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El engaño de 'mostrar músculo'

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El sábado, el PRD llenó el Zócalo capitalino como una demostración de fuerza, de que todavía respira y late su corazón. La directiva de ese partido pretendió mostrar que su capacidad de convocatoria sigue intacta. A pesar de las fugas de legisladores a la campaña de AMLO –en busca de algún puesto o por lo menos una foto–, los que quedan a cargo del PRD quieren mandar señales de vida.

La movilización de gente es una de las actividades básicas de los partidos políticos mexicanos en pleno siglo XXI. Me parece una aberración, pero es parte de esa cultura política que heredamos de 70 años de priismo en el siglo pasado. La 'movilización', que es como se le llama, no es otra cosa que burdo acarreo. Es el uso de la gente y su miseria con propósitos electoreros. Esa fue la especialidad del PRI durante muchos años, la adoptó la izquierda por la cantidad de priistas que se adueñaron de sus causas. Tiempo después, sorprendentemente, el PAN también las adoptó. Y de Morena, ni hablar, es su estilo de vida.

Hubo un tiempo en que llenar el Zócalo de la CDMX era símbolo de estar a punto de ganar las elecciones, sobre todo para la oposición, pues el PRI lo llenaba con 'acarreados'. En 1988 también lo llenó Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel Clouthier, eso daba –según los medios– la posibilidad de ganar. Después lo llenaron los que siguieron, y lo único que queda claro de llenar el Zócalo es que se reunió mucha gente. No significa nada más. De hecho El Peje lo llena a cada rato, ya para él es como ir a echarse unos tacos.

En los partidos piensan que esa actividad es muy importante, pues permite 'mostrar músculo', lo que significa capacidad de arrastre y convocatoria del candidato o del partido en cuestión. En lo que es un circulo perverso, el candidato, por ejemplo, tiene que entregar enormes cantidades de dinero a los 'operadores' –que es como se les llama ahora a lo que antes se les conocía como 'mapache electoral'– para que le llenen una plaza de toros o un estadio. Lo peor es que los candidatos terminan pensando que en realidad fueron ellos, con su carisma sin igual, los que llenaron el lugar con decenas de miles de personas.

Son eventos muy penosos. La gente con su pobreza caminando rumbo a la plaza o lugar designado. Son centenares de camiones los que se usan para transportarlos. A eso le llaman 'músculo'. Es un claro indicador de lo primitivo que sigue siendo nuestra política en muchos rubros. Siguen pensando que la foto es decisiva, que la información 'de grilla' es relevante. Que las fotos de políticos en los restaurantes mueven multitudes, que la inclusión de un diputado o un senador es definitoria en una campaña. ¿En serio piensan AMLO y su gente que la inclusión de Barbosa o de Pablo Gómez son relevantes para su movimiento? Es más seguro que el abordaje de Morena por parte de priistas, salinistas, empresarios de baja estofa y perredistas se traduzca en un lastre más que en una ventaja.

A saber qué quería demostrar la directiva perredista con su evento sabatino. Es parte del derroche de dinero. Esos eventos cuestan mucho. Las campañas políticas no pueden manejarse de la misma manera que hace cuarenta años. Ese tipo de actos no deja ningún rendimiento electoral, tiene más impacto un video en Facebook. Dejar de usar y abusar de la pobreza de la gente para utilizarlos como espectadores de piedra a cambio de unos cuantos pesos, le devolverá un poco de dignidad a la actividad electoral y a los propios partidos y dejarán de engañar a la gente y a ellos mismos con esos eventos.

@JuanIZavala