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Un Frente para los ciudadanos

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Los ciudadanos exigen un cambio al rumbo dado al país. Piden poner en el centro de la instrumentación de las políticas públicas y de los ejercicios de los recursos económicos, una agenda ciudadana que garantice avances hacia una mejora sustantiva en la calidad de vida.

El método demandado desde las más diversas voces sociales es claro, un modelo de nación donde la toma de decisiones esté disciplinada al interés de largo plazo de las mayorías, sobre las conveniencias de coyuntura de la clase política.

La sociedad pide en su llamado congruencia con nuestra historia. El motor de la transformación política en México siempre ha tenido como origen el impulso ciudadano. Durante décadas fue incansable la lucha colectiva por afianzar elecciones democráticas, instituciones cada vez más sólidas, así como mayores espacios de transparencia, rendición de cuentas e integridad. Sin embargo, en años recientes, los mexicanos perciben una brecha que ha ido separando de manera creciente la lógica del funcionamiento del sistema político respecto de las prioridades de la arena pública. Asimismo, el músculo colectivo observado en las tareas de rescate tras el sismo, no sólo refrenda la fuerza renovadora que se encuentre en la voluntad de millones, sino su exigencia de ser tomado en cuenta en la definición de las prioridades institucionales.

En el contexto descrito, si el Frente Ciudadano por México desea ser útil al interés superior, requiere abrirse por completo al mandato ciudadano. Asumir el firme compromiso de que sean los mexicanos —no las cúpulas partidistas— quienes definan por voto directo al candidato presidencial que, bajo un mandato legítimo y democrático, habrá de proponer durante el proceso electoral la agenda inclusiva del necesario cambio de rumbo, a realizarse en el periodo constitucional 2018-2024 desde el ámbito federal.

La elección abierta, libre y directa del FCM es un elemento indispensable para comprobar lealtad ciudadana. También, un importante diferenciador del resto de las opciones políticas más competitivas del país, quienes, fieles a su tradición autoritaria, habrán de seleccionar a su candidato presidencial bajo las fórmulas de la autoimposición, el dedazo o la simulación. Esto es, procesos caracterizados por criterios de élite que, además de haber mostrado su agotamiento dados los beneficios sociales mínimos que generan, son hoy ampliamente rechazados en amplios segmentos de la sociedad mexicana. En el caso del PAN, su secretario general debe evitar poner pretextos como la posibilidad de influencia del gobierno federal en la candidatura (cabe recordar que hoy la oposición gobierna ya más de la mitad del país) o a los estatutos como obstáculo para la realización de una consulta ciudadana amplia. El que no puede lo menos, no puede lo más.

La construcción exitosa del Frente Ciudadano por México requiere tiempo y certidumbre. Por ello, resulta urgente definir —con el mayor consenso posible— las reglas de selección democrática de candidaturas, que aseguren una participación incluyente del mayor número posible de electores radicados en los diversos puntos del territorio nacional. Por eso la pertinencia del proceso de selección abierta, al ser la única vía para ganar el interés del ciudadano, garantizar altos niveles de representatividad, así como privilegiar los intereses colectivos sobre los personales o de grupo.

De ahí el valor de la comunicación conjunta de Rafael Moreno Valle, Margarita Zavala y Silvano Aureoles, la cual fue dada a conocer el domingo en la noche. Tiene valor porque exigen a los dirigentes del Frente el ser consecuentes con la exigencia ciudadana, además de estar dispuestos a disciplinar sus aspiraciones presidenciales al mandato ciudadano, a partir de lineamientos transparentes, claros y democráticos. Sólo a partir de estas bases será posible constituir un Frente efectivo para los ciudadanos.

Finalmente, en el pasado he tenido el privilegio de trabajar en el CEN del PAN. Me consta la invaluable contribución que sus trabajadores hacen al Partido en estructuras laborales muy restringidas en número. Por lo mismo, lamento la decisión tomada por el CEN de despedir a muchos de ellos, dejando a sus familias en la incertidumbre como consecuencia de una medida populista de su jefe nacional. No son formas ni fondos de corresponder al esfuerzo entregado al PAN.