Diez millones

Los espejismos de las redes sociales: 'penetración de un mensaje'

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Debe quedar claro, las redes sociales son un novedoso y muy nuevo sistema de comunicación que rompe con muchos esquemas de comunicación social, eso es indiscutible, pero es iluso pensar que las redes sociales se cuecen aparte y que no respetan las reglas de la comunicación.

Es cierto que las mismas han roto el monopolio que pocas empresas alrededor del mundo tenían sobre la emisión de mensajes masivos, en donde un reducido número de personas decide que es noticia y que no o, lo que es peor, que es lo que la gente debe saber y que no.

Ahora las redes sociales permiten a todas las personas que las integran tener a sus disposición todos los puntos de vista existentes.

Es cierto que existen nuevas reglas en lo concerniente al manejo y administración de este novedoso sistema, pero esto no significa que las reglas de la comunicación han sido derogadas. Son dos cosas distintas, se tiene que entender que las redes sociales son el medio por donde se transmite y gestiona la comunicación y otra muy distinta es como y en donde se conforman las ideas, conocimientos y noticias.

Cuando se anuncia una nueva tecnología, es inevitable que junto con ella aparezcan catastrofistas que con exageraciones anuncian o profetizan el fin de las cosas como se conocen hasta ahora y desaparecerán, dejando al hombre purgando un infierno como consecuencia de su uso insensato. También aparecen otros profetas o pregoneros que anuncian cambios sorprendentes para la humanidad en donde estos individuos son los depositarios de las llaves y claves, los mesías, que permitirán manejar adecuadamente ese maravilloso futuro que pronostican.

Una verdad incuestionable es que Twitter, Facebook, Youtube no fueron creadas con la idea de servir como red social y tampoco los creadores pudieron imaginar que su crecimiento y uso sería como el que se les da hoy en día. No imaginaron que aparecerían los llamados "influencers" y menos que aparecerían los charlatanes como gurús.

Se dice que en tierra de ciegos el tuerto es Rey o el que tiene más saliva traga más pinole

Con la llegada de las redes sociales, la aparición de estos "expertos-profetas-influencers" no se hizo esperar y recorren los pasillos de partidos políticos –y en todas las dependencias de todos los niveles de gobierno y empresas–, buscando una oportunidad para demostrar su valía.

A mí me ha tocado oír muchas de estas presentaciones en donde los gurús de las redes –ante unas elecciones– explican todos los poderes sobrenaturales que tienen y que ponen al servicio del candidato, así como oír a los mismos gurús explicando la derrota con el pretexto de que "hicimos una espectacular campaña, subimos muchísimo la presencia del candidato en redes, pero desafortunadamente nunca tuvimos un buen candidato" o bien que nadie les hizo caso.

Por el otro lado cuando se le pregunta a los otros miembros del equipo de campaña las razones por las que el equipo que manejaría las redes no encontró el apoyo suficiente, la respuesta es la misma en todos los casos: "ellos están en otra cosa, son muy soberbios y mamones y nunca te hacían caso", "les podías pedir que te apoyaran y nunca tenían tiempo o simplemente te decían nosotros somos aparte, no nos metemos con ustedes no se metan con nosotros".

Y es una terrible realidad, mientras que las actividades de la campaña se encuentran perfectamente delimitadas con responsabilidades especificas y medibles, las responsabilidades del manejo de redes sociales carecen por completo de estándares, procedimientos y métricas que permitan evaluar el correcto desempeño o mínimos que deben cumplir con lo que se prometen.

El candidato se tiene que conformar con la palabra del coordinador de redes que siempre presenta informes muy optimistas sobre su quehacer, pero omiten entregar las métricas verificables para poder evaluar.

Al final como ya lo hemos mencionado en esta columna, el candidato la mayoría de las veces se queda con el pequeño monstruo de la derrota. Y las veces en las que gana nunca se puede medir que tanto influyó el manejo de las redes sociales, el parámetro que lo describe y dimensiona siempre tiene como unidad el "un chingo".

Un ejemplo de lo absurdo que puede ser un Comunity Manager es sobre la penetración del mensaje del político. ¿Usted se imagina que por la mañana, al levantarse de la cama y pensar que debe hablarle a su madre los 100 o 1,000 o 100,000 seguidores que tiene en las redes sociales comenten positivamente, den RT o likes a ese pensamiento que aún no sale de su cabeza por lo bien educado y cariñoso que es usted?

¿Cómo podrían saber sus seguidores lo que usted está pensando si aún no lo exterioriza?

¿Puede ser posible que el total de los seguidores que usted tiene en una red social, esten todos atentos las 24 horas del día sin parpadear esperando ver que es lo que usted escribe?

La respuesta es evidente, No. Es imposible que todos estén esperando al mismo tiempo ver un mensaje suyo.

Los vendedores de quimeras, o los charlatanes que en muchos casos se hacen llamar Comunity Manager, son muy dados a presentar números impresionantes, hablan de millones de impactos suponiendo que el total de seguidores que tiene la cuenta de la víctima, más el número de seguidores que tienen las cuentas que interactuaron con determinada publicación que usted haya hecho son el total de impactos que su mensaje tuvo.

Y volvemos a la realidad ¿cómo puede ser posible esto? ¿cómo sabe la totalidad de sus seguidores que cuando usted va a publicar algo en su perfil, deben correr a ver lo que usted va a publicar?

Según su experiencia ¿cuántas veces usted ha entrado a revisar el perfil de Donald Trump en los últimos días?

Es más ¿cuántas veces a la semana usted revisa cada uno de los perfiles de TODAS las personas que usted sigue?

            Digase la verdad ¿de todas las personas que usted sigue a cuantas lee usted realmente? ¿lo sabe? Son muy pocas.

            Diga la verdad ¿cuántas veces se ha enterado de lo que dicen los políticos que usted sigue en las redes sociales por medio de las noticias de la tele, radio y de la prensa?

            Ahora, si usted es un político, conteste esta pregunta ¿Por qué razón cae como un idiota cada vez que algún vividor le presenta los números amañados de la supuesta penetración que tienen sus tuits o publicaciones en Facebook?

            La credibilidad de una persona no crece de un día para otro.

            Hace apenas dos días en un Mensaje Directo en Twitter se me preguntó: ¿como le haces para tener tantos seguidores, qué programa o aplicación usas?

            Y ahí está el verdadero problema, a las redes sociales los Comunity Managers le han dado ese aire de misterio y de conocimiento arcano que solamente los iniciados pueden acceder y entender y, por otra parte, la falta de criterio y haraganería de los políticos les hace creer que el trabajo que no se ha hecho en una vida lo viene a sustituir un tarado como un @AlanPonce29 o un @ABravo144 y que esa magia que esconden los hará llegar a la cima de la montaña sin que se tengan que despeinar por el esfuerzo.

            A continuación les dejo un cuadro que muestra el porcentaje de interacción en donde 5 líderes de opinión que usted seguramente conoce obtienen como máximo cuando escriben un tuit exitoso (que tiene muchos RT) ninguno supera el 1%

Candidato

Núm. Seguidores

RT en Twitter

% de la respuesta
(núm de respuestas/seguidores)

Andrés Manuel López Obrador

2'511,148

1,020

0.1%

Margarita Zavala

943,325

1,003

0.1%

Felipe Calderón

5'181,006

1,532

0.03%

Enrique Peña Nieto

6'369,310

1,517

0.02%

Donald Trump

28'798,168

8,800

0.03%

En resumen, si usted es político y quiere que sus redes mejoren y funcionen, necesita dedicarle tiempo, pero no a las redes, necesita hacer su trabajo como político para que sus redes reflejen lo que si ha hecho y su mensaje penetre realmente en la sociedad.

 

@EnriqueDavilaV