Diez millones

La preeminencia del interés nacional

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

La clase política mexicana está individualizada y, valga la redundancia, los partidos políticos están partidizados. Bien señala Emmanuel Macron la diferencia entre ser nacionalista (defender una nación, una raza o una etnia) y ser patriota (querer lo mejor para su país).

El que no acepta la época en la que le tocó vivir con todas sus dificultades y con todas sus vergüenzas, no ama de veras a su patria.
Manuel Herrera y Lasso

Para transitar de manera exitosa de un sistema autoritario a una democracia, aunque parezca una verdad de Perogrullo, debe darse la preeminencia del interés nacional.

La clase política mexicana está individualizada y, valga la redundancia, los partidos políticos están partidizados. Bien señala Emmanuel Macron la diferencia entre ser nacionalista (defender una nación, una raza o una etnia) y ser patriota (querer lo mejor para su país).

Los líderes que han conducido las grandes reformas insisten en ciertas ideas. Adolfo Suárez convocaba a los españoles a “desdramatizar la política”, lo cual significa darle sencillez, comunicación eficaz y autenticidad. El chileno Patricio Aylwin anunció que su gobierno se orientaría por tres principios: que aflorara toda la verdad, que se impartiera toda la justicia posible y hacer un ejercicio de reconciliación. La clase política chilena, de una gran madurez, hizo un gran acuerdo: 1. No hay enemigos a quienes se debe exterminar, sino adversarios con quienes se busca entendimiento; 2. No todo debe ser partidizado; 3. Es preciso deslindar lo económico de lo político; 4. La preeminencia del interés nacional. Mijaíl Gorbachov insistía en distinguir las decisiones cuando se trata de asuntos individuales de aquellas que uno asume como dirigente. Václav Havel clasificaba las decisiones en buenas o malas, en la vinculación ética y política.

México está en un momento de gran confusión y complejidad, además de los enormes desafíos hacia adelante. Viene al caso la contundente frase de Octavio Paz: “Sólo es real la niebla”.

Todo lo anterior conduce a asumir el deber mínimo de darle prioridad a lo necesario. No podemos conformarnos con ser realistas y quedarnos en la realidad; es necesario ser realistas, pero para transformarla. Ello nos obliga a modificar el discurso e intentar hacer política de manera distinta con el propósito de tender puentes para el acuerdo y recuperar una cierta dosis de credibilidad y confianza.

Empecemos por recordar nuestra historia. Sería una infamia cometer los mismos errores, pero también lo sería no reconocer nuestros aciertos. El compromiso se sintetizaría en fortalecer lo que funciona y desechar lo obsoleto. Esta elemental dualidad debe ser la divisa orientadora para la confrontación de plataformas, para llegar al consenso, sin el cual nuestra transición seguirá estancada.

Se dice fácil, pero requiere madurez y sensatez. No es cosa de esmerarse en inventos, eso opera en otras disciplinas. Demasiado ha caminado la humanidad para ir decantando lo que ha dado resultados. No requerimos caudillos ni hombres indispensables, pero tampoco podemos irnos al otro extremo y afirmar que México no requiere líderes y estadistas, como han surgido en otros momentos de nuestra historia.

Nutriseg-control-temperatura-concretos

¿Puede llegar a la Presidencia de la República un hombre honesto? ¿Podría gobernar con honestidad? Superado este primer gran desafío, lo demás vendría por añadidura. El método más eficaz es quitarnos esa obsesión por modificar leyes y crear instituciones. Es mucho más recomendable el viejo método de Adolfo Ruiz Cortines, quien gobernó sin aspavientos, sin presunciones, con austeridad, con información oportuna de lo que sucedía en toda la administración y tomó decisiones precisas y contundentes.

Se podrá decir que es demasiado simplificadora esta sugerencia, o bien, la de cumplir la ley, pero nuestra crisis es tan primitiva que sin esas dos medidas de rigurosa observancia, será difícil que México pueda salir de su crisis.