Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

El primer propósito que señala la reforma educativa es la profesionalización de los maestros, lo cual es indispensable ya que de ellos depende que tenga éxito. Por eso fue muy acertado que el primer acto fuera el saber  cuántos maestros tenemos, dónde están, qué hacen y qué preparación tienen.

Esto era necesario porque así como hubo  épocas en que las escuelas contaban con maestros, dignos de tal nombre -además de preparados según la época, generosos y con verdadera vocación de enseñar para bien de los alumnos y de la sociedad-,  hubo épocas en que por la explosión demográfica los maestros no alcanzaban y se habilitaban maestros que con insuficiente preparación asumían tal responsabilidad. También sucedió que se contrataban maestros sin ninguna habilitación y que sólo engrosaban las nóminas.

La capacitación de los maestros para la educación básica no ha seguido la misma institucionalidad con la que se prepara al resto de los profesionistas. Primero eran sólo las normales urbanas y rurales que no todas lograban la capacitación  requerida. Ya en ejercicio, se les daban cursos cortos sobre diversos temas. Un reducido número ingresó a la Normal Superior. Finalmente, la capacitación se elevó a nivel licenciatura pero no todos los maestros  en ejercicio la han cursado. La preparación de todos los maestros deberá ser tan completa como la de los mejores profesionistas.

Otro aspecto que habrá que atender para lograr la profesionalización es la supervisión y la evaluación, procesos que son indispensable en todos los niveles educativos. No siempre se ha contado con una supervisión profesional, sistemática y bien orientada para corregir deficiencias y orientar a los maestros. Las evaluaciones de los alumnos tienen que ser consideradas como parte esencial en el proceso de enseñanza aprendizaje y la de los maestros como elemento básico y permanente para mantener la calidad en el trabajo del magisterio.

El aspecto de institucionalización debe comenzar por revisar los procesos y medios de formación de los profesionales de la educación básica, que son los maestros.- ¿Deben seguir las Normales que todavía existen o deben desaparecer?, ¿Cómo preparar a los nuevos maestros de educación básica para que su capacitación iguale a la de los profesionistas más exitosos?

Habrá que revisar los programas, la metodología, los materiales, etc. También habrá que analizar cuántos maestros se requieren para que no egresen más de los necesarios.

La nueva reforma educativa se dará en las actuales escuelas con los maestros con que se cuenta. ¿Será posible darles la capacitación específica que se requiera para que resulte como se planea, de calidad, con equidad e inclusión y con la participación de las familias y de la sociedad?

Nutriseg-control-temperatura-compostas

Es urgente, como lo dice la reforma, mejorar las instalaciones, emplear nuevas tecnologías; también puede ser positivo el que los programas tengan cierto espacio de libertad para atender requerimientos locales específicos, lo cual no implica que se descuide la supervisión sistemática y general. Habrá que mejorar la capacitación de los supervisores para que su labor no consista solo en el llenado  de formatos. Todo esto se requiere para que la reforma educativa tenga éxito.  Y paralelo a ese proceso de reforma de la realidad existente, es necesario proceder a la reforma integral para la capacitación de los nuevos maestros que serán el relevo de los actuales.

Muchos de los actuales maestros, a pesar de la desfavorable realidad de la capacitación recibida, son maestros ejemplares que con su esfuerzo han formado a las nuevas generaciones, pero la nueva realidad demanda nuevas formas y contenidos para una educación básica de calidad. Las nuevas generaciones tienen que prepararse para la nueva realidad del mundo y esto depende de los maestros.