Diez millones

Escenarios después del 4 de junio

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Escribimos este texto antes de que se lleven a cabo las elecciones en 4 entidades del país. La idea es revisar, independientemente del resultado, los efectos que en cada partido tendrán las campañas que finalizaron, mismas que ofrecen una serie de pistas que nos permiten prever los escenarios a los que se enfrentarán las distintas fuerzas políticas del país a partir de este día.

Escenarios azules

Iniciamos con el blanquiazul, partido que puede presumir que obtendrá un resultado positivo aún y cuando gane una sola gubernatura. Como no gobernaba alguna de las entidades en juego, puede presumir una ganancia si le quita uno o dos gobiernos estatales al PRI.

Además, en Veracruz podría tener un avance importante si logra obtener la mayoría de las presidencias municipales en disputa. Así, la actual dirigencia nacional del partido podrá presumir que su estrategia de alianzas –como en Veracruz y Nayarit–, dieron resultado y poner el tema a discusión en los órganos internos de toma de decisiones.

Lo negativo, es que cualquier resultado será visto como la señal de arranque para el proceso interno para elegir candidato presidencial, lo cual enfrentará a las dos posturas en las que se puede dividir el partido.

La primera, verá que una vez superada la aduana electoral es necesario contar con un candidato presidencial que pueda competir contra López Obrador, colocando al partido en franca competencia rumbo al 2018, aprovechando el buen momento electoral por el que atraviesa.

La segunda, en contraste, pedirá esperar a que se cumplan los plazos que marca la ley, en el entendido de que no hay que apresurar un proceso que debe ser diseñado adecuadamente. Eso implica, también, que Ricardo Anaya pueda seguir al frente del partido hasta fin de año.

Aunado a lo anterior, pudieran surgir nuevos aspirantes azules para el 2018.

Escenarios tricolores

El. PRI espera que termine la pesadilla en que se han convertido las elecciones de los últimos dos años. La pérdida de cerca de 8 gubernaturas, sumado a la baja aprobación presidencial y al voto de rechazo que mantiene, se mantendrán como el tema a considerar en cada análisis que se haga sobre el partido.

Asimismo, tiene la desventaja de que cada triunfo que obtenga sea cuestionado y revisado hasta el más mínimo detalle. En caso de retener el Estado de México, se tratará de una victoria pírrica porque tendrá a Morena organizando una protesta postelectoral y en caso de perder las 3 gubernaturas, se adelanta la versión de que nada tiene que hacer en las elecciones del año entrante.

Al interior, cobrarán fuerza las propuestas de caviar el método de elección del candidato, algo que sin duda se discutirá en la Asamblea Nacional de agosto próximo.

Sin duda, el escenario más complicado y negativo es el que encarará el tricolor.

Escenarios morenos

Morena, como fuerza emergente, es la más favorecida sin importar el resultado que obtenga. A pesar de no figurar en Coahuila y Nayarit, compite en el Estado de México y Veracruz. En la primera entidad, fue visto como el partido que podía ganar, algo que ayuda a su imagen.

De igual manera, las campañas que terminaron sirvieron para que Andrés Manuel López Obrador siguiera apareciendo en medios, mostrando su fuerza, pues gracias a él se pudo construir la sorprendente candidatura de Delfina Gómez, algo que debe ser tomado en cuenta para futuros análisis.

Morena, en el contexto de las elecciones 2017, logró convertirse en un partido con una imagen de ser un actor competitivo en el ámbito político, algo que no muchos institutos piden presumir.

Sólo queda como pendiente saber si están aprendiendo de sus errores o si los repetirán en lugar próximas elecciones.

Escenarios amarillos

Este año electoral representó un renacer para el sol azteca gracias a la candidatura de Juan Zepeda, a lo que se suma las victorias que puede obtener en Nayarit y Veracruz en alianza con el PAN.

Para quienes daban por muerto al amarillo, la reciente campaña demostró que puede resurgir de sus cenizas y volver a competir al plano político, por lo que no debe descartarse para 2018.

Sí un partido puede definir su destino, ese es el PRD, pues no sólo puede construir una candidatura exitosa, sino que tiene abierta la puerta a la construcción de una alianza con otras fuerzas políticas o ser un actor importante en una negociación en medio de una religión muy competida.

Del perredismo depende que lo hecho en el Estado de México no quede en mera anécdota o se repita, una vez más, su caída por pugnas internas.

De los independientes y demás partidos, poco que hablar. Los primeros deberán construir una plataforma para crecer y presentar un candidato competitivo, algo que será muy difícil de lograr. Y los segundos quedan a la espera de la mejor oferta para sumarse a otro partido y participar en la campaña.

Del tintero

De regreso a la “normalidad”, veremos encuestas mensuales con los aspirantes al 2018, así como los consabidos golpeteos entre ellos.

 

@AReyesVigueras