Diez millones

Los muros de Donald Trump

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, encontró en un muy corto periodo de tiempo las fronteras de restricción a su plataforma política. 

Un fuerte sistema institucional de pesos y contrapesos, el cual pasa por el Congreso, los jueces e incluso algunas instancias de su propio gabinete como es el sector de justicia, Fuerzas Armadas e inteligencia, han contenido no sólo potenciales abusos de poder por parte del mandatario, sino se encuentran en la tarea de clarificar la naturaleza de sus vínculos políticos y los consecuentes conflictos de interés, a partir de investigar la naturaleza de la relación entre el equipo de campaña del entonces aspirante republicano y el gobierno ruso de Vladimir Putin. Paradójicamente, en el arranque de la administración de Donald Trump, el primer efecto conseguido por su presidencia es la revalorización del principal objeto de crítica que lo llevó a ganar la contienda presidencial: el alcance de las instituciones democráticas.

Las instituciones democráticas propician estabilidad porque eslabonan los intereses del Estado con la conducta a observar en sus diversos actores políticos. De ahí, la imposición por ley de criterios que alinean la conducta de funcionarios públicos a procesos transparentes, predecibles, auditables y, en su caso, sancionables con base en los distintos carriles de investigación habilitados en el sistema político estadunidense. Al final, las instituciones no estaban tan descompuestas como lo proclamaba Donald Trump ante a un amplio segmento electoral molesto por el desempeño económico y creciente desigualdad en el ingreso. Las instituciones de Estados Unidos lograron dejar sin la clásica “luna de miel” —periodo de gracia de toda administración entrante frente a la oposición y la opinión pública para el avance privilegiado de su agenda política—, a los impulsos autoritarios del presidente 45 de la Unión Americana.

Los botones de muestra sobran: la secretaria en funciones del Departamento de Justicia y seleccionada por el propio mandatario para cubrir de manera temporal la dependencia, Sally Yates, fue despedida por negarse a defender la acción ejecutiva que prohibía la entrada de refugiados y de personas musulmanas a Estados Unidos, ya que la disposición podía contravenir el principio constitucional; la comunidad militar y de inteligencia forzó la salida del estratega presidencial, Stephen Bannon, del Consejo de Seguridad Nacional con el fin de preservar la vocación técnica en las propuestas de solución a los retos internacionales de la primera potencia mundial, esto tras ser forzado a renunciar su primer titular —Michael Flynn— por la información parcial brindada respecto de sus contactos con agentes rusos y sus negocios de consultoría con clientes de ese país. Todavía hoy tras la cuestionada solicitud de cerrar líneas de investigación y el posterior el despido del director del FBI, James Comey, el entorno más cercano de Donald Trump está sujeto a una indagatoria independiente para esclarecer el posible apoyo ruso a su campaña electoral, como sus posibles vínculos financieros con Rusia.

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Las mismas instituciones de Estados Unidos han comenzado a restringir, en los hechos, los criterios de política exterior de Donald Trump. El Presidente se encuentra en el curso de su primera gira internacional que le llevó a Arabia Saudita e Israel, como habrá de visitar el Vaticano, así como asistir a las cumbres de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y el Grupo de los 7. En Israel tuvo que sepultar las expectativas de respaldo a la política colonizadora de Israel, así como al reconocimiento de Jerusalén como su capital. En congruencia con ello, tampoco hizo referencia a su propuesta de mudar la embajada estadunidense de Tel Aviv a esa ciudad. Seguramente, en el mismo sentido, habrá de rectificar su posición frente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte y la lucha contra el cambio climático, en el encuentro con sus contrapartes en ambas cumbres. Por lo visto, los únicos muros viables son los de la contención institucional a la política de Donald Trump.