Diez millones

'El cielo aquí o en ninguna parte'

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Hay algunos que en su ambición de poder utilizan la esperanza y la fe de los ciudadanos y buscan, más que su voto, su entrega incondicional y ciega. No tienen límite en su desenfreno y locura, y son capaces de cualquier extravagancia e insensatez, porque todo lo justifica la nobleza de su propósito: salvar al pueblo, regalarle aquí el paraíso y dejar atrás todas sus calamidades ancestrales. No se asumen con luces y sombras, son perfectos, se tienen por Mesías y, por tanto, Redentores. No aceptan ciudadanos, sino súbditos fieles. Por ser adorables deben ser adorados. Desprecian la ley y las instituciones, pero se sirven de ellas en la conquista de su objetivo, para después mandarlas al diablo.

Increíbles similitudes en sus proclamas al mezclar política y religión. Chávez, Maduro y López Obrador son ejemplos escandalosos. Analice sus mensajes: 

M. “Somos la esperanza de los pueblos de la América Latina”.

LO. “No perdamos la fe, no perdamos las esperanzas”.

(Prometen el reino de los cielos).

CH. “El reino de los cielos no es un reino, o no es una vida más allá de las nubes, no,

no, o es aquí o en ninguna parte”.

M. “Hagamos con nuestros niños el reino de los cielos aquí, en la Tierra”.

LO. “Construir aquí en la Tierra el reino de la justicia”.

(Buscan evitar que la gente piense, por eso piden su amor).

LO. “Crear una corriente nueva de pensamiento, fincado en el amor”.

CH. “Con amor”.

M. “Necesito tu voto, tu voto por amor”.

(Hablan de Dios igual que de política).

M. “Nosotros somos sus apóstoles y nos vamos a convertir en los protectores y redentores también de esos pobres, de los humildes”.

LO. “Jesús Cristo luchó, dio su vida por la justicia, luchó y dio su vida por los pobres”.

CH. “Soy socialista, bolivariano, cristiano”.

LO. “Yo soy cristiano”.

CH. “Y también marxista”.

(Buscan ser adorados como dioses).

CH. “Tú eres el Padre Nuestro, le dijo Neruda a Bolívar y yo te lo digo a ti (Fidel

Castro). Le pido permiso a Neruda: Padre Nuestro que estás en la Tierra, en el agua y en el aire”.

M. “Me atrevo también a recitarlo; este gran poeta venezolano: Chávez nuestro que estás en el cielo, en la Tierra, en el mar y en nosotros —los y las delegadas— santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu legado para llevarlo a los pueblos de aquí y de allá; danos hoy tu luz para que nos guíe cada día, no nos dejes caer en la tentación del capitalismo”.

Y, cerrando con broche de oro, un grupo de adoradores le dicen al de aquí, tocándole el pecho y él reclinando la cabeza: “Declaramos que el reino de la justicia es establecido a través de Andrés Manuel López Obrador. Padre: en el nombre de Jesús lo amamos y bendecimos. Señor: a toda su familia, porque todos somos su familia, Padre”.

Tan… tan…