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La renuncia de Margarita ¿Qué pensar?

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Meses atrás, Margarita Zavala estaba en la mejor posición para ser la candidata albiazul a la presidencia, con la mayor probabilidad de ganar la elección. Hizo hasta lo imposible, para convencer a la cúpula del poder panista de que, con ella de candidata, el PAN volvería a Los Pinos.

Pero Margarita chocó de frentazo con las aspiraciones personales de Ricardo Anaya, que deseó la presidencia para él. Para promoverse, utilizó Ricardo todos los medios de propaganda del partido.

Y se negó a negociar con Margarita primero, y luego con otros aspirantes, para alguien que no fuera él, pudiera tener la candidatura. El control absoluto del CEN, del Consejo Nacional y de la Comisión Permanente, previamente asignando en suficiente mayoría a incondicionales, le permitieron cerrarle las puertas siempre dentro (en lo necesario) de los Estatutos, y dejando de lado la legitimidad, a cualquier de los otros aspirantes. Negoció en particular con uno: Moreno Valle.

Cuando se vencía el plazo para registrarse como candidato independiente, Margarita renuncia al PAN y se registra como tal. Un excelente aspirante, Romero Hicks, bota sus aspiraciones y lo hace mediante un escrito muy claro sobre las razones por las que cualquiera que no fuera Ricardo Anaya, no tenía oportunidades de ser electo internamente.

Así, Margarita hace su campaña de recolección de firmas, con muchos problemas de logística y sobre todo de la famosa “aplicación” para recolección de firmas, pero logra las suficientes, queda “en la boleta” e inicia las actividades que la Ley le va permitiendo.

Pero como candidata independiente, queda en extrema desventaja frente a los candidatos de los partidos. Así diseñaron éstos la ley electoral. Y esta desventaja en medios, en propaganda oficial, más todos los trucos que los partidos han usado recurrentemente, pusieron a Margarita y de paso al Bronco Rodríguez, en absoluta imposibilidad práctica de obtener suficiente intención de votos para ganar.

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Finalmente, ante una absoluta desventaja, insalvable, ante los candidatos de partidos, Margarita decide renunciar a su campaña a la presidencia. Se trata de una decisión muy penosa, triste, pero no difícil cuando se tiene la cabeza fría y el corazón abierto.

Al renunciar, hace un gesto de generosidad para su equipo, sus apoyadores de todo tipo, y sus seguidores dispuestos a votar por ella. Las interpretaciones sobre las causas y propósitos de su renuncia, son tan variados como las posiciones intelectuales, afectivas o viscerales, de quienes se sienten defraudados, o alegres de que su presunta enemiga, sale de la contienda.

Para quienes realmente tienen una mente y un corazón humanos, la renuncia de Margarita, sin declinar a favor de nadie, es un acto de saludable racionalidad.