Diez millones
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Apostemos por nosotros mismos

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En 1994, Vicente Fox abogaba porque el Partido Acción Nacional no tuviera candidato y se apoyara a Cuauhtémoc Cárdenas, el mejor posicionado para sacar al Partido Revolucionario Institucional

representar y salvar uno de los valores más altos y
entrañables para Ud. y para mí: el ideal
                y el honor de Acción Nacional

Efraín González Luna a Manuel Gómez Morin.

El Partido Acción Nacional ha sido un partido de tradiciones, de ideas que trascienden a las generaciones, sin perder vigencia y validez. Desde su origen se dieron debates, ante distintas circunstancias, para postular candidatos. Por muchas décadas prevaleció un estricto rigor para buscar a los perfiles idóneos, aunque sus posibilidades de triunfo fueran escasas. Al llegar al poder, prevaleció cada vez más la idea de postular a quienes tuvieran mayores posibilidades de triunfo, sin preocuparse mucho en cuál podría ser su desempeño. Algunos eventos de la vida panista permiten orientarnos en los tiempos actuales, cuando se habla de ir en alianza o contender solo con nuestras siglas.

En 1962 se dio un interesante debate. José González Torres concebía al Partido Acción Nacional como una especie de muro de contención a los abusos del poder del partido oficial y sostenía que los panistas no debían ocupar cargos públicos porque se iban a parecer a los priistas en la forma de hacer política. Adolfo Christlieb Ibarrola,
por el contrario, le dio vocación de poder al partido, argumentando la incongruencia de permanecer como simples críticos sin la responsabilidad de asumir los cargos públicos.

En 1975 se dio una confrontación entre Efraín González Morfín y Salvador Rosas Magallón, contra José Ángel Conchello y Pablo Emilio Madero. Los segundos buscaban postular candidato a la Presidencia de la República, en tanto González Morfín veía la amenaza de algunos empresarios queriéndose posicionar del partido. En esa ocasión, el Partido Acción Nacional no tuvo candidato.

En 1994, Vicente Fox abogaba porque el Partido Acción Nacional no tuviera candidato y se apoyara a Cuauhtémoc Cárdenas, el mejor posicionado para sacar al Partido Revolucionario Institucional de Los Pinos. El partido decidió postular a Diego Fernández de Cevallos, quien quedó en segundo lugar y abrió la posibilidad de ganar la Presidencia en el 2000.

Recientemente, asistí a la presentación de un libro de María Luisa Aspe Armella sobre la vida de Carlos María Abascal. Su hijo Rodrigo relata que, al manifestarle a su padre su deseo de ser Presidente de México, éste le respondió: “Nunca te obsesiones con un cargo, porque dejarás todo en el afán de obtenerlo. Mejor abre las posibilidades, lo cual te va a conducir a ser más útil y a servir a tu Patria”. Me agradó la respuesta de este extraordinario y magnífico ser humano.

El Partido Acción Nacional ha arribado a muchos gobiernos estatales en alianza con otros partidos. Los resultados en Oaxaca y en Sinaloa fueron desastrosos; en Puebla, Rafael Moreno Valle aplastó a la militancia e impuso candidatos totalmente ajenos a los principios panistas. Ahora recorre el país con prácticas reprobables para sumar adeptos a su causa.

No se trata de ganar por ganar y hacerlo a cualquier precio. No se trata de escoger entre males o perderse en la coyuntura; de arribar a la Presidencia de la República para repetir usos y costumbres del viejo Partido Revolucionario Institucional. Es preferible que el Partido Acción Nacional preserve su identidad, sea congruente con sus principios, proteja sus tradiciones y que, con un grupo parlamentario sólido, con distintas posiciones en todos los órdenes,
señale fallas, haga reclamos, impulse la regeneración de México. También, desde la oposición se gobierna y se sirve al país.

Siempre será mejor entregar una estafeta y una divisa limpia a las próximas generaciones, para dar continuidad al esfuerzo de construir una patria ordenada y generosa y no, con pena y vergüenza, entregarles una institución deteriorada. Por eso, una y otra vez es conveniente recordar la frase de Carlos Castillo Peraza: “Porque tenemos memoria, apostemos por nosotros mismos”.