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Superávit artificial

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Comparar los ingresos y egresos de un año contra otro es tan objetivo como su contexto.

Plantear en términos numéricos la salud financiera de la ciudad puede ser muy circunstancial, relativamente cuestionable e, incluso, bastante riesgoso.

Comparar los ingresos y egresos de un año contra otro es tan claro y objetivo, como el mismo contexto con el cual se interpreten las finanzas, máxime cuando hablamos de un superávit derivado de un presunto manejo saludable de la economía.

El gobierno de la Ciudad de México reportó que la Cuenta Pública de 2016 registró un superávit financiero por 11,177 millones de pesos. Lo que es incluso 12.8 por ciento menor a lo reportado en 2015 como ingresos adicionales.

Lo anterior significa que, en términos netos, los ingresos a lo largo del año pasado fueron mayores al gasto del gobierno de la ciudad, asociado presuntamente a un desempeño favorable de los ingresos propios por recaudación y de los recursos federales recibidos, que se ubicaron por arriba de lo estimado, y que en conjunto significaron 231,559.1 millones de pesos.

Pero el superávit de la CDMX resulta ser artificial. Tanto si se considera el comportamiento real de los ingresos de 2015, como la evolución muy favorable de las participaciones y transferencias federales, que sumaron en 2016, 11,558.2 millones de pesos y, desde luego, sin que se explique el origen de los ingresos extraordinarios por 8,469.8 millones de pesos, que en la Cuenta Pública se reportan en el rubro “Otros”, y que forman parte hoy del superávit que se presume.

En 2016, los ingresos netos rebasaron en 50,224 millones de pesos en comparación a lo estimado, pero lo cierto es que los ingresos captados en ese año superaron en sólo 7.9%, es decir, 16,911.9 millones de pesos corrientes, a los registrados en 2015.

Se trata de un viejo truco para tener ingresos sin reportar en qué ni cómo es que se gasta. Este superávit responde más a subestimaciones de ingresos locales en conjunto con las aportaciones federales.

Esto es porque la estimación de ingresos de este año estaba subestimada en al menos 33,312.8 millones de pesos, pues sólo se presupuestaron ingresos por 181.3 mil millones de pesos, cuando se habían captado 214.6 mil millones de pesos en 2015, sin actualizaciones. Es decir, se puso un techo muy bajo cuando en realidad se anticipaba que los ingresos serían realmente mayores.

Los remanentes y el superávit reportados son resultado de las subestimaciones de la administración local y del amplio soporte que la capital del país recibió de la federación, manifestado en las transferencias. Los recursos ahora quedarán a disposición de la administración de la CDMX para su gestión.

La eficacia puesta a prueba como estandarte de la transparencia en la aplicación de los recursos. Un superávit opaco y artificial.