Diez millones

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Hace algunos días asesinaron a nuestro secretario general en Guerrero, Demetrio Saldívar; hace más de 10 días que Catalino Duarte, ex diputado del PRD, está secuestrado, y a principios de abril otro compañero guerrerense, Roger Arellano Sotelo, también fue asesinado. Ellos no son los únicos, todos los días en Guerrero ocho personas son asesinadas. Esas son las duras consecuencias de un Estado que ha fallado en garantizar la seguridad a sus habitantes y que observa cómo el crimen organizado arrebata la vida de padres, madres, hermanos e hijos sin remordimiento alguno.

La crisis de inseguridad por la que atraviesa el país nos afecta y duele a todos los mexicanos: tan solo en los 4 meses que lleva este año, Guanajuato ha registrado 784 asesinatos, Guerrero, 685, en Colima se ejecuta a 100 personas por cada 100 mil habitantes.

La violencia no solo es tema de unos cuantos, ha afectado a todos los sectores del país: de 2010 a 2016, Veracruz registró el asesinato de 17 periodistas, lo que la convirtió en “la entidad más violenta para la prensa en México” y el Estado de México cerró 2016 como el más violento para las mujeres, con 263 feminicidios, esto por mencionar algunos ejemplos.

Los partidos políticos tenemos una gran deuda con la sociedad, porque hemos fallado al permitir que la violencia se convierta en una aterradora realidad, porque dejamos que el hambre y la pobreza crecieran, porque dejamos de entender lo que significa la palabra justicia, porque no hicimos nada para evitar que la corrupción e impunidad se convirtieran en sinónimo de política, porque le dimos la espalda a millones de mexicanos que depositaron su confianza y esperanza en nosotros. Mientras la ciudadanía cambió, los partidos siguieron haciendo cálculos electorales y no pensaron en la gente.

El primer paso para avanzar en la dirección correcta es recuperar la confianza de la gente y reconocer estas y otras fallas, no para justificarnos ni para buscar culpables, sino para aprender de nuestros errores y cambiar verdaderamente.

No podemos permitir que el país esté a merced de los que no quieren a México ni a los mexicanos, que le estorban a quienes aman a esta nación, a quienes sí están dispuestos a hacer lo que les toca para que el país cambie.

No podemos permitir una nueva generación de Duartes, de Borges, no podemos permitir 6 años más de impunidad y corrupción.

Pero tampoco se trata de limitarnos a demandar justicia, de solo hacer reclamos sin asumir nuestra responsabilidad. Quienes estamos verdaderamente dispuestos a cambiar el rumbo y a transformar al país, tenemos que trabajar juntos, escuchando a la gente y pensando con la gente, solo así provocaremos los cambios que le urgen al país. El próximo año representa una nueva oportunidad para sacar adelante a nuestro país. Es por eso que reitero el llamado a conformar un Frente Amplio Ciudadano con todos aquellos que estén dispuestos a dejar de lado las siglas y, en su lugar, poner por delante los intereses de México.

Solo viéndonos de frente, sin colores, y reconociéndonos como un solo México, vamos a poder pagar nuestra deuda con la ciudadanía.

Presidenta Nacional del Partido de la
Revolución Democrática. @Ale_BarralesM