Diez millones

Meade: 'Es mucho lo que el país le debe al PRI' ¡Ups!

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Hay que reconocerlo, sí, sí es mucho lo que el país le debe al PRI, pero algo de bueno y también de malo. En los largos años de gobierno de “El Sistema PRI-gobierno”, no podemos negar que hubo avances y obras importantes a favor de la población, pero también medidas de gobierno autoritario, represivo y a favor de los intereses de la cúpula priista y de sus aliados (léase cómplices) en el sector civil.

Como gobiernos populistas, que regalaban dinero, cosas y facilidades a la ciudadanía, crearon toda una estructura informal pero funcional a su favor, es decir a favor de darle su voto al PRI. Mucho más del llamado “voto duro”, fiel al “partidazo”, también había el voto forzado. Se hablaba de ser “institucional” en la preferencia electoral y en la sumisión social al Sistema, confundiendo precisamente el ser institucional respecto a la institucionalidad conforme a la Constitución y el ser incondicional de quienes estaban por turnos en el control político del país.

Hay que decir la verdad, esos gobiernos lograron mejoras en la vida del país, y la prueba es que México tiene una prosperidad de la que carecen muchos otros países. Eso era y es reconocido en el extranjero. Inclusive en la diplomacia, México tuvo personajes muy distinguidos ante la comunidad internacional.

Por cierto, de algunas de las dádivas en materia electoral, el “partidazo” perdió mucho de su poder. Lo que pasó es que quisieron darle algunas migajas a “la oposición” y sin pensarlo se les fue la mano. Creían que nunca perdería el PRI su gran hegemonía y control político del país, y se equivocaron.

El problema para el PRI de ahora, es que para la población en general, el saldo de los buenos logros de obra de gobierno y lo malo de su control político y la corrupción, le es muy, pero muy desfavorable. Al grado de no reconocerle nada bueno. Precisamente por esto es que la gente ve con gran rechazo la frase de Meade de que “es mucho lo que el país le debe al PRI”.

Por quedar bien con el partido-gobierno que puede darle la candidatura presidencial para el 2018, como único alto funcionario que no es miembro del PRI, dijo una frase muy desafortunada, y el mundo se le vino encima.  Se equivocó, y el resultado es que no sólo generó críticas contra él, al verlo como servil de su patrón Peña Nieto, sino también ataques al partido en el gobierno, ya bastante maltrecho por su imagen de corrupción e incompetencia, a escala nunca vista en México.

“El tiro por la culata” de un alto servidor público que no es político. Muy bien podría decirle Peña Nieto a su Secretario de Hacienda: “¡por favor Toñito, no me defiendas, compadre!”