Diez millones

¿Quiénes son y con quiénes gobernarán?

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Hace años un pueblo ancestralmente miserable estaba por elegir nuevo cacique, perdón, nuevo alcalde. Era domingo al medio día y de repente se vivió un estruendo infernal provocado por cientos de cohetones que dejaban en el cielo nubes negras como presagio de que todo seguiría igual.

En seguida comenzó la música de viento, con tamboras, trompetas, platillos y guitarrones, acompañada de ruidosas matracas. Rodeaban la plaza cordones con florecitas de papel, y abajo los refrescos y las democráticas tortas con mucha lechuga y poco jamón. Ocupaban el lugar no más de cien campesinos con las caras ajadas por el sol, el aire, el polvo y la pobreza. Ellos, con viejos sombreros sudados; ellas, con rebozos deshilachados. Veían con curiosidad la llegada de otros, sus iguales, pero acarreados desde cuadrillas algo distantes de la cabecera municipal.

Empezó el acto político: apareció en el quiosco el ungido —y por votar— acompañado por La Flor más Bella del Ejido y algunos operadores con catadura de sinvergüenzas. Él con patilla larga, bigote poblado que caía dos centímetros del labio inferior, barriga prominente y tejana negra, sudando el aguardiente que no había encontrado otra salida.

Sus palabras se las llevó el viento, pero van fragmentos de su proclama, siguiendo el texto que hoy es reliquia guardada en el archivo municipal, y que oportunamente le entregó su amanuense:

“Glorioso pueblo de la esperansa: a los actuales funcionarios los metere a la carcel…..mandare polecias para que se aforniquen de dos en dos en las esquinas pacavar con la insegurida…. con una escuela se terminara la inorancia…. año con año reperire lo que decia mi compadre ustaquio al rendir cuentas: lo que entro salio por eso esta bacio el cajon….con la alluda del señor governador tendran un ospital para que no sufran mas pulmonias en los dedos, uñeros en las espaldas, tlacotillos en los ojos ni maldiojos en las nalgas…”

Finalmente, aquel Demóstenes les ofreció un puente, “para que sus animalitos y ustedes no se oguen con las cresientes”, por lo que un campesino le hizo saber que por ahí no había ríos. Él respondió: “pos tanvien les ago un rio”, y estallaron los aplausos.

Termometros-refrigeracion-avaly-01

Como advertirá usted, si descontamos el uso, abuso y saturación en los medios de comunicación y el derroche de recursos públicos y privados —muchos mal habidos—, poco hemos avanzado en la búsqueda de votos. Casi todo se reduce a dádivas presentes o futuras, entregadas o por entregar, y a descalificaciones de todos entre sí.

Ojalá podamos conocer, de verdad, cómo y de qué han vivido nuestros candidatos, y cómo y de qué han vivido sus equipos con los que piensan gobernar. Sus planes y programas corresponderán con lo que ellos realmente son, y sus acciones serán la consecuencia.