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Espacio del Lector

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“No uses esa palabra, esa palabra es nuestra, para burlarnos de ustedes”…Homero Simpson
Hoy el metro me recibió con un anuncio del CONAPRED sobre la puerta donde se nos invitaba a quienes viajábamos a crear una sociedad libre de racismo. Esto me genera una serie de dudas.
Supongamos que una persona de la comunidad gay (a la que llamaremos Juan Bautista Junior Shabadoo) me pide que seamos pareja y yo me niego ¿Puede aducir a que lo estoy discriminando?

O si en caso contrario, una mujer desea ser novia de Juan y este se niega ¿Puede ella acusarlo de discriminarla por su género?

El racismo también existe en positivo; discriminar el asesinato de la mujer como “feminicidio” equivale a considerar normal el asesinato de hombres; las legislaciones en favor de la comunidad gay separan a esta comunidad del resto de la población…y ellos celebrando.
La solución al problema no viene de “proteger” a las comunidades (vean lo bien que les ha ido a los protegidos indígenas) sino de integrar una sola comunidad. El día que nuestra constitución pueda decir “Todos los mexicanos somos iguales ante la ley” es cuando superaremos este flagelo.
¿Y si no?
Bueno, yo propongo una legislación especial para proteger a los chaparritos (personas de baja estatura según la corrección política), tubos en el metro y el camión a metro veinte centímetros del suelo, prohibición a las personas que rebasen el metro y medio de usar tacones y concientizar a la población sobre los derechos de la gente de menor estatura.
Claro, nunca faltaran esos altos mal nacidos que intentaran mantener sus privilegios porque este país es claramente “altista” y nunca permitirá que los bajitos tomen lo que por derecho les corresponde.
¿Y si triunfo?
Bueno, dejemos pasar suficientes años para que ahora los altos comiencen a quejarse de la discriminación de la que son objeto; y viene el circulo vicioso como le llaman (por cierto, ¿Por qué nadie está defendiendo los derechos del pobre circulo?; claro, el racismo de esta sociedad cuadrada).
Tomen nota feministas, ecologistas y demás “istas” que no he mencionado: En algún momento se les viene encima la liberación de todo lo que sus leyes amigables han reprimido. No se sorprendan el día de la liberación masculina.
Porque es gracias a grupos racistas como ustedes que Juan y yo somos diferentes; es gracias a ustedes que las mujeres, las “personas de color”, los indígenas y demás son manchas informes en el imaginario colectivo en lugar de que cada individuo reciba su lugar como persona. Las etiquetas las colgaron ustedes, desde sus trincheras defienden la idea de la liberal mujer, el orgulloso indígena.
¿Y si una mujer sueña con casarse, quedarse en casa y cuidar de sus hijos? ¿Y si un indígena decide desprenderse de sus raíces en busca de un mejor futuro, o simplemente porque le viene en gana? ¿Si alguien con la piel negra se siente más a gusto con la piel blanca y puede pagarlo (saludos Michael)? ¿Son racistas?
La vida social, impuesta a nosotros por el modo de vida actual no puede estar por encima de la individualidad, y en base a esta debe juzgarse a cada persona. El resto, mi estimado CONAPRED, es racismo.
Gustavo Huidobro