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Columna invitada

por José R.

 

 

Del ex presidente que no fue presidente.

 

No habrá un AMLO 2018, Andrés Manuel López Obrador está acabado como líder de primer nivel y lo sabe, muy en su interior, lo sabe. Su tiempo en la cúspide política se acaba y debe tomar la última de sus grandes decisiones, le llegó el ocaso al líder de la izquierda en México como en su momento transitó Cuauhtemoc  Cárdenas.  ¿Qué estará rondando en la mente del líder de millones de mexicanos ante el aplastante triunfo de Enrique Peña Nieto y el rápido reconocimiento que de éste hicieron, Josefina Vázquez Mota, Felipe Calderón y la comunidad internacional.  ¿Qué opciones tiene? Analicémoslas:

 

 

1.       Voto por voto, casilla por casilla. Toma de Reforma et. al. Ebrard no se lo va a permitir. No hay razón alguna para que Ebrard dilapide su capital político apoyando a un cartucho quemado. En caso de ir por esta opción Ebrard optará por “levantarlo” y cubrirse de gloria con la ciudadanía antiPG (la mayoría de los votantes) y de no pocos izquierdistas pavimentando así su candidatura de izquierdas en 2018. AMLO es de los que piensan que “si no es mía, no es de nadie”. No le va a dar esa opción a Ebrard.

 

 

2.       Reconoce triunfo y trabaja para AMLO 2018. Esa opción hubiera sido viable en 2006. Hoy no lo es. No tiene el tiempo, empuje  ni arrastre para sobrevivir políticamente otros 6 años. Sus detractores no se lo agradecerán, su voto duro tampoco y no tienen de dónde sacar fondos para financiar el movimiento hasta dicha fecha.

3.       Negociar con EPN reconocimiento.  Conoce los “usos y costumbres del “nuevo y viejo PRI”. EPN ha pagado a raudales por apoyos similares y cuanta con fondos  cuantiosos.  Es sabida la mano suave y ágil que tiene Enrique Peña para aprobar

 

 

Ante estos escenarios es claro  que seleccionará la opción 3. Es el exilio dorado que no parece exilio.  AMLO estará regateando el reconocimiento que sin cortapisas ya concedieron JVM y Quadri  solo con el objetivo de abrir un impasse de negociación. Mantener una supuesta ecuanimidad republicana, legalista y democrática mientras por detrás azuza al cooptado movimiento #132 que a estas  alturas no son más que las mismas huestes de MORENA encamisadas  de #YoSoy132.  Es el tahúr que en un blof maestro eleva la apuesta sin chistar con un par de doces en la mano. Esperemos las acciones en que él es maestro: No nos equivoquemos, No ha enloquecido, el voto por voto, la anulación, las descalificaciones  y las manifestaciones, bloqueos y tomas simbólicas no tienen por fin lograr que la autoridad electoral rectifique. Sabe, y necesita,   no le den la razón, eso lo victimiza y justifica su lucha. No nos equivoquemos: AMLO tomará las decisiones no que sean las legalmente correctas sino las que logren desquiciar más el psique de sus detractores y obtener rentabilidad política en la negociación que se le presenta. Esa es y será la verdadera lógica detrás de sus protestas. 

 

Debe actuar y rápido. No está negociando con el PAN. El PRI  es la horma en donde se confeccionó ese zapato llamado Lopez Obrador. Ya mismo el equipo de Peña ha iniciado una  acción para cooptar a los principales operadores del tabasqueño. Los deslindes están a la vuelta de la esquina.

 

¿De cuánto sería  el “pago” por el reconocimiento del triunfo  de EPN? Se habló de algunos millones de dólares para Espino y VAE  por un supuesto voto útil. ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar EPN porque AMLO le levante, tácitamente, la mano de triunfador? No sería una cantidad menor. El tabasqueño no tiene mejor opción que ahora. Si no es rápido no lo será nunca. ¿Chantajear al PRI con tomas no pactadas de calles, aeropuertos y carreteras? ¿Si hay imposición habrá revolución?  Solo le dientes para afuera.  No se ve factible, no es lo mismo PAN que los usos y costumbres del PRI y él lo sabe.  No va a haber protestas mayores ni distintas a las estrictamente necesarias para negociar.

 

Aparte del monto acordado, le quedará el consuelo de ser el pacificador de los iracundos ciudadanos agraviados por la “imposición de los poderes fácticos” todo eso solo por amor a la patria. Ante los reflectores decir que sacrifica sus legítimas aspiraciones y triunfo por el bien del país. El mártir que la neo-juarista república necesita para subsistir ante el embate de los barones del poder.  La imagen perfecta que tanto le gusta de sí mismo: El Juárez-mártir del siglo XXI.  El pacificador, el gran líder del pueblo bueno con altura de miras que antepone el hoy por un mejor mañana.  AMLO va a pactar y conceder.

 

En conclusión, sería la misma opción que tomó, sin tanto aspaviento, el ex presidente Fox en el tramo final de la campaña. Al tiempo.

 

José R.