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La sociedad española ha vivido bajo asedio de la banda terrorista ETA durante décadas, cientos de civiles españoles inocentes han sido asesinados por el grupo terrorista en bombazos, asesinatos en la calle y todo tipo de actos de terror. Miles de ciudadanos españoles también han sufrido la amenaza constante, la extorsión, el chantaje y el robo a manos de ETA.

 

El gobierno democráticamente elegido de España ha tratado por todos los medios de poner fin al movimiento terrorista, persiguiendo a los criminales y al mismo tiempo promoviendo elecciones libres y libertad de partidos políticos e ideologías donde los vascos y los españoles en general puedan hacer oír su voz sin recurrir a la violencia. España es una democracia consolidad donde las personas tienen derecho a votar y ser votados y donde su sociedad de forma unánime, escritores, lideres comunitarios, artistas y políticos, todos ha condenado a ETA por su terrorismo inclusive en múltiples y multitudinarias marchas para protestar contra la banda terrorista y demostrar su repudio a su violencia asesina.

 

En el 2004, La Jornada llevo a juicio a Fernando García Ramírez y a Letras Libres por publicar un mínimo texto donde se exhibían las simpatías de ese diario por la banda terrorista ETA y sus “acuerdos” con un diario acusado de ser brazo propagandístico de ese grupo violento.

 

La Jornada ha negado desde entonces que ellos se simpaticen con el grupo terrorista, ha dicho que ha “condenado sin ambigüedades” la violencia de ETA en varias ocasiones, aunque es fecha nadie ha podido encontrar esos textos en su hemeroteca. La Jornada continua su embestida periodística contra Letras Libres y Enrique Krauze acusando al historiador de todo tipo de fantásticas alucinaciones estalinistas como ser miembro de una conspiración imperialista internacional para dominar Mexico y Latinoamérica

Sin embargo, un mínimo análisis de uno sus editoriales al respecto del tema ETA muestra claramente que La Jornada es un portavoz de los intereses de ETA y que simpatiza fuertemente con ellos y dandole la espalda a la sociedad y democracia española.

 

En esta ocasión vamos a analizar el lenguaje y el mensaje de un editorial de La Jornada de Octubre pasado, en este editorial La Jornada nunca condena a ETA por sus actos terroristas, La Jornada se convierte en Portavoz de ETA ignorando los demás puntos de vista, se pretende hacer creer que ETA representa a la sociedad y pueblo vasco, cuando estos tienen sus representantes democráticamente electos, mismos que han condenado el terrorismo de ETA, se minimizan los actos terroristas de ETA, llamándoles “expresiones de violencia independentista” y no se hace mención a las cientos de victimas inocentes, se condena al estado español democrático por un supuesto “terrorismo de estado”, se justifican las acciones terroristas de ETA y sus asesinatos culpando al estado Español por el hecho de perseguir a ETA, se sitúa a ETA al mismo nivel moral que el gobierno democráticamente electo, se omite la palabra “democracia” y “elecciones libres” en todo el documento, mismas que existen desde hace décadas en toda España.

El diario evita llamar terroristas a ETA, sino “Organización Separatista Vasca” como este grupo asesino siempre pide que se le llamen, Y después de indicar que a la conferencia de paz asistieron personalidades importantes de la sociedad española y vasca e internacional.

La Jornada se limita a reproducir para sus lectores, un punto de vista solamente, el de los terroristas “ETA señalo” y omite el punto de vista del estado Español, un estado democráticamente electo y la voz de la sociedad española, una sociedad herida profundamente por los asesinatos, secuestros, extorsiones y el terror que ETA ha significado para generaciones de Españoles, en ese sentido, La Jornada se convierte en un mero portavoz de ETA, veamos:

Extracto de editorial de La Jornada, ETA: Fin de la Violencia :

“La organización separatista vasca Euskadi Ta Askatasuna, ETA, anunció ayer el cese definitivo de su actividad armada. El anuncio se presentó unos días después de efectuada la Conferencia de Paz de San Sebastián, en la que se dieron cita casi todas las fuerzas políticas del País Vasco, diversas instituciones políticas, empresariales y sindicales de Euskadi, y diversas personalidades internacionales con experiencia en procesos de paz, entre ellas el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan; el líder del irlandés Sinn Fein, Gerry Adams; los ex primeros ministros de Irlanda, Bertie Ahern, y Noruega, Gro Harlem Brundtland, y el mediador internacional Brian Currin.”
ETA señaló que es tiempo de dejar atrás la violencia y la represión, consideró que se ha abierto un nuevo ciclo para el diálogo y el acuerdo, anunció su compromiso definitivo para superar la confrontación, pidió al gobierno español abrir un proceso de diálogo directo a fin de alcanzar una solución al conflicto y llamó a la sociedad vasca para que se implique en este proceso hasta construir un escenario de paz y libertad.”

Allí lo tienen, en el Editorial de La Jornada podemos leer como ETA anuncio, ETA señalo, ETA considero, ETA pidió, ETA llamo, pero sin balancear el editorial explicando también que fue lo que la sociedad y gobierno español tuvieron que decir al respecto.

En todo el resto del editorial brillan por su ausencia los puntos de vista de Zapatero, de la sociedad española, de escritores, intelectuales, representantes de la sociedad.

Ahora, La Jornada fustiga a aquellos diarios y voces en la sociedad española y comunidad internacional que ha repetidamente condenado a ETA por sus actos terroristas, calificándoles de “simplistas”:

Extracto:

“sería improcedente seguir la tendencia de la mayoría de los medios españoles e internacionales, los cuales se han empeñado en presentar de forma simplista y maniquea a esa organización como un mero puñado de asesinos en lucha contra un gobierno democrático. Por el contrario, las expresiones violentas del independentismo en Euskadi se iniciaron a mediados del siglo pasado, en el contexto de la feroz represión instaurada por la dictadura franquista contra el pueblo vasco

Nótese como La Jornada utiliza la ambigua frase “expresiones violentas del independentismo en Euskadi” para referirse a los bombazos, los secuestros, las extorsiones, los asesinatos, en suma el terror infligido por ETA a la sociedad española, no solamente al País Vasto, que La Jornada siempre llama Euskadi, por supuesto.

La Jornada continua elaborando una apología de ETA, nótese la manera de evadir la palabra “democracia” para definir al nuevo modelo Español, para La Jornada, España no es una democracia y el eufemismo de “ETA militar”, en lugar de ETA Terrorista:

“Tras la muerte del tirano y luego de la conformación de una monarquía parlamentaria en España, un ala de ETA se integró a la lucha política legal, en tanto que otra, la llamada ETA militar, optó por mantenerse en la clandestinidad y en la violencia.”

La Jornada continua ahora justificando plenamente la razón de la existencia del grupo terrorista, y de sus múltiples crímenes omite relatar, y al contrario se desprende como conclusión de el editorial que son precisamente culpables de ello los españoles mismos, de su democracia, de su estado democráticamente electo, llama la atención la suavidad del lenguaje de La Jornada hacia ETA siempre, eufemismos para evadir la palabra “terrorista”, “las expresiones violentas del independentismo” y contrasta con el lenguaje condenatorio contra el estado Español:

"Si bien la llamada transición dividió el mapa de España en regiones autonómicas y atenuó las políticas opresivas contra los nacionalismos –particularmente, el catalán y el vasco–, el gobierno de Madrid, encabezado desde 1982 por Felipe González, emprendió una guerra sucia contra ETA, pero también contra los sectores pacíficos del entorno independentista vasco. En ese contexto, para enfrentar al terrorismo etarra, La Moncloa, por conducto de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), se involucró en un terrorismo de Estado que se tradujo en secuestros, asesinatos y torturas, tanto de etarras como de ciudadanos de Euskadi no vinculados con la organización separatista."
“La Moncloa, por conducto de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), se involucró en un terrorismo de Estado que se tradujo en secuestros, asesinatos y torturas,”

¡Increíble! La Jornada omitió siempre usar las palabras “terroristas” “secuestros”, “asesinatos” para describir a ETA, múltiples asesinos terroristas reconocidos mundialmente, pero no tiene ningún empacho en utilizar esas palabras para acusar al los gobiernos democráticamente electos de España por sus esfuerzos para atrapar y terminar con la banda terrorista que asolaba a la sociedad española con bombazos, asesinatos, secuestros y extorsiones y robos. ¡increíble muestra de cinismo de La Jornada!

Pero no es todo, el texto editorial completamente apologético de ETA continua justificando completamente las acciones terroristas de ETA, asi,  de acuerdo a La Jornada, el atentado dinamitero de la tienda Hipercor en Barcelona 1987 (http://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_de_Hipercor) que causara la muerte de 21 personas y 45 heridos, pues eso señores, de acuerdo a La Jornada, es culpa de la “política” del estado Español. Que triste que un diario mexicano se solidarice y sea cómplice de grupos terroristas como la ETA. Por supuesto La Jornada omite el numero de muertos y heridos, las victimas de la ETA no existen para La Jornada.

“Tal política exacerbó la violencia de ETA, que tuvo un momento culminante en el cruento atentado dinamitero contra la tienda Hipercor (Barcelona, 1987). “

Nótese que sin mencionar la palabra “terrorista” que La Jornada jamás utilizara para describir ni a ETA ni a ninguno de sus actos, pues estos son siempre “expresiones de violencia independentista”.

Y ahora increíblemente, los victimarios de la tragedia de Hipercor, pasan a ser las victimas  de una “tortura policial sistemática” en el editorial La Jornada:

"Se vivió, a partir de entonces, un impasse entre la violencia etarra y la visceralidad con que los sucesivos gobiernos españoles se empeñaron en reprimir a ETA –con la tortura policial sistemática de todo sospechoso de pertenecer a la organización, por ejemplo– y a toda expresión política de independentismo vasco: se criminalizó a partidos políticos y organizaciones sindicales, además se clausuraron medios informativos y se persiguió judicialmente a sus directivos."

Luego en el editorial, La Jornada sitúa a ETA al mismo nivel del gobierno democráticamente electo de España, como si ETA tuviese representación democrática o algo así, cuando no son mas que un puñado de terroristas que ni en el país vasco reciben aceptación. Esta forma hipócrita de presentar “las partes” es otra velada manera de justificar a la ETA, La Jornada es complice de la ETA, es un portavoz de la ETA y este texto es bastante indicativo de la hipocresía de La Jornada:

“Los sucesivos intentos de explorar una paz negociada –las tempranas conversaciones en Argel (1987), el Pacto de Estella y la tregua unilateral (1998), el alto al fuego de 2006– fueron frustrados por la intransigencia de una o de otra parte. Finalmente, tras largos años de golpes policiales contundentes contra la estructura de ETA, el giro de las agrupaciones de la izquierda pacífica y nacionalista vasca –el sector abertzale–, que rechazaron la violencia etarra como método de lucha y emprendieron gestiones de paz a escala internacional, como la ya referida Conferencia de Paz de San Sebastián, dejó a la organización armada sin margen político para proseguir por el camino de la violencia y anunció, ayer, su renuncia definitiva a ella.”

La Jornada en su editorial nunca condena los atentados de la ETA, si condena al gobierno Español con palabras como “feroz represión” o “tortura policial sistemática” o “terrorismo de estado”, finalmente La Jornada continua condenando al estado Español por un supuesto “acoso policial y judicial” y de antemano establece que “si hay buena fe” en el gobierno español, ósea La Jornada asume, da por sentado que SI HAY BUENA FE de parte de la banda terrorista ETA, pero duda de la existencia de la misma en el gobierno español democráticamente electo.

“El Estado español se ha quedado, de esta forma, sin argumentos para mantener el acoso policial y judicial contra las organizaciones del nacionalismo vasco y las violaciones a los derechos humanos de los etarras presos. Si hay buena fe de las autoridades de La Moncloa y de las fuerzas parlamentarias mayoritarias, el momento es propicio para avanzar en la solución pacífica de los conflictos de fondo en el País Vasco. Ojalá que así sea.”

“Ojala que así sea” termina esta apologética defensa de ETA y terrorismo y asesinatos, donde pudimos ver claramente como La Jornada nunca condeno la violencia asesina practicada por ETA, olvido mencionar los cientos de víctimas de asesinato de estos criminales, los miles de españoles que han sido víctimas de secuestros, extorsiones y robos a manos de ETA y el terror y trauma social que ETA ha significado par ala democracia española en las ultimas décadas. Vaya ni siquiera felicitaron a la ETA por deponer las armas, sino mas bien se pusieron a justificar sus acciones terroristas.

La Jornada es Cómplice del Terror.