Diez millones
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Diez cuerpos en Veracruz encontrados el día de ayer, nueve de ellos decapitados, y un día antes un grupo de sicarios dispararon contra civiles en autobuses donde asesinaron a once inocentes viajeros mientras realizaban un reten con toda impunidad y complicidad de autoridades policiacas locales. Esta es la navidad que nos regala el crimen organizado a lo largo y ancho del país mientras que Javier Sicilia, con ese efecto halo de activismo y humanidad a su alrededor que le ha convertido en héroe de las víctimas del crimen y actor influyente en el país, aprovecha para hacer llamados a la paz con el crimen organizado.
Si bien, es siempre encomiable que nuestros lideres alcen la voz para hacer llamados a la paz, esto debe hacerse con responsabilidad y sin manipulaciones que deriven en definiciones invertidas, algo que claramente no esta ocurriendo porque con sus llamados a treguas y reconciliaciones con el crimen organizado, Sicilia y compañía no hacen sino prestarles a estos sanguinarios criminales una legitimidad moral y un sitio en la mesa de la paz de nuestro país que no les corresponde, Sicilia y su movimiento demuestran que son incapaces de entender la contradicción inherente entre criminal y víctima. Nuestro país no necesita ese fácil relativismo moral que confunde a los criminales con las víctimas.
¿Y después de la “tregua”, que propones hacer Sr. Sicilia? ¿sentarnos a dialogar con ellos mientras investigamos los nombres de sus decapitadas víctimas?
Porque es así que en perturbadoras imágenes de docenas de cuerpos aventados en nuestras calles, en bestiales procedimientos de tortura y asesinato, en fosas llenas de migrantes brutalmente ultimados, los mexicanos hemos todos conocido de primera mano la maldad indescriptible de quienes Sicilia pretende ahora ser interlocutor y tenemos perfectamente claro quienes son aquellos que aterran a nuestras comunidades. No son víctimas Sr. Sicilia, son victimarios.
No requerimos de mas retorica y de irracionales apelaciones a una inexistente fibra de buena voluntad de sicarios que han probado su bestialidad decapitando periodistas, asesinando civiles, secuestrando, matando cientos de personas, cometiendo verdaderos actos de lesa humanidad.
Esa repetitiva retorica de etiquetar la lucha contra el crimen organizado como una guerra injusta, de intentar racionalizar las cifras y estadísticas y hacerles vacíos y frívolos llamados a la paz solo hieren a su propio movimiento, le restan credibilidad, esas supuestas treguas y reconciliaciones que solo confunden a la opinión publica y que en nada ayudan a mitigar el enorme sufrimiento que viven muchas comunidades en todo el territorio, no es lo que el país necesita.
Javier Sicilia ha luchado por darle rostro a tantas víctimas de la delincuencia, esa misma valiosa lucha esta en riesgo de ser defenestrada por un protagonismo mediático sin sentido, por llamados a fraternizar con grupos criminales que deben ser arrestados y juzgados con la fuerza de la ley para precisamente hacer justicia ante sus víctimas y no al contrario. Se pone en entredicho la credibilidad de este importante movimiento cuando en su discurso se mezclan peligrosamente los derechos humanos y el tema de la seguridad con mezquinos posicionamientos político-ideológicos, como parece ser ahora el caso. Ya conocemos de varios intentos por secuestrar su movimiento de parte de grupos izquierdistas.
Porque mientras Sicilia y otros parecen mas bien intentar que el gobierno federal se desista de su lucha contra los carteles, estos se han tomado territorios completos.
La bestia criminal a la cual nos enfrentamos es de un alcance colosal y no tiene comparación en el mundo entero, en Septiembre pasado, la Marina de México confisco en todo el estado de Veracruz grandes cantidades de antenas de radio y equipo de telecomunicaciones altamente sofisticado, trailers y sistemas de transporte tambien sofisticados que les permitía a los zetas enviar sus propias señales encriptadas y sostener una enorme red de comunicaciones para sus operaciones criminales. Los importantes decomisos gracias al trabajo de inteligencia de la Marina se dieron a lo largo y ancho del estado: en Tepetzintla, Panuco, Veracruz, Xalapa, Orizaba, Córdoba, Naranjos Amatlan, Tantoyuca y en otras regiones de Veracruz, y todos estos centros de comunicaciones construidos a lo largo de una década operaban bajo la anuencia y complicidad de las autoridades municipales y estatales, bajo el amparo corruptor del gobierno de Fidel Herrera y su sucesor.
Los llamados a la paz y a treguas palidecen frente a la cruda realidad a la que nos enfrentamos y mas allá de contribuir a un debate serio y productivo sobre como solucionar el problema que nos agobia, entorpecen y desvían la discusión verdadera con premisas falsas e imprudentes.
Hay que ser serios y responsables con nuestro liderazgo a la hora de hablar y dar mensajes que son escuchados por el resto de la población, por los actores responsables de la lucha contra el crimen, pero sobre todo por las mismas decenas de miles de mexicanos que han sido víctimas de los criminales y a quienes agrava esta clase de discurso oportunista. Debemos ejercer nuestro derecho a la critica con valoraciones meditadas y documentadas, ser responsables e identificar claramente las causas raiz y los efectos de este gran problema de criminalidad que nos agobia.
Vamos a hablar de realidades por favor, eso es lo que el país necesita.