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Teorías de la conspiración electoral

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Es común, en el contexto de cualquier campaña política, escuchar alguna teoría que intenta anticipar qué va a pasar el día de la elección, ya sea que defina el resultado o explique porque no ganó un candidato en particular. Hay que reconocerlo, nos gustan más este tipo de teoría, cercanas a las conspiraciones que vemos en televisión, que un verdadero análisis político.

Ideas e ideotas

Las campañas electorales dan la oportunidad a que algunas personas den rienda suelta a su imaginación. Así, pueden crear las versiones más extravagantes de la realidad y contar con seguidores que los apoyen, en particular en estos tiempos de redes sociales.

            Al igual que en otros ámbitos de nuestras vidas, las teorías de la conspiración se han hecho presentes en el terreno político para ocupar un lugar en los intentos por explicar las razones por las cuales suceden ciertos fenómenos. No debe extrañarnos esta conducta si recordamos que, como humanidad, hemos creado seres todopoderosos para explicar algunos fenómenos naturales.

            Si al mirar al cielo y ver un objeto que no podemos reconocer, recurrimos a todo el repertorio de ideas ligadas al fenómeno OVNI, en el campo electoral sucede algo similar.

            Tomemos como ejemplo lo sucedido luego de la detención de Javier Duarte en Guatemala. Inmediatamente después de darse a conocer su arresto, comenzaron a surgir versiones que apuntaban en el sentido de que se trataba de una maniobra electoral del PRI, en especial para levantar una campaña en el Estado de México.

            Este tipo de razonamiento es lo más cercano a una teoría de la conspiración, debido a que –entre otras razones–, hace a un lado todos los antecedentes y se lanza a explicar un suceso a partir de la imaginación y los actos de fe de quienes quieren creer en este tipo de historias.

            Veamos. En primer término, muchos de los que ahora abrazan convencidos la teoría de que el arresto de Duarte es parte de una estrategia electoral para favorecer al PRI, olvidan que antes apoyaban la teoría de que el exgobernador veracruzano no sería atrapado hasta que terminarán las campañas electorales, precisamente porque este hecho iba a afectar al tricolor.

            Además, olvidan qué si un partido es rechazado por los electores a propósito de los asuntos relacionados con la corrupción, es precisamente el PRI, que perdió gubernaturas como la de Veracruz y Chihuahua por dicho tema. La captura de Duarte –y también la de Yarrington, no hay que olvidarlo–, es un regalo a la oposición que podrá utilizar la citada información en sus campañas.

            Luego tenemos la variante que apunta que el caso Duarte es una estrategia del propio Enrique Peña Nieto para levantar sus índices de aprobación y ayudar electoralmente a su partido. Quienes difunden esta teoría, olvidan que han insultado al presidente con expresiones que aluden a su poca inteligencia, para ahora ponerlo al nivel de grandes estrategas políticos, además de que el caso de los exmandatarios ligados a actos de corrupción es relacionado con los propios actos ilícitos de los que han acusado al titular del ejecutivo federal, como es la Casa Blanca, su relación con grupo Higa, el financiamiento de su campaña presidencial y algunos otros.

            Duarte podría ser más un recordatorio de la corrupción incubada en el PRI, que una estrategia para darle votos a dicho partido.

            Pero como todas las teorías de la conspiración, el éxito de las mismas se basa en personas que las abrazan en actos de fe y condiciones sociopolíticas que hacen un poco creíbles este tipo de planteamientos.

            Tratando de elaborar una tipología de las teorías de la conspiración en el ámbito político, podemos decir que existen las que adelantan el triunfo de un candidato a partir de una sofisticada estrategia que suplantará la voluntad de los votantes, que se puede resumir en la socorrida frase “no importa por quien vayas a votar”.

            Aquí entran cualquier cantidad de argumentos para tratar de justificar porque a los hombres de dinero, del poder o de cierta clase política les conviene que resulte ganador alguien en particular.

            También se da la variante que pretende explicar porque no va a ganar alguno de los contendientes, aprovechando el argumento anterior –“no les conviene que gane”–, incluso llegando al extremo de asegurar el lugar en el que terminará la contienda electoral, pues todo es parte de una manipulación orquestada desde las sombras.

            Desde luego que en México se han presentado fraudes y maniobras para modificar el resultado de una elección, pero sin relación con este tipo de teorías que sin base alguna buscan apelar al lado irracional de cada uno de nosotros, ese que se podría describir como primitivo y que está de acuerdo con la presencia de deidades para explicar los fenómenos naturales que nos rodean, en vez de usar su intelecto para comprenderlos.

            Total, si la mafia en el poder no dice otra cosa, podremos seguir divirtiéndonos con estas teorías de la conspiración electoral.

Del tintero

La campaña del PAN en el Estado de México comienza a llenarse reclamos por fallas en su estrategia electoral, pero la candidata no parece querer escuchar las recomendaciones que le hacen… como no lo hizo en 2012.

 

@AReyesVigueras