Diez millones

Tren urbano; ecocidio natural

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Las obras del Tren Interurbano México-Toluca tendrán un impacto ambiental y urbano, del cual, hoy el alcance es poco conocido, lo que ha generado descontento y preocupación entre ciudadanos.

La depredación al medio ambiente es un acto reprobable, por más justificaciones técnicas, operativas e, incluso, legales, que puedan anteponerse para explicar los motivos a una tala de árboles.

Las obras del Tren Interurbano México-Toluca se han topado de bruces con el rechazo generalizado de ciudadanos y autoridades locales de la Ciudad de México ante la tala de al menos 400 árboles que el gobierno federal inició en el predio conocido como El Ocotal, en las inmediaciones de la delegación Cuajimalpa y el Estado de México.

El proyecto, implementado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), es mayúsculo. Si bien se reconoce la necesidad de la obra, que en sólo seis estaciones distribuidas a lo largo de 57.7 kilómetros, prevé transportar a cerca de 270 mil pasajeros al día, con un recorrido de no más de 38 minutos entre Observatorio y Zinacantepec. Esto implicaría, según la propia SCT, un reordenamiento de cerca de 200 mil vehículos que transitan el mismo trayecto.

Encajar un proyecto de estas dimensiones requiere una larga planeación y trabajo coordinado entre Federación y estados, pero, sobre todo, información de primera mano para los ciudadanos, principalmente aquellos que serán directamente impactados por la construcción. No vale engañar a los ciudadanos, hoy eso ya no es posible, permisible ni aceptable.

No en balde que son los mismos ciudadanos los primeros en levantar la voz ante los trabajos de tala que no estaban considerados en el plan original. Una afectación para la cual, al momento, se desconoce que haya plan de mitigación y que requiere, en consecuencia, intervención inmediata también de las autoridades medioambientales.

Es por ello que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) también debe ser muy clara al respecto. La obra, por su propia naturaleza, tendrá un impacto ambiental y urbano, del cual hoy el alcance es poco conocido, lo que ha generado descontento y preocupación entre ciudadanos.

La responsabilidad no es exclusiva de la Federación. El gobierno de la Ciudad de México firmó un convenio de colaboración con el gobierno federal para determinar que la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse) será la encargada de la obra civil del tramo que corresponde a la capital del país.

Es decir, hay tramos de responsabilidad compartida en donde cada esfera de gobierno debe ser en extremo cuidadoso del desarrollo.

La construcción ya está en el ojo del huracán. Está previsto que el servicio inicie en algún momento del próximo año, y por lo pronto la tala de árboles ha parado en tanto se informa del alcance de la intervención en la zona verde, pero no vale una respuesta limitada que no delinee y detalle a fondo el impacto ambiental y las medidas de las autoridades para compensar el daño ocasionado.