Diez millones
Nutriseg-control-temperatura-concretos

Gómez del Campo Mariana

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Artículo publicado el 30 de julio de 2016

La entrada “triunfal” de Donald Trump a la Convención del Partido Republicano en Cleveland, Ohio; al estilo de un espectáculo mediático contrastó con la inasistencia de las grandes figuras tradicionales del partido como John Kasich, gobernador de Ohio; John McCain, senador por Arizona; Mitt Romney, ex candidato presidencial; Marco Rubio, senador por Florida; así como la Familia Bush lo que marcó una de las más desangeladas convenciones en la historia de ese partido.

Durante su discurso de aceptación de la candidatura, Trump reiteró sus posiciones xenófobas y nacionalistas e, incluso, incitó a los asistentes a corear mensajes contra Hillary Clinton. Repitió las mismas falacias de siempre: que los migrantes son la causa del declive de Estados Unidos y reiteró su compromiso con la construcción de un muro en la frontera con México.

Trump ha sido excepcionalmente certero para identificar y explotar elementos discursivos y sentimientos entre los estadounidenses, en especial, una encuesta publicada por The New York Times señala que el 91 por ciento de los seguidores de Trump proviene de hombres blancos, solteros, con bajo nivel educativo y mayoritariamente conservadores, los llamados “angry white man” (hombre blanco enojado), los cuales consideran, entre otras cosas, que los inmigrantes son una carga para Estados Unidos, que la bandera Confederada es un símbolo de orgullo sureño, que los afroamericanos son los responsables de no “salir adelante”, y niegan la contribución del ser humano al cambio climático.

El magnate logró convencer a la mayoría de los 15 millones de republicanos, veremos si es capaz ahora de hacerlo con los 150 millones de votantes norteamericanos. Es difícil anticipar si esa estrategia le rinda los mismos frutos, por la simple razón del peso y poder que tiene el voto latino.

De acuerdo con un análisis del Pew Research Center, la población mexicana en Estados Unidos alcanzó los 34.6 millones de personas, de la cual el 42 por ciento ha vivido en Estados Unidos por más de 20 años; además, la población mexicana genera anualmente ingresos cercanos a los 17 mil millones de dólares, que representan aproximadamente el 8 por ciento del PIB.

Ahora, veamos lo que representan nuestros vínculos. En el ámbito comercial, tras la suscripción del TLCAN en 1994, México y Estados Unidos establecieron una relación sumamente estrecha, nuestro país se ha consolidado como el tercer socio comercial de ese país después de China y Canadá. De acuerdo con los últimos datos de la Oficina de Censo de los Estados Unidos, en 2015, nuestros países comerciaron 531 mil millones de dólares, posicionando a México como el segundo mercado más importante de las exportaciones estadounidenses.

Ante estos datos, romper de manera repentina con todo lazo comercial es un pésimo escenario para ambos, no se trata de un juego de suma cero, donde lo que pierde uno, lo gana el otro. La economía estadounidense también resultaría afectada. El grado de articulación de una economía global nos ha mostrado en numerosas ocasiones que las decisiones de un país terminan repercutiendo en otras latitudes. Por eso, el peligro de la visión retrograda y tan elemental de Trump. Lo cual confirma que si un gobernante populista es sumamente dañino, lo es más si se trata de un ignorante.

Un hecho que lamentamos es que el gobierno mexicano ha sido omiso ante los agravios y las calumnias. Incluso, hace unos días durante el último encuentro entre los presidentes Obama y Peña Nieto, el presidente mexicano en lugar de ser contundente en contra de los dichos de Trump fue totalmente condescendiente. Si bien debemos ser respetuosos de nuestros principios de política exterior, tenemos que actuar cuando se daña el prestigio y la honra del pueblo mexicano, más aún cuando los dichos pueden derivar en agresiones. Tenemos un embajador y una red consular en suelo estadounidense que bien podrían mostrarle al electorado los beneficios recíprocos de nuestra relación y actuar para que se respete a México.

Las últimas encuestas realizadas por The Wall Street Journal y la cadena NBC, otorgan a Clinton un 46% de apoyo electoral, frente al 41% del candidato republicano; la encuesta muestra cómo el candidato ha perdido apoyo de sectores importantes, de hecho, empresas como Apple, Facebook y Amazon han emitido su disgusto con Trump por sus declaraciones en temas como la privacidad y la inmigración. Ir en contra de los sectores inmigrantes significa perder un importante número de votos, particularmente si recordamos que en las elecciones presidenciales de 2008, Barack Obama inclinó la balanza a su favor gracias a los votantes de origen latino.

Desde México alzamos la voz en contra del populismo y la intolerancia, hacemos un llamado respetuoso para que los estadounidenses voten con base en información y conciencia. En noviembre próximo no sólo está en juego la silla presidencial sino el rumbo en la vida de millones de personas en todo el mundo.