoptar políticas corporativas similares, que dan origen a los mismos efectos no deseados en los consumidores, por lo que es imprescindible adecuar la regulación federal para garantizar los derechos de los usuarios sin que ello atente al crecimiento corporativo o las operaciones logísticas de las empresas.

En el ámbito internacional, los últimos sucesos acontecidos en contra de pasajeros con boleto comprado en vuelos de United y American Airlines, en los cuales se dieron actos de discriminación y desalojo violento de un pasajero, retratan el valor real que para estas compañías tienen sus pasajeros. Sin embargo, no son hechos aislados, sino constituyen el último eslabón de otras decisiones negativas como los cobros crecientes e injustificados por asignación de asientos “preferenciales” dentro de la misma cabina turista —lo cual obliga muchas veces a la división de familias para evitar pagos extras, sin importarle a la empresa prestadora del servicio si existen menores de edad en una reservación— o cobros por la documentación de la primera maleta de dimensiones mayores que las más de las veces, la aerolínea termina enviando a la “panza del avión” de manera gratuita, equipaje que puede llevarse a bordo por la falta de espacio en los compartimentos superiores de la cabina.

En nuestro país el sector aeronáutico es uno en expansión. De acuerdo con datos públicos de la Dirección General de Aeronáutica Civil, área dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, las empresas nacionales en operación comercial tuvieron un crecimiento de 13.4 por ciento en el número de personas transportadas entre 2015 y 2016, mientras las compañías extranjeras movilizaron seis por ciento de pasajeros más desde y hacia nuestro territorio en el mismo periodo. En plantilla laboral, las aerolíneas nacionales abrieron 23 mil plazas de trabajo adicionales, esto es, las fuentes de empleo fueron diez por ciento superiores en tan sólo un año.

Sin embargo, este crecimiento no estuvo acompañado de una mejora en la calidad de los servicios asociados con la transportación aérea. Por el contrario, los mexicanos sufren frecuentemente los mismos dolores de cabeza de los usuarios en otras partes del mundo. El AICM dio a conocer que, durante 2016, el 64 por ciento de las operaciones demoradas fueron provocadas por las líneas aéreas. Ello representa más del doble de las operaciones realizadas fuera de tiempo por condiciones climatológicas adversas para el funcionamiento de ambas terminales del principal aeropuerto del país.

Por su parte, la Cofece ya había identificado en un dictamen preliminar que en 4 de cada 10 horarios asignados previo al inicio de una temporada, no fueron operados por las aerolíneas solicitantes de origen. Factor que, entre otros, obligaba a recomendar a este aeropuerto internacional el retiro de los espacios de acceso a su infraestructura para el aterrizaje y despegue, a toda empresa que de manera recurrente no cumpliera con el horario, asignándolo a una empresa competidora capaz de cumplir con su compromiso corporativo.

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Finalmente, con estadísticas de Aeronáutica Civil, en los primeros cinco meses de 2016, más de 19 mil personas con boleto comprado fueron impedidas de abordar un avión, como consecuencia de la sobreventa de boletos. Las prestadoras de servicio justifican que vender un número de boletos por encima del número de lugares disponibles es una costumbre alrededor del mundo, sin embargo, no aclaran por qué las compañías que tienen como política respetar un lugar a cada comprador, obtienen ganancias en su actividad económica sin necesidad de incurrir en riesgos de reputación.

México se encuentra inmerso en la adecuación de su política aeronáutica: está en la primera fase de aplicación de un renovado acuerdo bilateral aéreo con Estados Unidos, la discusión legislativa de una reforma a la Ley de Aviación Civil, así como en los ajustes operativos y logísticos en el Aeropuerto Internacional de la capital del país para incrementar su eficiencia. Al ser la aviación comercial un aliado fundamental del bienestar de los mexicanos y su crecimiento económico, esperemos que todos estos esfuerzos consigan un efectivo llamado al orden a las aerolíneas en México.