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El Quijote y el Día del Trabajo

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El próximo lunes es Día del Trabajo. Sobre el tema, cabe recordar que Sancho Panza llega a ser gobernador de la ínsula Barataria por concesión de los Duques (a los que Cervantes en El Quijote jamás menciona por sus nombres). La intención de éstos al hacerlo gobernador es burlarse del buen escudero. Como saben que es tragantón en demasía, le ponen a un médico de nombre Pedro Recio de Agüero “natural de un lugar llamado Tirteafuera, que está entre Caracuel y Almodóvar del Campo, a la mano derecha”.

Pues bien, este personaje graduado en Osuna se presenta ante Sancho así: “Yo, señor, soy médico, y estoy asalariado en esta ínsula para serlo de los gobernadores de ella, y miro por su salud mucho más que por la mía, estudiando de noche y de día y tanteando la complexión del gobernador, para acertar a curarle cuando cayere enfermo; y lo principal que hago es asistir a sus comidas y cenas, y a dejarle comer lo que me parece que le conviene y a quitarle lo que imagino que le ha de hacer daño y ser nocivo al estómago”.

Por tales razones el médico, al que Sancho llama Pedro Recio de Mal Agüero, el gobernador debe estar sometido a una muy rigurosa y estricta dieta para cuidar su salud.

Sin embargo, los platillos sí se preparan pero sólo para que Sancho los vea, no para que los consuma. Así, van pasando ante su presencia platos de deliciosas frutas, de perdices asadas bien sazonadas y de conejos guisados, así como de exquisitas “ollas podridas” y de otros varios manjares. De nada de ello se le permite comer.

Desesperado, Sancho pregunta al médico qué es entonces lo que comerá. Y éste le contesta que “un ciento de cañutillos de suplicaciones [delgadas barras de obleas hechas de la masa de los barquillos] y unas tajadicas sutiles de carne de membrillo, que le asienten el estómago y le ayuden a la digestión”.

Sancho, todo encendido en cólera, le responde: “quíteseme luego delante; si no, voto al sol que tome un garrote, y que a garrotazos” tendrá su merecido y “tomaré esta silla donde estoy sentado y se la estrellaré en la cabeza… Y denme de comer o, si no, tómense su gobierno, que oficio que no da de comer a su dueño no vale dos habas”.

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Al decir lo anterior, Sancho no se expresa mal del trabajo en sí, sino sólo del que no da de comer, así se trate del empleo de gobernador, como es el de él.

Es una lástima que Cervantes no haya citado en El Quijote una frase que menciona en otra de sus obras: “No es persona baja la que trabaja”, que habría venido como de molde este 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo.