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CDMX: campo de batalla

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         Desde la elección de 1997 el panorama político del entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México (CDMX), es dominado por los partidos de izquierda. A partir de que fue electo Cuauhtémoc Cárdenas como Jefe de Gobierno sólo han sido electos los propuestos por el partido que él fundara: Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera.

         También han dominado las Delegaciones (ahora municipios). De los 16 titulares que hasta 1997 fueron prácticamente todos del PRI, a partir de ese año éstos han provenido de distintos partidos, cada vez más de los de izquierda. En estos momentos hay 3 encabezadas por el PRI y 2 por el PAN, mientras son 5 por MoReNa y 6 por el PRD.

         Al deslindarse López Obrador del PRD en 2015 y fundar MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional), en vez de reforzar a la izquierda dividió al partido del que fue dos veces candidato presidencial. Con muy  poco claras diferencias ideológicas con el PRD, vuelve a MoReNa un partido anti sistema, en línea con el partido griego SYRISA de Alexis Chipras, el Movimiento al Socialismo de Evo Morales y el Partido Socialista Unido de Venezuela de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro.

         Increíblemente López Obrador no hace esfuerzos por trabajar en forma articulada con el PRD a pesar de su cercanía ideológica, prefiere ser como Stalin con los socialistas: considerarlos enemigos acérrimos. Prefiere alianzas con el PT e incluso con el PRI antes que estar cerca de sus antiguos compañeros de partido.

         Por su lado el PRD explora una alianza a nivel nacional con el PAN aduciendo que lo hace porque es la única forma de derrotar al PRI,  pero a nivel local sólo lo hace en entidades donde apenas despunta. En dónde sí tiene presencia, como el Estado de México, prefiere reafirmar su distancia tanto con el PAN como con sus antiguos asociados. Y mantiene un campo de batalla en la CDMX.

         En momentos previos a la elección presidencial donde en teoría aún no hay siquiera precampañas, ya se ve en la Ciudad de México una abierta competencia electoral. Es evidente que el PRD y MoReNa hacen todo lo posible por tener de su lado a todo izquierdista. No sólo están empeñados en marcar su territorio con bardas, mantas y banderas, sino procuran comprometer a su militancia frente a otras opciones.

         La competencia ha llegado al extremo de estigmatizar a quien ha tenido un tropezón (como el Jefe Delegacional de Tláhuac) o que quiere competir por algún puesto en la siguiente elección local. Por ello el debate en la Asamblea Legislativa de la CDMX se ha vuelto ríspido, pero no por problemas ideológicos sino por intolerancia partidista entre sus grupos parlamentarios. Cada uno de ellos busca formas de desgastar a sus antiguos compañeros de partido.

         En el debate político en la CDMX pareciera que no existen ni PAN,  ni PRI u otros partidos y que éste se da sólo entre PRD y MoReNa. Pero no es debate ideológico, es riña personal entre dos grupos que no se aceptan aunque haya quien facilite que algunos abandonen su partido original para irse con los "renovados". Como vieja riña escolar se alejan de un comportamiento maduro, alzando obstáculos sin hacer lo que importa en política: trabajar por la gente y por resolver sus problemas comunes.

         Pero eso sí, López Obrador acepta a todos los que sin condiciones acepten su dirigencia y su peculiar forma de sacrificarse por la patria. En especial a costas de su antiguo partido y del verdadero espíritu de servicio.