Diez millones

La tragedia también podría viajar en tren

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La Federación es responsable y debe garantizar la transparencia en la construcción de cada milímetro del Tren Interurbano México-Toluca.

No le queda un solo grado de confianza y, sin embargo, es el responsable de la construcción de una obra que bien puede llamarse  el  capricho  mexiquense, y que no es otra cosa que un regalo del Presidente a sus paisanos.

No le queda un solo grado de confianza ciudadana, pero Peña Nieto le ha encargado hasta la última piedra de la construcción  del Tren Interurbano México–Toluca, obra de gran envergadura que beneficiará únicamente a los mexiquenses. A nadie sorprende la resistencia al proyecto de los vecinos de Cuajimalpa.

Ante los más recientes acontecimientos en otro estado vecino de la Ciudad de México, es pertinente preguntar, ¿quién garantiza que estas vías no irán directo y sin escalas a un nuevo socavón? El secretario de Comunicaciones y Transportes, es claro que no.

Cómo estará la cosa que los planos originales del tren tuvieron que ser modificados luego de la intervención  del jefe de Gobierno que logró cambiar el trazo y evitar que se destruyeran importantes zonas verdes de la capital.

La Federación es responsable y debe garantizar la transparencia en la construcción de cada milímetro de su megaobra. Aunque no hay una sola razón para que sea el actual secretario de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, quien concluya e inaugure ésta, ni ninguna otra obra más en el país.

Falló como funcionario, defraudó la confianza de la gente, la sospecha de la  corrupción, la incapacidad, la negligencia, la inmoralidad y la indolencia marcan su gestión.

Debió poner su renuncia en el escritorio del presidente Peña junto con el peritaje que, además, señalara a los responsables de la tragedia del socavón.

Sin embargo, prefirió apostarle al descaro y esperar indolente tras su escritorio a que el Paso Exprés de Cuernavaca sea otro episodio que sepulte la impunidad, al más puro estilo de la casa que representa.

Sólo podemos especular el infierno y pesadilla que fueran las últimas horas de vida de Juan Mena López y su hijo Juan Mena Romero, quienes murieron de asfixia al cabo de poco más de dos horas después de haber caído en el boquete de cinco metros de profundidad; el rescate de los cuerpos y el vehículo tomó más de nueve horas.

Ya hay evidencia que señala que el consorcio Construcciones Aldesem y Epccor no contaban con la calificación para realizar la obra, que la tubería debajo del paso no fue remodelada y que se encontraba llena de basura. 

Por lo anterior es que el capricho mexiquense debe someterse a un escrutinio público riguroso y se cierre el paso a la corrupción, la improvisación y la negligencia.