Diez millones
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Aprender de los franceses

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         La elección francesa es un sistema de doble vuelta para garantizar un gobierno estable con legitimidad en un entorno electoral competido. En su primera vuelta, el pasado domingo decidió los dos candidatos que contendrán para la elección definitiva del 7 de mayo.

         Emmanuel Macron, centrista, y Marine Le Pen, populista de derecha, obtuvieron entre los dos apenas un 46% de los 33 millones de votos con una ventaja mínima del 0.3%; los restantes candidatos no obtuvieron ni el 20%. Si la elección fuese la definitiva, el triunfador gobernaría con una exigua mayoría del 23%, sin legitimidad.

         Ahora esos dos candidatos buscarán ganar más de la mitad de los votos para poder declarase triunfadores. Para ello tendrán que captar la voluntad de quienes no votaron por ellos modificando su discurso y atrayendo simpatizantes de otros candidatos.       

Los cinco candidatos más importantes (había otros seis con intenciones de voto menores al 5%) van de la extrema derecha al socialismo tradicional: Marine Le Pen del Frente Nacional, “protectora de la clase trabajadora frente a la inmigración y las élites”, ofreció mano dura contra los inmigrantes. Francois Fillon, del partido Los Republicanos, atrajo el voto de votantes conservadores que sin él en la boleta podrían aumentar el apoyo a Le Pen.

         Más al centro, Emmanuel Macron es el gran alquimista, capaz de fusionar a contrarios de derecha e izquierda, a simpatizantes del sistema y del antisistema, a partidarios del proteccionismo y del libre comercio. Es capaz de ganar aliados de todo el espectro político.

         Por la izquierda dos candidatos: Benoit Hamon del Partido Socialista del Presidente Hollande, que mostró la debacle de los partidos socialistas de casi todo el mundo: sin apoyo popular y con un futuro muy limitado. El más extremista, Jean-Luc Mélenchon, líder del movimiento Francia Insumisa, es totalmente anti-sistema. A menos que se abstuvieran, los seguidores de ambos podrían apoyar sólo a Macron, lo que seguramente le daría el triunfo a éste.

         Con los resultados del domingo, la elección del 7 de mayo parece ya estar decidida, y ya se ven las posibles alianzas. A menos de que Macon cometa un error garrafal puede considerarse ya triunfador, aunque tiene que atraer un suficiente número de votos.

         ¿Qué pasaría en el Estado de México si hubiera un sistema de doble vuelta? Las encuestas ahora apuntan a que Alfredo del Mazo obtendría el 23.4%, mientras Josefina Vázquez tiene el 22.5% y Delfina Gómez el 21.6% (los demás candidatos no superan el 10%), un escenario parecido al francés del domingo pasado. Aunque aún falta tiempo de campaña y los números seguramente cambiarán un poco, imaginemos el EdoMex con un escenario de segunda vuelta.

         En ese caso los dos candidatos a competir serían Del Mazo (PRI) y Vázquez Mota (PAN) ¿Qué harían los simpatizantes de MORENA y del PRD? ¿Apoyarían al PRI o al PAN? Seguramente unos harían lo primero y otros lo segundo sin que en estos momentos pudiera precisarse un posible ganador.

         Lo anterior es evidentemente una pregunta teórica porque en México no existe aún segunda vuelta, pero sí es una llamada de atención para los diputados locales que no la han previsto. Como tampoco los legisladores federales han previsto que el próximo Presidente de la República llegue a gobernar con una legitimidad suficiente. De no hacer nada, llegará con menos del 25%.