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Se asoma Le Pen

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Las elecciones en otros países han tenido para México un interés especial. Más allá del muy particular atractivo de los comicios estadounidenses por los alarmantes resultados que tuvieron, los de Francia también deben ser de nuestro interés. Se trata del mundo y los giros que toma. No ha dejado de sorprender que Marine Le Pen haya pasado a la segunda vuelta. Al parecer ayer mismo entró en funciones esa suerte de pacto republicano que impidió la llegada del padre, Jean Marie Le Pen, a la presidencia hace unos años. Candidatos que perdieron ayer mismo anunciaron que se debía votar por Macron en la segunda vuelta. El radicalismo lepenista une a todos los demócratas de izquierda, centro y derecha.

Pero Marine Le Pen no es una mujer que se deje ganar batallas. Pertenece a una familia desbocada públicamente, acostumbrada a airear sus problemas en público. Obviamente no es sencillo ser hija de Jean-Marie –que solamente tuvo hijas–, pues las forzaba al debate político desde pequeñas. De niña, una noche que no estaban sus padres, detonaron kilos de dinamita en su casa. Ella y una de sus hermanas sobrevivieron milagrosamente a la explosión. Años después su madre decidió abandonar a su padre y a las niñas para tener una relación con quien había sido el biógrafo de Jean-Marie. La madre de Marine se llevó un ojo de vidrio del marido y él se quedó con la urna de cenizas de la madre de ella. Asunto que arreglaron los abogados intercambiando los objetos. El padre colérico amenazó a su exesposa con no darle un solo quinto y le advirtió que más le valía “ponerse a fregar pisos”. La mujer contestó posando semidesnuda en la portada de Playboy en fotografías en las que aparecía fregando pisos. Marine le dejó de hablar más de quince años a su madre (ver perfil de Marine en El Mundo, escrito por Enric González 23/04/17).

Pero las batallas con su padre no pararían. Ella había visto cómo su padre no permitió la competencia en el Frente Nacional de su hija Caroline, a quién no volvió a hablarle. A partir de que Marine quedó a la cabeza del FN, su padre no dejó el activismo, al contrario, hacía todo por socavarle la autoridad. Marine realizaba cambios en su partido, quería quitar todo lo que oliera a nazi y antisemitismo. Fue por entonces que al padre le pareció correcto declarar que el Holocausto había sido un “detalle de la historia”. El escándalo culminó con la decisión de Marine, expulsando a su papá del partido. La señora Le Pen ha hecho del nacionalismo su causa todos estos años. Antiinmigrante,
anti-Comunidad Europea, ha logrado con su insistencia y permanencia que su discurso cale en la población. Se ha desmarcado de lo que eran posturas de corte católico (no tiene problemas con el aborto o con las relaciones gay) y habla sin tapujos del problema musulmán en su país.

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Ella puede ser la presidenta de Francia si gana en las elecciones del próximo 7 de mayo. No le será fácil, pues la coalición de toda la oposición en su contra le puede dar un buen revés. Pero de que es una política curtida que no se arredra ante nada, esa imagen de una mujer que no se derrota ni ante su padre, le hace ser una opción para millones de franceses.

 @JuanIZavala