Diez millones

Sin actuar la Mafia del Poder

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         Como pocos políticos Andrés Manuel López Obrador, AMLO, culpa a la "mafia del poder" de todo lo malo que sucede en el país o que le sucede a él. No importa que tengan origen en actos delictivos, en decisiones empresariales o ajenas al país, cada vez que puede culpa a su villano favorito pensando siempre en el efecto mediático.

         Como ave que cruza el pantano sin mancharse, no acepta ningún acto, evento o declaración que afecte su camino, por muy cercano que sea. Si algún subalterno suyo es sorprendido recibiendo dinero, dice que es problema del subalterno o es un ataque de la "mafia". El recorre su camino en forma austera aunque sus familiares tengan automóviles de lujo y él mismo haya tenido un chofer de 80 mil pesos mensuales en nómina.

         Su postura es impoluta en opinión de sus seguidores aunque no se sepa de qué ha vivido desde que dejó la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal (hoy Ciudad de México) hace 12 años. No se sabe de su salario como candidato (en 2006 y 2012) ni como presidente del partido MORENA, pero no cesa en su amplio activismo y de hacer declaraciones sin declarar un ingreso que le permita hacerlo.

         De la "mafia" no acepta comentario negativo alguno, ni siquiera neutro. Lo descalifica de inmediato. Desconfía de cualquier opinión favorable que no sea dicha por sus prosélitos. Se niega a aceptar cualquier indicio, por sutil que sea, que lo aparte de la forma en que quiere ser visto: republicano, austero, honrado y orientado a favorecer a quienes menos tienen. Olvida que la mayor obra pública del único gobierno que encabezó -el "Segundo Piso" del periférico de la Ciudad de México- sirve a quienes tienen vehículo en vez de haber mejorado el transporte público que atiende a la mayoría de la población.

         La susodicha "mafia" esperaba que los hechos de corrupción de una colaboradora cercana a él lo involucraran, pero AMLO calla y prefiere dejar que ella sea procesada para evitar que él caiga en contradicciones. Tampoco opina ante las acusaciones probadas de abusos de su candidata a gobernador del Estado de México. No toma distancia ni la defiende, sólo repite su manido argumento de que es un ataque de "la mafia del poder".

         Esa "mafia" ya probó denostarlo, y no logró detenerlo. Intentó dejar que él solo se enredara y tampoco logró su propósito. Se requiere un tercer camino para detenerlo, la última oportunidad antes del 2018. ¿O es verdaderamente un candidato imparable?

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         Hay un arma que se ha anunciado pero no se ha usado: los recursos que se dice recibió del corrupto gobierno de Javier Duarte de Ochoa a lo largo de varios años. Ya lo ha declarado el actual gobernador de Veracruz Miguel Ángel Yunes sin mostrar las pruebas. Si las llega a exhibir entenderemos de qué ha vivido AMLO algunos de estos años. También habrá pruebas para procesarlo por diversos delitos, de los fiscales a los electorales, y sobre todo para que todo México -incluidos sus seguidores-conozcan la calidad moral de quien ha pregonado repetitivamente la Honestidad Valiente.

         Si el gobernador Yunes presenta las pruebas, AMLO tendrá ante sí un panorama muy difícil para conservar el arrastre popular, y menos poder contender exitosamente en el 2018. Sólo en este caso podremos hablar de que México ha salvado el peligro de seguir los pasos de Venezuela y no habrá habido necesidad que actúe la susodicha "mafia del poder".