Diez millones

Delfina o Josefina, ¡y ya!

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"Debemos aprender a disolver los ídolos: aprender a disolverlos dentro de nosotros mismos...".
Octavio Paz en Posdata

Mientras fascinados asistimos al espectáculo de "la caída" de Javier Duarte, dejamos de ver "la subida" de Alfredo del Mazo.

Nos encanta, parafraseando a Octavio Paz en Posdata, el festín político de cebar a nuestros gobernantes-tlatoanis, treparlos a la pirámide de los sacrificios y ofrendarlos para el martirio a los dioses mediáticos. Hechizados frente al espectáculo pestilente, despanzurramos a Duarte en la cima de El Tajín, pero no reparamos en la engorda y ascensión a lo más alto de Teotihuacán del tercer Del Mazo.

El enojo y la sed de venganza frente a la corrupción pasada pueden cegarnos frente a la pus futura. El consuelo del linchamiento de hoy tolera el delito de mañana. El gobierno convertido en pirámide sacrificial.

Mientras en la famosa cafetería "La Parroquia" del puerto jarocho, la gente estalló en aplausos ante el televisor, por el anuncio de la captura de su ex gobernador; en la radio y televisión del Estado de México la noticia de la aprehensión en Guatemala se aderezó con anuncios electorales de Alfredo del Mazo donde confiesa saber que los mexiquenses quieren "un cambio". Escalar la pirámide del poder con cinismo, para caer con desvergüenza.

En el Estado de México hoy, como antes en Veracruz, se entregaron regalos con dinero público, se compran descaradamente credenciales para votar, se usan los programas sociales para favorecer al PRI, se intenta coaccionar la voluntad de personas necesitadas de bienes y servicios gubernamentales, y hasta se repartieron tarjetas bancarias en un triste espectáculo en Ecatepec. El nido donde nació y se empolló a Javier Duarte, hoy incuba a Del Mazo.

Frente a ese escenario de podredumbre priista, Ricardo Anaya, el presidente del PAN, tiene una enorme oportunidad. El próximo fin de semana sesionará el Consejo Nacional panista. Allí podría sacudir el panorama nacional y romper la escalera por la que pretende trepar el PRI otra vez al palacio-pirámide del gobierno de Toluca.

Anaya debe desafiar a López Obrador para acordar una encuesta y determinar, antes del 15 de mayo, quién está mejor situada para derrotar al PRI, Josefina Vázquez Mota o Delfina Gómez Álvarez; y declinar a favor de la mejor situada. El efecto sería demoledor para el PRI y la batalla por la Presidencia en el 2018 quedaría sellada: PAN contra Morena.

El anuncio de Anaya despejaría, de una vez por todas, la acusación de pactar en Los Pinos la candidatura de Josefina; y trasladaría a López Obrador la carga de probar si en verdad, quiere acabar con el PRI. El tabasqueño dice querer el voto de los panistas "de abajo", pues esos son los que estarían en juego en una encuesta y eventual declinación, pero debe estar dispuesto a entregar exactamente lo mismo, los votos de Morena a favor del PAN, ¡20%! de ambos partidos lo harían con tal de sacudirse al PRI, según la encuesta de Reforma. El ejercicio haría ver a AMLO moderado y dispuesto a dialogar con sus adversarios; rechazarlo confirmaría la tesis de que es un sectario y excluyente. Si Anaya se atreve, consolidaría su imagen de destructor del PRI.

Nunca he sido partidario de mezclar ideologías, ni transar principios, y advierto que la elección presidencial es otro asunto; sin embargo, el hartazgo social frente al sistema de prostitución de la vida pública que el PRI exhibe en el estado de Enrique Peña, merece una respuesta útil, certera y funcional. Debe ser "fuerte y con todo", como dice el slogan del candidato priista.

Las notas principales de Reforma en los últimos días son insultantes. "Indagan a Borge y lo... ¡protegen!", "Implican a Lozoya en red de Odebrecht", "Queda libre esposa", "Vuela esposa de Duarte", "Moreira exonera a Moreira", "Agandalla PGR a nueva Fiscalía". Esa realidad merece un pragmatismo opositor. Un manotazo definitivo de cambio político que demandan ¡78% de los mexiquenses! ¿Anaya y López Obrador les darán la espalda? Si gana el primo del Presidente, y correligionario de Duarte, la responsabilidad será de quien ocupe el tercer lugar. Será un cómplice más del triunfo del llamado a robar señalado por un colega en estas páginas.