Diez millones

Analfabetas políticos

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El 17 de octubre de 1953 en el Diario Oficial sale un decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas.

En la competencia por la conservación del poder, los partidos han renunciado a muchas cosas, entre ellas al pudor, a sus tradiciones ideológicas y lo que más los ha desorientado... a su propia lectura crítica de la realidad.

Las elecciones se han vuelto un auténtico mercado en el que se intercambian las mercancías... votos y políticas públicas. Los ciudadanos nos hemos convertido en meros clientes, lo que genera una desconexión con los verdaderos problemas de la colectividad, dificultando la comprensión de la política como resolución del conflicto. Mercadotecnia... pan... circo.

Las elecciones marcan el límite de lo que los ciudadanos podemos escoger y solo eso. El mensaje es claro... “vota y no te metas en política”.

El nivel de algunos candidatos propuestos es una franca ofensa a los electores y también a los militantes de los partidos políticos que hacen esas postulaciones. ¿Dónde queda la capacidad y la vocación de servicio público que la actividad política reclama?... ¿es en serio? es la pregunta que todos nos hacemos al conocer la noticia. Hay más capacidad de cinismo e imprudencia en la clase política... ¿hasta dónde llega la metástasis?

¿Porqué o, desde cuándo, las virtudes que son preferidas para la vida privada o individual (confianza, preparación, competencia, honorabilidad, etc.) se rechazan como válidas para la atención y dirección de la vida colectiva? ¿No debiesen pesar incluso más?

En el fondo se evidencia que el problema es el vaciamiento de la democracia...y la pasividad de los ciudadanos. Los políticos se encargan de la cosa pública y los ciudadanos nos dedicamos al consumo y al entretenimiento... al pan y al circo. Sí, a un pan escaso y a un circo cada vez más corriente y de ínfima calidad.

¿Puede cambiar algo cuándo permitimos que este tipo de cosas sucedan sin decir nada? Es imperativo alzar la voz, señalar el cinismo...gritar la necesidad de hacer de la corresponsabilidad una obligación... pero no callar, no tolerar el analfabetismo político que los partidos se obstinan en mantener. Ciudadanos que no se oyen, que no hablan, que no participan de los acontecimientos políticos, los cuales solo se sufren... y hoy encima desobligados de la cosa pública, dejamos la responsabilidad del destino común en manos de personajes de la farándula, eso sí auténticos, no hechizos como los que conforman nuestra clase política actual.

Cabareteras, deportistas, cantantes, artistas de poca... o mucha monta... da igual! Famosos y muy conocidos...es lo que importa. Al pueblo pan y circo...y los ciudadanos analfabetas políticos, puritanos que compramos la idea de que la gente decente no se mete en política (pues la política es para los elegidos)... orgullosos y ensanchando el pecho al sostener que odiamos la política... Qué razón tiene Monedero cuando sentencia que es radicalmente caprichoso dejar a los partidos que se encarguen del hardware de la sociedad mientras que los ciudadanos –ingenuamente creemos encargarnos del software... Increíble sinsentido!