Diez millones
Nutriseg-termometro-cooper-1246-02c

La política somos nosotros

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

En momentos de crisis como el actual, que supone además un cambio de época, caracterizado por lo viejo que no termina de marcharse y lo nuevo que no termina de llegar, valdría la pena tener la valentía de reconocer nuestra propia responsabilidad en la situación y en el abandono de la auténtica labor política.

La política es el medio adecuado para dirimir y superar las diferencias. Va a el fondo, cuidando la forma, pero si quedarse en ella...es una especie de autoayuda colectiva que se vale permanentemente del diálogo, de mí hacia los demás... “el lenguaje que permite hablarnos a nosotros mismos, pero que nació para ser diálogo... el nosotros de nuestro yo” en palabras del indignado español Monedero.

La política en México está rota, superada, muda... desconectada de la realidad social, de su fundamento... de su propia naturaleza que es el conflicto natural de lo común y de lo mundano, de esa síntesis vital de intereses individuales que da lugar a un bien mayor y común.

En aras de simplificarnos la existencia, hemos entregado la política y toda su actividad al estado y a los políticos. Sí, a ellos que sí saben, la entienden y controlan. Nos desentendimos de resolver nuestros propios problemas delegándolos a otros...hoy sufrimos las consecuencias “la gente decente anda perpleja, y los canallas, envalentonados”. Sino pregúntale al amigo Layín.

Al resignarnos, cedimos y transigimos. Por ello hemos roto nuestros lazos de convivencia social.... La política así entendida y vivida se ha empeñado y se empeña en robarnos la decencia, la intención y la honestidad propias del respeto a nosotros mismos... pero es importante revirar, recuperar los espacios y dotarlos de nuevo contenido. Es nuestro deber denunciarlo y exhibirlo.

La política no puede robarnos más nuestra identidad...la verdadera política se basa en la convicción de que entre la gente común hay posibilidades fuera de lo común...los ciudadanos estamos llamados a imprimirle nuestro personal estilo... a meterle nivel.

Es vital que decodifiquemos la actividad política mostrándola accesible a todos... porque nos afecta a todos... porque trata de los problemas y asuntos de todos. Es imperativo desacralizarla, explicarla y bajarla a la calle donde la gente decente camina su vida...donde en realidad se gesta y de donde nunca debió irse. Debe dejar la academia y el tecnicismo y convertirse en hechos que impacten la vida de los ciudadanos... ubicándola en su justo medio, ni práctica sin teoría, ni ceguera sin utilidad.

La política solventa los problemas derivados del conflicto...implica objetivos comunes y coacción. Hoy es esencial para generar los cambios de ritmo que nos permitan salir del marasmo en el que nos hayamos. Si ha faltado política es porque nosotros hemos fallado, pues “la política es el reflejo de los dolores de cada época, de la forma en que se entienden y de la manera en que se remedian”... en el fondo la política somos nosotros...y la manera en que afrontamos nuestra propia responsabilidad en la colectividad.