Diez millones

Donald Trump, presidente

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Donald Trump ganó. Es el próximo presidente de Estados Unidos. Mucho se escribirá de los motivos que llevaron a la mayoría de la sociedad estadunidense a votar por el candidato republicano y de sus impactos dentro y fuera de ese país. El escenario cambió y no para bien. Lo importante para México será una redefinición pronta de nuestra política exterior con Estados Unidos y con el resto del mundo. No podemos permitirnos acciones de pánico que nos lleven a la parálisis o al miedo. Tampoco podemos minimizar la situación, pensar que no pasará nada, que todo fue una estrategia para ganar votos. Mucho menos podemos esperar un comportamiento magnánimo del nuevo presidente estadunidense.

Ante esta nueva etapa, caracterizada por la incertidumbre, México debe definir una política exterior de Estado. Debemos hacerlo de una manera conjunta y con prioridades claras. No es momento de achicarse frente al triunfo de un personaje como Trump, sino de contribuir a la creación de una ruta para enfrentarlo.

¿Cuáles son los ejes de esa política exterior? En primer lugar, la defensa de nuestro país y de nuestra gente. Con firmeza, debemos decirle a un Trump presidente lo que no pudimos manifestarle a un Trump candidato. Son cuatro cosas: que no le permitiremos que ofenda ni a nuestro país ni a nuestra gente; que estamos contra la construcción de cualquier muro fronterizo; que condenamos cualquier deportación masiva de mexicanos, y que no permitiremos la incautación de remesas.

Sabemos que la primera consecuencia del triunfo de Trump será el probable incremento de muestras de discriminación contra nuestros compatriotas. La población de origen mexicano en Estados Unidos enfrentará una situación de vulnerabilidad nunca antes vista. Nuestros compatriotas deben tener claro que el Estado mexicano, sus poderes públicos y su servicio consular y diplomático les brindarán toda la ayuda necesaria.

El gobierno mexicano debe generar una estrategia y un plan de acción inmediatos para atender los efectos del triunfo de Trump en la franja fronteriza y para enfrentar los efectos económicos, como la depreciación del peso frente al dólar, el retiro de inversiones y la incertidumbre bursátil. Así como establecer un plan ante una muy probable revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

El triunfo de Trump es una amenaza global, por eso México debe buscar diversificar sus relaciones con otras naciones y zonas afectadas por el resultado de las elecciones en Estados Unidos. Me refiero a buscar aliados en Europa, Asia y Latinoamérica, para detener la especulación y generar una integración con una posición de Estados Unidos diametralmente diferente a la actual. Asimismo, ante las probables pretensiones bélicas de la nueva administración estadunidense, será necesario redefinir nuestro papel en la promoción de la solución pacífica de los conflictos.

Los estadunidenses votaron. Respetamos su decisión, al final del día tienen en Donald Trump al presidente que merecen; sin embargo, México y el resto del mundo no tienen por qué resignarse a padecer a un personaje como Trump. Tal vez estos momentos llenos de dudas sean el preámbulo de un cambio sustancial en la política mundial.


@MBarbosaMX