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Los hombres del presidente: El regreso del Delfín

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Claudia Ruiz Massieu lucía realmente enojada. De pie flanqueada a la izquierda por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y a su derecha por el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, no podía disimular su frustración.

Claudia Ruiz ahora es una de las damnificadas de la bamboleante estrategia política de Estado de Peña Nieto.

A la izquierda del Presidente de la República se encontraba con actitud serena y confiada El Delfín, Luis Videgaray Caso, flanqueado también por la que sería designada nueva Secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda.

En el acto protocolario de despedida y presentación de los titulares de dos dependencias de gobierno, que se llevó a cabo el miércoles 4 de enero de 2017, Peña Nieto rescata del basurero político a su gran amigo Luis Videgaray, quien había renunciado apenas hace 4 meses a su puesto como Secretario de Hacienda como consecuencia de la presión que el gobierno de Barack Obama ejerció para que fuera destituido.

Obama y Hillary Clinton consideran que Luis Videgaray fue el causante directo de que la alicaída campaña presidencial del entonces candidato republicano, Donald Trump, tuviera un espectacular repunte al orquestar, al margen de la Secretaria de Relaciones Exteriores, una invitación al candidato republicano para que tuviera una reunión con el presidente de México.

Como ya lo hemos narrado con anterioridad (ver "Los Hombres del Presidente: Luis Videgaray" en el Diario Indicador Político), la brillantísima idea de Videgaray era, según el discurso oficial, impulsar la imagen del Presidente Enrique Peña Nieto que en esas fechas seguía rompiendo records de impopularidad –sólo el 23% de la población consideraba que la actuación del presidente era regular o buena–, y estaba pasando por uno de sus peores momentos.

Como ya se sabe, la fallida estrategia de Videgaray logra catapultar a la persona equivocada, Donald Trump, que después de su visita a México regresa a su país como un estadista triunfador que le pasó por encima al presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

Después de la famosa invitación y visita, Peña Nieto tuvo que enviar un mensaje a la nación y dar varias entrevistas tratando de recomponer su imagen, pero el daño ya estaba hecho.

El balance de esta desafortunada intervención de Luis Videgaray en las relaciones internacionales fue muy negativo. Por un lado, enfureció a Barack Obama y a la candidata del Partido Demócrata, Hilary Clinton, por la injerencia en el proceso electoral y en el resto del mundo la prensa calificó al presidente de México como blandengue y torpe.

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Pocos días después se supo que Luis Videgaray era amigo del yerno de Donald Trump, y que gracias a ese "contacto" pudo orquestar su famoso plan.

También se supo que en la Secretaria de Relaciones Exteriores existió mucha incomodidad por haber sido ignorados tanto en la planeación de la invitación como en la visita misma.

Claudia Ruiz Massieu nunca pudo disimular su molestia por la intromisión de Videgaray en el campo de acción de la Canciller mexicana, en entrevistas siempre mantuvo una postura neutral en cuanto a la invitación, ese era su deber oficial, pero no podía disimular el enojo que sentía al respecto.

La entonces Canciller nunca aceptó haber estado de acuerdo con lo sucedido con el magnate y candidato Trump y eso fue la que la puso en tierras pantanosas.

Durante los cuatro meses de destierro de Videgaray las especulaciones sobre su salida fueron muchas, algunos daban por muertas las aspiraciones políticas para 2018 del ex Secretario de Hacienda, al menos mientras durara el gobierno de Barack Obama o terminaran los posibles ocho años de gobierno de Hillary Clinton.

El impulso que Trump recibió a su campaña gracias a la desafortunada intervención de Videgaray cambió sustancialmente las condiciones en el vecino país y se perfilo de nuevo Trump en la carrera por la presidencia.

Mientras tanto en México, el presidente Peña Nieto seguía dando palos de ciego y sus declaraciones son la muestra de que no existía ningún plan o estrategia en sus actos.

Pocos meses antes de la desafortunada invitación, Peña Nieto frente a Barack Obama hizo una advertencia contra el populismo haciendo alusión directa al candidato republicano Donald Trump, posteriormente calificó el discurso de Donald Trump como "estridente" y advertía que de esa manera habían llegado al poder Hitler y Mussolini.

Durante todo este tiempo con las declaraciones de Trump y las tímidas respuestas de Peña Nieto, Videgaray no abrió la boca para decir nada, hasta que recordó que conocía a Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, la hija predilecta del magnate que aspiraba a la presidencia.

Todo aquel que se encuentra cerca de Donald Trump sabe que es un hombre impulsivo, locuaz y, en muchas de las ocasiones, delirante, que no escucha a sus asesores, la única voz que en ciertas ocasiones escucha es la de su hija Ivanka y por consiguiente la voz del marido, Jared Kushner.

Videgaray rompiendo todos los protocolos habló directamente con Kushner e hizo la invitación esperando que Peña Nieto le diera algunas clases de política al candidato republicano.

Después de la visita de Trump a México, fue evidente y de todos conocido que Peña Nieto tuvo disculparse emboscando prácticamente a un Barack Obama muy molesto a la salida de los elevadores durante la cumbre del G20 realizada en Hangzhou, China.

Después de este viaje y justo al regreso, Peña Nieto destituye a Videgaray, usted lector sabe ya lo que pasó.

Cuando Trump se entera que Videgaray fue destituido por el error de haberlo invitado, dijo por medio de un tuit que con el ex Secretario de Hacienda México y los Estados Unidos juntos podrían haber hecho negocios maravillosos en donde ambos países saldrían beneficiados.

Videgaray desempleado pasó 2 meses oculto para la prensa, pero fue visto merodeando por la Torre Trump en Nueva York donde Donald Trump tiene sus oficinas.

            Al conocerse la victoria de Trump de inmediato se escuchó en radio pasillo que era cuestión de tiempo para que Videgaray fuera resucitado de entre los muertos, la pregunta a contestar era en donde le harían lugar.

            La respuesta llegó rápidamente: el lugar optimo era la Secretaria de Relaciones Exteriores pues Claudia Ruiz Massieu ya había cometido dos grandes errores, el primero oponerse a la visita de Trump mostrando su desacuerdo y, el segundo, la instrucción que su Secretariado dio al embajador Roemer Slomianski ante la UNESCO para que la delegación mexicana votara el pasado 13 de octubre en favor de una resolución del Consejo Ejecutivo de la organización en la que se niega todo vínculo entre el Monte del Templo de Jerusalén y el judaísmo, limitándose a considerarlo un lugar de culto musulmán.

Este último asunto causó mucha molestia entre la comunidad judía internacional y se dice que presidencia ordenó a la SRE que cambiara el sentido del voto, pero la UNESCO no aceptó esa modificación.

Claudia tenía contados sus días en la SRE, el plan de Peña Nieto y Videgaray era esperar a que el gobierno de Barack Obama agonizara y removerla dándole esa secretaria al hombre que resucitó de entre los muertos políticos.

No me despierto pensando como joder a México

Puede ser cierto que Peña Nieto no se despierte pensando como joder a México, pero lo cierto es que le sale naturalito y eso lo vuelve aún más peligroso para el país.

Sacar a Claudia Ruiz ha molestado mucho a otro grupo político que se dice está esperando el momento para ajustar las cuentas.

El Delfín Videgaray ahora ha vuelto a su carrera política con esas grandes ideas delirantes con las cuales no ha podido tener un solo acierto, las reformas políticas implementadas y donde él ha tenido que ver han sido un gran y sonado desastre para México, la Reforma Hacendaria, la Reforma Energética y su gran idea de invitar a Trump.

Ahora ha tomado las riendas de la SRE en donde la única experiencia en el ámbito diplomático que Luis Videgaray ha tenido fue con la pésima idea de invitar y gestionar la visita de Donald Trump, la cual represento para Peña Nieto, su leal amigo, una de las peores humillaciones a nivel internacional y nacional en donde el calificativo de agachón es el menor.

El nuevo Canciller mexicano a pesar de que reconoce públicamente su nulo conocimiento sobre el tema y con un fracaso mayúsculo en su intentona en las relaciones internacionales, pretende ahora ser quien arregle el desmadrito que armó.

Usted estimado lector aceptaría que un plomero al que le va a pagar bastante bien le diga, "no sé nada de plomería, pero vengo con la mejor disposición de aprender de usted", se lee como algo así "ándele usted haga su propia chamba en lo que yo veo como la hace, y negocio con el de la tlapalería como sacarle a usted más dinero".

Por ahí dicen que no hay nada más peligroso que una mujer muy enojada y un pendejo con iniciativa. El destino juntó a Trump, Peña y Videgaray.

 

@EnriqueDavilaV